Fuera de España, París es una de las más caras de Europa, y Praga la más barata
Fuera de España, París es una de las más caras de Europa, y Praga la más barata - Raúl Doblado

¿Cuánto cobran las grandes ciudades europeas por las tasas turísticas?

La tasa se aplica con normalidad en los principales destinos de Europa

SevillaActualizado:

La tasa turística es un modelo ya consolidado en las grandes ciudades europeas. Desde hace años, los destinos con más afluencia cobran a los visitantes por pernoctar en hoteles, hostales y apartamentos, entre ellos, algunos españoles como Cataluña que lo ha impuesto en toda la región. La recaudación desde 2012 bajo la denominación «impuesto sobre las estancias en establecimientos turísticos» y varía en función de la categoría y el lugar en el que se encuentre el alojamiento. Oscila entre los 2,25 euros por persona y noche en hoteles y apartamentos de lujo en toda la región. Si se baja a cuatro estrellas, el coste se reduce a 1,1 euros en Barcelona y a los 0,9 euros en el resto de la comunidad. En la capital también es mucho más caro pernoctar en viviendas con fines turísticos, gravadas con el máximo importe.

También se ha impuesto desde 2016 en las Islas Baleares, aunque allí se conoce como la ecotasa. Desde este año es mucho más cara, pues se exigen cuatro euros por persona y noche a los huéspedes de hoteles de cinco estrellas y apartamentos de lujo y el precio se reduce hasta los dos conforme baje la categoría. La cosa no queda ahí y se extiende a los cruceros, cuyos pasajeros tienen que abonar dos euros por cada noche que pasen atracados en la ciudad.

Ese montante se destina al Fondo de Impulso al Turismo Sostenible con el que el gobierno balear financia las medidas de protección del medio natural y rural, la lucha contra la desestacionalización en las zonas costes y la conservación del patrimonio.

Ya fuera de España se cobra tasa turística en París, que es una de las más caras de Europa, pues llega hasta los cinco euros por persona y noche en alojamientos de cinco estrellas. También se exige en Berlín, que sigue el mismo modelo de Amsterdam pidiendo el 5 por ciento del coste de la habitación. En Budapest los turistas pagan en función de la zona en la que se sitúe el alojamiento y ronda un 4 por ciento de la factura.

Las ciudades italianas son igualmente autónomas para establecer su gravamen. Ejemplos de ellos son Roma, que recauda entre dos y tres euros en función de la categoría, o Florencia y Milán, que cobran más en función del número de estrellas de los hoteles. El modelo portugués, que es en el que se mira el alcalde sevillano Juan Espadas, empezó planteando una tasa de un euro por persona y noche independientemente de la zona o el tipo de alojamiento, pero desde este año lo ha duplicado y lo eleva a dos. Se exige en Lisboa y Oporto, las dos ciudades no costeras más visitadas.

La más barata de todas es la que propuso el ayuntamiento de Praga que pide 50 céntimos por persona y noche.