Los pacientes pluripatológicos suelen ser personas de avanzada edad ABC
MEDICINA INTERNA

¿Cómo le decimos a un paciente que la muerte está cerca?

Los mayores de 80 años pueden sufrir hasta más de ocho enfermedades crónicas

AMALIA F.L.
SEVILLAActualizado:

Desde hace tiempo se viene hablando en España del «paciente crónico complejo», entendido como aquella persona que presenta enfermedades crónicas con necesidades cambiantes. A ello se puede añadir el término «paciente pluripatológico», ya que sufren dos o más enfermedades crónicas de varias áreas clínicas.

El doctor Alberto Ruiz Cantero, coordinador del Grupo de Paciente Pluripatológico y Edad Avanzada de la Sociedad Española de Medicina Interna (Semi), asegura que en general, son personas de edad avanzada, con varias enfermedades, polimedicados, con dependencia funcional y que requieren una valoración integral desde una perspectiva socio-sanitaria.

Esta cuestión se está analizando en la IX Reunión del grupo que se celebra en Sevilla desde ayer y hasta hoy y a la que asisten más de 100 participantes. Dentro de esta jornada, se pondrá de manifiesto que los pacientes de más de 80 años pueden presentar hasta más de ocho enfermedades crónicas, lo cual se debe fundamentalmente al aumento de la esperanza de vida mundial en los últimos años y a la concurrencia de enfermedades.

De hecho, según un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), las personas con insuficiencia cardiaca, ictus, diabetes y demencia que presentan más de tres enfermedades crónicas suponen el 74%, 62%, 47% y 64% de los pacientes, respectivamente.

Por el contrario, y según este mismo informe, estas patologías solo se presentan como enfermedades únicas en muy pocos casos: insuficiencia cardiaca (3%), demencia (5%), ictus (6%), fibrilación auricular (7%), cardiopatía isquémica (9%), diabetes (14%) o EPOC (18%).

Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), entre otros, aconsejan la implantación de estrategias para abordar la cronicidad y la pluripatología.

A nivel estatal existe un programa del Ministerio de Sanidad que pretende proporcionar un marco de referencia que garantice la calidad y eficiencia en este sentido, estableciendo objetivos y recomendaciones.

También en el ámbito autonómico se han realizado documentos que afrontan esta situación. Un ejemplo de ello es el «Plan de Acción personalizado» de Andalucía, que apuesta por la medicina personalizada de cara al paciente, y consiste en «una colaboración entre personas con enfermedades crónicas, cuidadores y profesionales sanitarios, por el que se identifican y debaten los problemas del paciente, desarrollando un plan que haga frente a sus necesidades, acordando los objetivos y acciones para su abordaje», señala el doctor Alberto Ruiz Cantero.

Estos planes personalizados cada vez son más empleados por los profesionales, y permiten una serie de ventajas como «detectar o cambiar la medicación, incluir otras medidas terapéuticas e higiénico-sanitarias, priorizar unas consultas sobre otras para evitar así descompensaciones o agudizaciones y, sobre todo, mayor coordinación; además de realizar un seguimiento y cambiar las decisiones tomadas, todo ello enfocado de manera precisa para cada paciente», indica el experto.

Siguiendo con la perspectiva de mejorar la asistencia a estos pacientes pluripatológicos, resulta muy importante el concepto de «buena muerte». Según explica Ruiz Cantero «se trata de una estrategia de calidad al final de la vida, que no debe confundirse con la estrategia de cuidados paliativos. Esta estrategia de la buena muerte pretende aportar una serie de principios, puestos de manifiesto por el autor Richard Smith en el año 2000, que consisten en dar a conocer al paciente que la muerte está cerca, mantener el control, tener acceso a la información y apoyo emocional, cuidados paliativos, etc».

«La mayor parte del gasto sanitario que una persona supone para el Sistema Nacional de Salud a lo largo de su vida, se genera en el último año, y más en concreto, durante el último mes y última semana y, contrariamente a lo que se cree por el envejecimiento poblacional, sobre todo en pacientes jóvenes».