El acuartelamiento Daoiz y Velarde acogió el Regimiento de Artillería 14
El acuartelamiento Daoiz y Velarde acogió el Regimiento de Artillería 14 - Juan Flores

Los cuarteles de Bellavista, otra batalla perdida en la ciudad de Sevilla

Los edificios del Raca 14 y Sagunto 7 llevan 24 años esperando un proyecto. Están valorados en 28 millones, pero el Gobierno subasta uno de ellos por 9,4

SevillaActualizado:

La desamortización de los cuarteles de Sevilla como consecuencia del llamado Plan Norte, ejecutado por el Ministerio de Defensa en 1995, tiene su símbolo más ilustrativo en Bellavista, donde los acuartelamientos de Caballería Alfonso XIII y de Artillería Daoiz y Velarde llevan años siendo el lugar preferido de las cigüeñas durante su paso por la ciudad y una veta inagotable para los expoliadores. Aquella remodelación de mediados de los noventa eliminó varios regimientos históricos y vació los acuartelamientos, la mayoría edificios de principios del siglo XX con bastante valor arquitectónico. Concretamente, se suprimieron el de Ingenieros 2, que tenía su base en El Copero y era heredero del famoso Regimiento de Zapadores que había tenido su origen en San Hermenegildo; el de Infantería Soria 9, que quedó reducido a un batallón que ahora tiene sede en Canarias; el de Artillería 14, conocido como el Raca 14; y el de Caballería Sangunto 7. Los tres cuarteles que acogían a estos regimientos se perdieron. El del Soria 9, llamado cuartel de San Fernando, se convirtió en cocheras de Tussam. Y los otros dos están abandonados en Bellavista, a ambas orillas del Guadaíra, desde hace 24 años.

Esta semana el Ministerio de Defensa ha sacado por fin a subasta las instalaciones, ya muy demacradas, por 9,4 millones de euros, por lo que el abandono de más de dos décadas está a punto de llegar a su fin porque, además, los suelos están catalogados como terciarios y en esa zona de la ciudad se plantea impulsar la Ciudad de la Justicia y se está construyendo el mayor centro comercial del Sur de España, el conocido como «Lagoh» junto a los Bermejales. Pero el proyecto que apueste por esa adquisición tiene que cumplir un requisito: conservar la fachada.

El solar del Alfonso XIII tiene una superficie de 149.393 metros cuadrados, de los que 22.706 metros están construidos. Este inmueble se componía de 23 edificios —sede central y naves para distintos batallones, cuadras y carros de combate—, pero muchos de ellos ya no podrán conservarse porque su estado es muy malo. Fue la sede del Regimiento de Caballería Ligera Acorazada Sagunto 7, heredero del histórico Regimiento de Dragones de Camprodón creado en 1703 por José de Camprodón y San Dionís.

Tanto este cuartel, cuya azulejería trianera fue devastada por los saqueadores, como el vecino Daoiz y Velarde fueron inaugurados en 1928 y son obra del ingeniero militar José Pérez Reina, que impuso en ellos su estilo regionalista. Tienen, por tanto, un interesante valor patrimonial. Pero desde su cierre en 1995 ninguna propuesta del Ministerio de Defensa ha prosperado. Por la mesa han pasado ideas como convertirlos en academia de suboficiales de la Guardia Civil, en Museo de Ejército, escuela de equitación... Pero en 2012 Defensa optó por lacrarlos para seguir evitando expolios y para conservar en condiciones aceptables el edificio principal y el patio de Armas.

Esto se hizo porque el Ministerio y el Ayuntamiento habían firmado un convenio para llevar a cabo un complejo residencial en este suelo de más de 900 viviendas. Según aquel acuerdo, el acuartelamiento de Artillería se valoró en en 17,1 millones de euros. Por su parte, la parcela del Alfonso XIII fue valorada en 10,7 millones. Casi 28 millones en total. Y en el pacto también se selló su recalificación para uso terciario, comercial y hotelero. Pero la construcción de viviendas también se frustró, como el posterior intento por ubicar allí la Universidad Loyola de Andalucía o el propio campus universitario de la Hispalense.

Por eso ahora el Gobierno de Pedro Sánchez quiere deshacerse del de Caballería definitivamente por 9,4 millones, una cantidad por la que no faltarán ofertas y que pretende acabar con el abandono de unos edificios que simbolizan el esplendor que llegó a tener Sevilla como ciudad militar, con 31 cuarteles activos, y su posterior decadencia como inmuebles cadavéricos en los que anidan las cigüeñas.