Alumnos del CEIP Fray Bartolomé de las Casas entran al colegio
Alumnos del CEIP Fray Bartolomé de las Casas entran al colegio - Rocío Ruz
Sevilla

Condenan a 30 padres en la provincia de Sevilla el pasado año por casos graves de absentismo escolar

Las administraciones no cesan en su empeño por erradicar este problema, conscientes de que esta lucha evitará la generación de futuros delicuentes

SevillaActualizado:

El menor y sus derechos fundamentales. Éstos son los verdaderos objetivos de quienes luchan cada día por conseguir que todos los niños en la provincia y, en especial, en los barrios con un nivel socioeconómico más bajo en la capital, acudan a la escuela. «No es un problema educativo, es de toda la comunidad», dice convencida la comisionada para el Polígono Sur en la capital, María del Mar González, sobre el absentismo.

Y para ello existen decenas y decenas de medidas que, con carácter preventivo, buscan la implicación de las familias y que éstas interioricen la importancia de la asistencia de los niños a la escuela, cuando no la obligación de la misma, sobre todo, desde los seis hasta los 16 años. Pero, a veces, no bastan y hay que actuar en un plano más duro contra estos progenitores.

«El que dejare de cumplir los deberes legales de asistencia inherentes a la patria potestad, tutela, guarda o acogimiento familiar o de prestar la asistencia necesaria legalmente establecida para el sustento de sus descendientes, será castigado con la pena de prisión de tres a seis meses o multa de seis a doce meses», dice el artículo 226 del Código Penal, que incluye además que el juez podrá imponer la inhabilitación del derecho de patria potestad.

En el momento en el que las medidas preventivas no funcionan y las advertencias a las familias caen en saco roto, «hay que poner pie en pared y acudir a la Ley para garantizar los derechos de los menores».

Y en este frente están muy concienciados desde la Fiscalía de Protección de Menores de Sevilla, cuya actuación en 2018 ante casos «muy llamativos» de absentismo motivó que se impusieran 30 condenas a padres, de las que muchas terminaban con penas de multas por alcanzar conformidad entre las partes.

La Fiscalía va a endurecer su criterio en las penas solicitadas a los padres de niños absentistas

¿Y si hay que ser más contundentes? La fiscal de Protección de Menores Susana Hernando se muestra partidaria de cambiar el criterio y adoptar las penas de cárcel con la posibilidad de la suspensión de la misma por el plazo que el juez estime. Sólo con una condición: llevar a su hijo al colegio. De no cumplir, se revocaría la suspensión e iría a prisión. Y si es reincidente, pues siempre está la posibilidad de suspender la patria potestad de esos padres.

El objetivo de este endurecimiento no es otro que los niños vayan a la escuela, reciban la formación necesaria y evitar que estén en la calle «sin hacer nada, que no pasen a ser menores delincuentes». A partir de los 14 años ya son imputables por los hechos que cometan.

La implicación de todos los agentes, educativos, sociales, judiciales, policiales o sanitarios, es importante, pero «un paso más» de todos llevaría a una solución más fácil para este problema, sobre todo, si se tiene en cuenta que muchos de esos niños absentistas «acaban siendo menores delincuentes». Ante tal situación, la Fiscalía, según Hernando, trabajará «con ahínco» para evitar que el número de estos menores sea el menor posible y para perseguir los casos graves de absentismo.

Se entiende por absentismo el caso de niños con cinco o seis días al mes con faltas injustificadas en Primaria y el 25 por ciento de las horas lectivas en Secundaria. Las administraciones no cejan en su empeño frente a estos casos y para ello hay servicios de despertador, de acompañamiento, de adecentamiento higiénico, ayudas económicas o para libros y aula matinal. Pese a esto, las excusas de los padres son infinitas.

Salir del círculo de la pobreza

No obstante, hay que repartir responsabilidades en las situaciones absentistas, pues conforme los niños son mayores, su actitud «rebelde» es la causa de la incomparecencia en el colegio, frente a la de los padres cuando son pequeños. Aunque, la falta de interés en los progenitores puede ser un denominador común en los casos analizados.

Cuándo la actitud del alumno obstaculiza y es pasiva en clase para que lo expulsen ¿se habla de absentismo? Hay que estudiarlo, según la fiscal, que elimina la responsabilidad de los progenitores a este respecto.

«Buscamos que tengan la educación correspondiente y la posibilidad de estudiar. Aunque no todos lleguen a la Universidad, la educación ayudará a prevenir conductas delictivas», concluye Susana Hernando.

En esta línea, la comisionada para el Polígono Sur es contundente:«El absentismo es una de las mayores preocupaciones del Plan Integral para el barrio. Si no conseguimos que los niños estén en la escuela, difícilmente vamos a conseguir romper el círculo de pobreza en el que viven».

Esta batalla no sólo se libra contra los alumnos en edad de educación obligatoria, sino que en el Polígono Sur, donde existen abismales diferencias entre las zonas más normalizadas y las más excluidas, también se trabaja en edades tempranas y a partir de los 16 años. El entorno familiar es un elemento más importante si cabe en las zonas más deprimidas, sobre todo, porque la economía de la casa está por encima de todo y el trabajo prima sobre la educación de los niños. En esas transiciones está la clave para que los niños no se pierdan en el camino a la inclusión social, donde, según González.

«Luchar contra el absentismo es luchar contra futuros jóvenes delincuentes. No queremos que pasen de la Fiscalía de Protección a la Fiscalía de Reforma de Menores». Ésta es la idea clave en esta batalla.