Fachada del Palacio Judicial de la Audiencia de Sevilla
Fachada del Palacio Judicial de la Audiencia de Sevilla - Manuel Gómez
Tribunales

Diez años y cuatro meses de cárcel por intentar matar a su exmujer con un cuchillo en Torreblanca

La Audiencia rechaza deducir testimonio contra una vecina por el testimonio ofrecido durante el jucio

Sevilla Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

La Audiencia de Sevilla ha condenado a F.J.G.L. a diez años y cuatro meses de prisión por intentar acabar con la vida de la que fue su exmujer en su piso del barrrio de Torreblanca en abril de 2018, cuando de forma sorpresiva la atacó en la vivienda, amenazándola con un cuchillo, con el que quiso apuñalarla en el cuello y el abdomen. La resistencia de la mujer, que sufrió heridas en la palma de su mano, evitó una desgracia mayor.

La Sección Cuarta, en una sentencia a la que ha tenido acceso este periódico, condena a este varón como autor de un delito de amenazas en el ámbito familiar en presencia de menores, un delito continuado de quebrantamiento de medida cautelar y otro de homicidio en grado de tentativa. Por esto, le ha impuesto diez años y cuatro meses de cárcel, así como la prohibición de tenencia de armas durante dos años y de alejamiento y comunicación con la víctima.

Además, tras el cumplimiento de la pena de prisión, sobre el condenado pesará una medida de seguridad de libertad vigilada durante seis años. F.J.G.L. deberá indemnizar a su exmujer en la cuantía de 21.923,48 euros.

El acusado, el 3 de marzo de 2018, acudió a la Plaza Ciclamor de Sevilla a entregar a su exmujer las dos hijas que tienen en común. Ella iba acompañada de una amiga. En presencia de las menores éste le dijo que la tenía que matar. Ante esta amenaza y temiendo por su vida, la mujer solicitó una medida cautelar de alejamiento a su favor, que le fue concedida por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número tres de Sevilla. Además, se suspendió el régimen de visitas y estancias establecido con anterioridad.

Un día después, el ahora condenado dio de baja el suministro eléctrico del piso, donde vivía su exmujer y sus hijas, por lo que la Fiscalía y la abogada de la mujer lo acusaba de coacciones, pero el tribunal lo ha rechazado.

«El mal que le anunció»

Si bien, la orden de alejamiento no frenó al acusado en su empeño de retomar la relación con ésta. El 11 de marzo, de forma oculta, se acercó a la Parroquia de San Antonio de Padua de la capital, donde sus hijas estaban en catequesis, junto a su madre.

Y llegó el día 2 de abril. F.J.G.L., con el firme propósito de acabar con la vida de su exmujer y con el fin de ejecutar «el mal que en varias ocasiones le anunció», cogió un cuchillo de cocina de su domicilio de cocina y se desplazó a la calle Sauce, donde vivía la madre de sus niñas. Subió al rellano de la planta tercera y allí, escondido, y esperó a que la víctima regresara a su domicilio.

Sobre las 11,00 horas, la mujer, según narró de forma angustiada en el juicio, llegó a su piso y antes de cerrar la puerta, el acusado la empujó y entró en la vivienda, siempre con el cuchillo en la mano.

Cogió a su exmujer por el cuello, diciéndole: «Hoy vas a morir, hoy te voy a matar». Ella, tras recibir un empujón, cayó al suelo. Primero le puso el cuchillo en el cuello, pero ella pudo esquivar el arma. Después intentó clavárselo en el abdomen. Y ella lo evitó de nuevo agarrando la hoja del cuchillo y ofreciendo fuerte resistencia ante la presión del varón.

Con el fin de salvar su vida, dijo al agresor que lo quería y lo besó, como él le pidió, consiguiendo de esta forma que éste le permitiera levantarse del suelo para cerrar la puerta de la vivienda que había quedado entreabierta. El procesado, sin soltar el cuchillo cuya hoja tenía agarrada ella, la siguió hasta llegar ambos al umbral de la puerta donde ésta, en vez de cerrar la puerta como le dijo al acusado, emprendió la huída al ver a su vecina de planta, quien había salido de su domicilio alertada por los gritos de la mujer.

La vecina logró que la agredida entrara en su casa y el condenado se marchó cuando supo que llamarían a la Policía Local. Estando los agentes ya en el domicilio de la vecina, el agresor llamó a su exmujer preguntándole si le iba a denunciar por lo ocurrido.

La víctima, en su defensa y por agarrar la hoja del cuchillo, sufrió graves lesiones en los tendones de una mano, donde perdió movilidad.

Para el tribunal, la declaración en el juicio de la víctima, que fue asistida por la abogada Mónica Gallardo, resultó «plenamente convicente, veraz y objetivo». Asimismo, concluye que la intención inequívoca del procesado en su actuación el día de autos no fue otra que la de acabar con la vida de su exmujer.