El delegado de Bienestar Social, Juan Manuel Flores, a la derecha, en la inauguración del monumento a las víctimas del Sida que se ha erigido en la Alameda, obra del artista Tony Lara
El delegado de Bienestar Social, Juan Manuel Flores, a la derecha, en la inauguración del monumento a las víctimas del Sida que se ha erigido en la Alameda, obra del artista Tony Lara - ABC
REYES PALACIOS, SEROPOSITIVA

«Hay cosas peores que tener el VIH»

Infectados con el virus de Sevilla cuentan cómo es su vida hoy con los tratamientos con antirretrovirales

SEVILLAActualizado:

En 1993 Reyes Palacios supo que se había infectado con el VIH por mantener relaciones con su pareja seropositiva, que terminó muriendo de sida. Tenía 22 años y dos hijos. En lugar de achantarse y esconderlo, esta sevillana lo contó a su familia y amigos. «No me he sentido culpable por haberme infectado con el VIH y tampoco me he sentido rechazada», cuenta Reyes, una de las fundadoras de la asociación de ayuda a personas con VIH «Adhara».

Actualmente trabaja hoy como educadora de Adhara en el Hospital Virgen del Rocío atendiendo a personas a las que se le acaba de diagnosticar la infección por VIH y a otros que han desarrollado la enfermedad del sida. «Cuando una persona seropositiva está en tratamiento con antirretrovirales tiene el virus indetectable, con una carga mínima en sangre y semen, por lo que no infecta ni trasmite el VIH a otra persona. Un seropositivo tratado con antirretrovirales puede hacer una vida complemente normal. Más miedo hay que tener del que dice que está bien sin haberse hecho nunca la prueba del VIH», defiende esta educadora de 48 años, quien en su hogar no toma ninguna medida especial de protección frente a su actual pareja o sus hijos.

La mayoría de infectados por VIH en Sevilla lo son por tener sexo sin protección, según Reyes, quien en el hospital Virgen del Rocío lucha para que los seropositivos no se sientan culpables o piensen que «esto es sólo algo de putas, maricones y golfos». «Yo les digo que las personas que no tienen VIH han hecho lo mismo que ellos. La diferencia es que ellos se han contagiado. Quien diga que siempre ha tenido relaciones sexuales con protección miente», añade. Reyes trabaja como intermediaria entre los pacientes y los médicos.

«Yo les escucho y les tranquiliza saber que yo soy seropositivo desde 1993, que no me he muerto, que soy una personal normal, que tengo mi familia y mi trabajo. Además, les interpreto los análisis y les explico un lenguaje nuevo para ellos en los que aparecen términos como cargas virales o linfocitos CD4», relata Reyes Palacios, quien informa que el paciente más joven infectado que ha conocido tenía 17 años y el mayor 60.

A su juicio, «hay cosas peores que tener el VIH, como tener que someterte a diálisis todos los días o tener esclerosis múltiple. Yo he podido estudiar la carrera de Audiovisual, estoy casada, soy abuela, llevo mi casa, trabajo, hago deporte todos los días... lo mío es correr, me encanta».

A Enrique, de 44 años, se le diagnosticó la infección por VIH cuando tenía 18 años y estaba en el centro de habilitación Reto. Había sido politoxicómano, así que aquella infección por compartir una jeringuilla no le cogió por sorpresa. «Cuando me lo dijeron pensé : ¡Me muero! Y ya ves , 26 años después sigo aquí», rememora Enrique, desintoxicado desde hace quince años y que vive actualmente con su pareja. «Estoy casado y mi esposa no es seropositiva. A ella no le da miedo porque estoy en tratamiento con antirretovirales y tengo carga viral indetectable, por lo que no infecto el VIH, lo que no quiere decir que tomemos nuevas precauciones. Me han dicho que puedo tener un hijo sin que le transmita el virus», dice este sevillano, hoy desempleado y socio de Adhara, «una ONG que me ha dado mucho apoyo y me ha puesto en contacto con profesionales y educadores.

Alejandra Martínez, coordinadora de la ONG Adhara , explica que «hoy día el VIH se ha convertido en una enfermedad crónica. Esos enfermos no se van a morir de Sida si siguen un tratamiento médico con antirretrovirales». Adhara es, junto con la fundación Triángulo, Atena, Antaris y Médicos del Mundo, una de las cinco ONG de Sevilla que están habilitadas por la Consejería de Salud para realizar pruebas de diagnóstico precoz del VIH mediante fluidos orales. Ahora, esta ONG situada en la calle Pagés del Corro 89-91, pide a la Junta que también permita a esas organizaciones realizar esos test mediante una punción en el dedo.

«Los colectivos que más nos preocupan son los jóvenes y los mayores de 50 años porque tienen un retraso en el diagnóstico del VIH y debutan con sida -explica Alejandra Martínez-. Realizamos campañas entre los jóvenes universitarios porque nos conviene que tengan información porque hay una alta tasa de incidencia de infecciones de transmisión sexuales entre jóvenes de Sevilla». Adhara, una ONG con más de diez años de existencia y declarada de utilidad pública, recalca que en el caso del VIH no se deba hablar de contagio, sino de infección del virus «porque no se transmite por el aire, sino por fluidos, como el semen, sangre, leche materna o flujo vaginal»

Punción en el dedo

El Parlamento andaluz aprobó por unanimidad el pasado mes de noviembre instar a la Consejería de Salud para que autorice la realización, por personal habilitado no sanitario, de la prueba del VIH por punción en yema del dedo. La iniciativa, presentada por IU en la Cámara en colaboración con la asociación Adhara, pretende que la Junta autorice esa prueba que permite realizar es prueba en centros comunitarios de VIH y otras de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS).

¿En qué consiste la prueba del VIH mediante la punción digital? Es un sencillo procedimiento que consiste en la obtención de una muestra de sangre mediante un pequeño pinchazo en la yema de un dedo, muestra que posteriormente se analiza con un kit que no requiere material de laboratorio suplementario. El resultado de la prueba es de manea visual, similar a la de la prueba de la glucosa que se hacen las personas con diabetes. En caso de que le resultado de esta prueba rápida fuera positiva, se confirma en un centro sanitario y la persona es tratada por un especialista en pocos días.

La asociación Adhara, reconocida recientemente por la Organización Mundial de la Salud como ejemplo de buenas prácticas, ya realiza pruebas de VIH en fluido oral mediante utensilios administrador por la Consejería de Salud.