Una de las victorias de Lorenzo Coullaut Valera en la Plaza de América
Una de las victorias de Lorenzo Coullaut Valera en la Plaza de América - RAÚL DOBLADO

Cuatro joyas de Coullaut Valera en riesgo de derrumbe

El Ayuntamiento restaurará las «victorias aladas» de la Plaza de América, obras cruciales del escultor de Marchena que se encuentran en un estado crítico de conservación

ALBERTO GARCÍA REYES
SEVILLAActualizado:

Las talló «in situ» en 1914 instalando en la Plaza de América unos andamios gigantes que se convirtieron en una gran atracción para el público de la época. Las «victorias aladas» que escoltan los edificios de Aníbal González en las entrañas del Parque de María Luisa no son meros adornos arquitectónicos, sino esculturas de gran valor que labró el gran artista marchenero Lorenzo Coullaut Valera después de ganar un concurso que licitó el propio arquitecto regionalista para dar mayor lustre a su proyecto.

Coullaut, entonces todavía discípulo de Susillo, ganó aquella muestra de esculturas frente a otros 14 candidatos en un proceso que el Ayuntamiento incoó en diciembre de 1913 y para el que reunió a un jurado de expertos que buscaba emular lo que dos años antes habían hecho en Turín para su famosa exposición.

Las victorias aladas flanquean toda la Plaza de América
Las victorias aladas flanquean toda la Plaza de América - RAÚL DOBLADO

A la fase final llegaron dos autores, el propio Coullaut y Manuel Delgado Brackenbury, un militar de Las Cabezas de San Juan que a su vez había sido alumno del marchenero y de Benlliure. Ambos se repartieron el trabajo, en el que también colaboró Pedro Carbonell, y montaron un taller en la propia plaza para tallar allí mismo 16 victorias alegóricas utilizando la técnica de los paños mojados de distintos estilos que van desde el tardomanierismo al neoclasicismo.

Según los historiadores del arte, estas obras están entre las más importantes del legado de Coullaut Valera, pero presentan un problema de conservación que ya se vaticinó desde sus orígenes: el tipo de piedra usada, la biocalcarenita, es muy porosa y, por lo tanto, muy vulnerable.

Hasta ahora, las estatuas han esquivado las consecuencias del vandalismo gracias a su gran altura, lo que también las hace casi invisibles para el público que visita la Plaza de América, donde no hay un solo cartel que indique la importancia de esas tallas. Pero esa invisibilidad ha soslayado también su estado crítico, que en estos momentos pone en serio peligro de derrumbe este patrimonio de gran valor.

Durante el pasado mandato, el Ayuntamiento hizo una intervención de urgencia sobre estas victorias para evitar que se cayeran, ya que presentan grietas, agujeros y humedades importantes. Los trabajos consistieron en poner unas vendas en las zonas más afectadas para evitar desprendimientos.

Proyecto original

Por eso el gobierno actual ha tenido que promover un plan de rescate para salvar las obras, que están protegidas como Bien de Interés Cultural desde 1983, ya que no son elementos aislados de la Plaza de América, sino parte esencial del diseño original de Aníbal González, como muestra el dibujo que realizó el propio arquitecto, que se conserva en el archivo municipal. Las estatuas, por tanto, serán restauradas a lo largo de las próximas semanas y señalizadas, ya que públicamente no consta que se trata de piezas singulares de gran valor artístico.

En todos los folletos informativos se suele dar cuenta de que Coullaut Valera es el autor de los monumentos alegóricos «El Arte» y «El Genio» situados en la glorieta de Covadonga, así como del de Bécquer o la Inmaculada de la Plaza del Triunfo. Pero estas victorias de la Plaza de América suelen pasar desapercibidas a pesar de que se trata de piezas únicas —no hay dos iguales— y de que durante su creación supusieron un gran atractivo para Sevilla, ya que por primera vez el autor hizo las estatuas en el mismo lugar en el que iban a ubicarse, no en su taller.

Detalle del estado de conservación de una de las estatuas
Detalle del estado de conservación de una de las estatuas - RAÚL DOBLADO

De momento, el Ayuntamiento ha licitado la rehabilitación de cuatro de las 16 esculturas, concretamente las que se encuentran en peor estado y presentan incluso fracturas en sus extremidades, para lo que invertirá una primera partida de 79.000 euros.

Pero la intención, teniendo en cuenta que el proceso no necesita una gran aportación económica, es rescatar toda la colección para que las diosas de piedra que vigilan el Museo Arqueológico y el de Artes y Costumbres Populares puedan volver a «volar» entre las palomas del parque, que, por cierto, son sus peores enemigas. Por lo tanto, Lorenzo Coullaut Valera ha logrado, más de un siglo después, otra victoria artística. Una más.