Detalle de «Los precursores de Cristo con los santos y mártires», de Fra Angélico (1423-24)
Detalle de «Los precursores de Cristo con los santos y mártires», de Fra Angélico (1423-24) - ABC

¿Por qué se confunde el día de Todos los Santos con el de fieles difuntos?

Este miércoles, 1 de noviembre, la Iglesia celebra la festividad de Todos los Santos, y mañana jueves, día 2, la de los fieles difuntos

SEVILLAActualizado:

Todos los años la Iglesia celebra a comienzo del mes de noviembre los días de Todos los Santos y fieles difuntos. Muchas personas acuden previamente a los cementerios para poner flores sobre las tumbas y nichos de los seres queridos. Al estar relacionado ambos días con la muerte, muchas veces no se es consciente de lo que realmente se celebra, al confundir a menudo las fechas y el motivo de las celebraciones ¿Sabes qué es lo que realmente se celebra cada uno de estos días?

Día 1: Todos los Santos

La Iglesia celebra el 1 de noviembre la festividad de Todos los Santos, es decir, todas aquellas personas anónimas que ya son santos. Esta fiesta nos recuerda que todos somos llamados a la santidad en esta vida.

Como afirmaba el arzobispo de Sevilla, monseñor Asenjo, en la carta incluida en la publicación «Iglesia de Sevilla» del pasado domingo ante esta celebración, «la Iglesia tiene una fecha en la que honra no sólo a los santos cuya santidad heroica ha sido reconocida oficialmente por la Iglesia, sino también a la multitud de «santos desconocidos», que arriesgaron su vida por los hermanos, los mártires de la justicia y la libertad, los santos de lo sencillo y lo cotidiano, que de forma anónima, desde la sencillez de una vida poco significativa a los ojos del mundo, en el servicio a su familia, en el trabajo, en la vida sacerdotal o religiosa han hecho de su vida una hermosa sinfonía de fidelidad al Señor y entrega a los hermanos, viviendo el ideal de las Bienaventuranzas».

Sevilla cuenta con una larga tradición religiosa, literaria, cultural y culinaria vinculada con esta festividad.

Hay que recordar que muchas fiestas importantes comienzan su celebración el día anterior por la noche, en la vigilia vespertina, que en este caso sería el 31 de octubre. En inglés sería All Hallow’s Eve, la Víspera de Todos los Santos. Su pronunciación fue cambiando con los años hasta la que conocemos en nuestros días «Halloween». Esta celebración poco tiene que ver hoy en día con el día que celebra la Iglesia Universal el 1 de noviembre, aunque como se puede comprobar, estaría relacionada en su origen.

Día 2: Fieles difuntos

Como dijo el Papa Francisco durante el Ángelus del 2 de noviembre del año 2014: «Ayer celebramos la solemnidad de Todos los santos, y hoy la liturgia nos invita a conmemorar a los fieles difuntos. Estas dos celebraciones están íntimamente unidas entre sí, como la alegría y las lágrimas encuentran en Jesucristo una síntesis que es fundamento de nuestra fe y de nuestra esperanza. En efecto, por una parte la Iglesia, peregrina en la historia, se alegra por la intercesión de los santos y los beatos que la sostienen en la misión de anunciar el Evangelio; por otra, ella, como Jesús, comparte el llanto de quien sufre la separación de sus seres queridos, y como Él y gracias a Él, hace resonar su acción de gracias al Padre que nos ha liberado del dominio del pecado y de la muerte»

El recuerdo de los difuntos, el cuidado de los sepulcros y los sufragios son testimonios de confiada esperanza, arraigada en la certeza de que la muerte no es la última palabra sobre la suerte humana, puesto que el hombre está destinado a una vida sin límites, cuya raíz y realización están en Dios». «La tradición de la Iglesia siempre ha exhortado a rezar por los difuntos, en particular ofreciendo por ellos la celebración eucarística: es la mejor ayuda espiritual que podemos dar a sus almas, especialmente a las más abandonadas» (Francisco, Ángelus 2 de noviembre 2014).

La Iglesia ha querido instituir un día, el 2 de noviembre, que se dedique especialmente a la oración por aquellas almas que han dejado la tierra.