Guillermo Gutiérrez en la Alameda de Hércules
Guillermo Gutiérrez en la Alameda de Hércules - Rocío Ruz
ENTREVISTA

«Cualquier persona se daría con un canto en los dientes por ser conductor de Tussam»

Guillermo Gutiérrez, que fue vicepresidente de la empresa municipal de autobuses, alaba su lucha legítima por mejorar sus condiciones laborales, pero lamenta que se «chantajee» a los ciudadanos con huelgas en Feria o Semana Santa

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Guillermo Gutiérrez Crespo (Sevilla, 1950) es arquitecto técnico y profesor jubilado de la Escuela Universitaria de Ingenieros Técnicos Agrónomos. Ingresó en el PSOE y en UGT en 1969 y fue detenido varias veces por actividades políticas clandestinas. Fue teniente de alcalde del Ayuntamiento de Sevilla entre 1979 y 1983 y primer teniente de alcalde entre 1983 y 1987, responsable de Tráfico, Transporte y Seguridad Ciudadana. Desde 1996 a 2000 fue consejero de Trabajo e Industria de la Junta de Andalucía con Manuel Chaves y durante dieciocho años fue diputado por Sevilla en el Parlamento de Andalucía. Actualmente escribe un libro sobre la historia de su barrio, Ciudad Jardín, aunque durante diez años fue vecino de Los Pajaritos y uno de los dos únicos universitarios que dio ese barrio en aquella época.

Susana Díaz le echó de la vicepresidencia de Tussam, cuando usted era vicepresidente de la empresa.

Nadie me echó. Yo dimití porque me sentí desautorizado por ella, cuando era consejera de Presidencia de la Junta de Andalucía. El alcalde me pidió que lo reconsiderara pero le dije que me tenía que ir porque ya sólo me quedaba mi honor.

¿Qué ocurrió?

El comité de empresa de Tussam convocó una huelga en feria para exigir mejoras laborales. Las huelgas se inventaron para hacerle daño a las empresas, no a los ciudadanos, y el comité chantajeaba al Ayuntamiento cogiendo de rehenes a los sevillanos. Yo le planté cara y al tercer día de Feria, con la huelga ya vencida y muchos trabajadores incorporados, Susana Díaz, por una razón que desconozco, decide reunirse con el comité de huelga para darle no sé qué para acabar con una huelga que estaba muerta. Fijó elementos precedentes para años venideros. Ese mismo día presenté mi dimisión.

No sé si por este tipo de actuaciones pero el caso es que un conductor de Tussam o un operario de Lipasam gana lo mismo, o casi lo mismo, que un médico de atención primaria. ¿Le parece justo?

Yo no creo que sea así, como usted dice.

Sin guardias, lo es. ¿Le parece lógico?

Depende de los convenios colectivos y es verdad que hay actividades laborales que tienen un salario superior al de otras, pero desconozco lo que me dice. Lo de Lipasam lo desconozco; de Tussam sí sé que tienen un salario bueno y unas condiciones laborales buenas con una estabilidad en el empleo extraordinaria. Yo creo que cualquier persona se daría con un canto en los dientes por ser conductor de Tussam. Pero esas condiciones se las han ganado ellos con su lucha y su negociación colectiva.

¿Deberían hacer eso los médicos?

No sé si están sindicados o no, o si están en sindicatos amarillos. Lo que no me gustaría, y he criticado de Tussam, o ahora del metro, es que se haga un chantaje al ciudadano porque la ciudadanía no tiene culpa de nada. También le digo que hay muchos licenciados universitarios trabajando de carteros a los que se les paga como carteros.

Me refiero al sueldo de los médicos que trabajan de médicos, no de carteros.

Supongo que los médicos ganarán lo que hayan conseguido su gente en sus condiciones. Espero, por supuesto, que mejoren. En la Junta hay unos niveles laborales y ellos ganan lo que están en su nivel y, si quieren ganar más, están en todo su derecho de plantear un conflicto colectivo.

Los jóvenes

Su hijo, licenciado en Filosofía, es cartero. ¿Qué ocurre con los jóvenes ahora respecto a los de su época?

Ellos han tenido más recursos que nosotros y luchando menos, en general, por conseguirlos. Pero la competencia laboral que ellos tienen ahora es mucho más alta que la de mi época. Además, me parece que hay un exceso de estudiantes universitarios. Debería haber más jóvenes con formación profesional que, además, tienen menos paro que los universitarios.

Se jubiló como profesor de Dibujo en Agrónomos. ¿Le hubiera gustado continuar?

Sí, me encanta la docencia y me ha encantado siempre. Fui profesor en Aparejadores, en la Euita y en Agrónomos. Empecé con 17 años con los jesuitas de la calle Amor de Dios inventaron una enseñanza por radio para sacarse el graduado escolar. Por radio daban las clases y los voluntarios íbamos los sábados y corregíamos lo que habían hecho.