Las denuncias falsas para cobrar el seguro se disparan con la crisis
ABC

Las denuncias falsas para cobrar el seguro se disparan con la crisis

Las comisarías sevillanas duplican las cifras hasta llegar a un 107% más que en 2010

JOSÉ L. GARCÍA
SEVILLA Actualizado:

La denuncias falsas con intención de cobrar la indemnización del seguro se han convertido en un motivo de preocupación para los responsables de la Policía, habida cuenta de que en el último año se ha producido en Sevilla un incremento de más del 107 por ciento en el número de detenidos por esta causa, hasta llegar a los 276 en las seis comisarías de distrito, cifra muy superior a los 136 registrados en 2010. Teniendo en cuenta que la experiencia de otros años indica que el número de detenidos corresponde a un 35 o 40 por ciento del total, se estima que el número de denuncias falsas presentadas a lo largo del año pasado se aproximó a las 800 (788, frente a 388 de 2010). Por comisarías, las que han llevado a cabo más detenciones han sido las de Nervión y Triana, con 83 cada una, frente a los 34 y 15, respectivamente de 2010. Les siguen Centro, con 57 (50 en 2010), Macarena, que baja de 25 a 24 en 2011, Sur, con 19 (3 en 2010) y Este-Torreblanca, con 10 (9 en 2010).

Delitos graves

Más allá de la mera picaresca que busca ocultar con una denuncia falsa lo que, en el peor de los casos, ha sido un robo al descuido, un hurto o una pérdida, en la denuncia falsa se da el hecho significativo de que la práctica totalidad de ellas se escudan en la invención de un delito considerado grave, como es un tirón o un robo a punta de navaja; en suma, robos con violencia que obligan a que las comisarías detraigan funcionarios de otras investigaciones para dedicarlos a perseguir algo que nunca existió.

Esta circunstancia ha dado pie a que en las distintas comisarías de Sevilla se perfilen uno o varios policías con un especial «olfato» a la hora de cribar las denuncias de robos con violencia, lo que muchas veces acaba con los autores de las falsas denuncias detenidos, reseñados y abocados a una condena por los delitos de simulación de delito y estafa —al cobrar el seguro—. «Cuando el que denuncia ya tiene una cierta edad —afirma un policía conocedor de la mecánica de estos delitos— puede que un juicio y una condena no le suponga más que una multa, salvo que la imputación sea también de estafa, con lo que se juega hasta tres años de cárcel; pero lo que no se dan cuenta muchos jóvenes que denuncian en falso es que esa misma condena de multa les va a suponer que ya tengan antecedentes penales, y eso les impedirá, por ejemplo, presentarse a unas oposiciones. De manera que tal vez la picaresca de denunciar que le han robado el móvil para que le den otro mejor, acaba por arruinarles el futuro».

Los móviles son, por antonomasia, las «estrellas» de las denuncias falsas, aunque podría decirse que es la electrónica en general la que se lleva la palma, sobre todo cuando, para hacer más atractiva la venta, el utensilio en cuestión está amparado por un seguro de reposición. entonces es cuando se disparan los falsos robos.

En el trasfondo de la casuística que rodea a las denuncias falsas siempre está la incredulidad por parte de la supuesta víctima sobre la acción de la Policía y el desconocimiento de que lo primero que siempre se hace es recurrir a la base de datos de denuncias para ver si la supuesta víctima ya es reincidente en la materia en cualquier punto de España, lo que ya pone sobre aviso a los encargados de la investigación. De tal suerte, es frecuente que cuando se ven descubiertos y ya les están tomando las huellas como a cualquier delincuente, muestren su sorpresa ante los funcionarios porque pensaban que esos casos no se investigaban. Incluso los hay que, en su ignorancia, ofrecen retirar la denuncia, cuando no sólo es tarde, sino que, además, ya han consumado la estafa, al haber cobrado el seguro.

«Yo no creía...» «Esto lo hace todo el mundo...» son algunos de los lamentos que entonces se escuchan, unidos a otros como «en el seguro me dijeron lo que tenía que hacer», una frase esta que en varias ocasiones ya ha provocado la detención de los propios agentes de seguro que «enseñan» a los clientes cómo tienen que denunciar para que les paguen.

Que la crisis puede estar detrás del incremento de las denuncias falsas no deja de ser una sospecha, pero es cierto que tras este tipo de triquiñuelas tanto hay quien dice que necesitaba dinero para salir adelante como quienes tratan de conseguir recursos para adicciones, o recurren a la denuncia falsa para ocultar ante su propia familia actividades inconfesables.