Carmen González le donó un riñón a su hermano Alfonso. Los dos están perfectamente y tienen revisiones anuales
Carmen González le donó un riñón a su hermano Alfonso. Los dos están perfectamente y tienen revisiones anuales - ABC

«Doné un riñón a mi hermano. A los pocos meses fue padrino de la boda de su hija y conoce a su nieta»

Donante renal viva y trasplantada relatan la experiencia de dar y recibir la vida con el órgano de un ser querido

Amalia F.Lérida
SevillaActualizado:

La expresión popular habla ya por sí sola de la importancia de este órgano para el ser humano. Cuando algo conlleva gran esfuerzo o mucho dinero decimos que «cuesta un riñón». En Sevilla y en toda España, muchas personas esperan uno y no para comprarse un piso o el coche de su vida, sino para seguir viviendo. El trasplante es la solución para ellos y, si es de un donante vivo, mucho más.

«El trasplante renal de donante vivo es el que ofrece mejores cifras de supervivencia tanto para la persona trasplantada como para el riñón donado. De hecho, la unidad de Trasplante Renal del hospital Virgen del Rocío ha registrado que la supervivencia a los 10 años del receptor de un trasplante de donante vivo es del 93% y la del órgano trasplantado del 90%. Además, el trasplante renal de vivo permite trasplantar a pacientes de forma anticipada, sin tener que entrar en programa de diálisis, que en otras circunstancias no sería posible. También la donación a pacientes que por incompatibilidad de grupo sanguíneo o estar inmunizados pueden pasar largos períodos de espera antes de poder recibir el órgano», dice Luis Martín Villén, coordinador sectorial de Trasplantes de Sevilla y Huelva.

Que el trasplante de riñón de donante vivo es la mejor opción terapéutica de la enfermedad renal crónica es algo que también declararon recientemente a ABC la presidenta de la Sociedad Española de Nefrología, Dolores del Pino, y el coordinador autonómico de trasplantes del SAS, Juan José Egea-Guerrero, quienes hicieron un llamamiento a la necesidad de divulgar y promover este tipo de donaciones que en Sevilla van a la cabeza de Andalucía si bien «no por ello hay que bajar la guardia», dijeron estos expertos.

Alejandra Ojeda recuerda cómo pensaba en su hijo de 14 años cuando iba al quirófano con su marido
Alejandra Ojeda recuerda cómo pensaba en su hijo de 14 años cuando iba al quirófano con su marido - Juan Flores

Desde que en 1978 empezaron los programas de trasplantes, y según Egea-Guerrero, se han hecho ya un total de 207 de donante vivo, (43 de ellos infantiles) y solo en 2018, 16. De adultos, en el citado período fueron 176 y 20 a niños, y en los dos últimos años «se han estudiado entre 60 y 70 potenciales donantes de vivo», apostilla Martín Villén.

Pero, ¿cómo son los donantes vivos?, ¿siguen viviendo bien sin un riñón?, ¿y los receptores, ¿necesitan luego tratamientos o alguna ayuda para seguir viviendo?

Carmen González Chacón que en julio cumplirá 60 años donó en 2014 un riñón a su hermano Alfonso, el mayor de la familia. En 2011 le diagnosticaron enfermedad renal crónica (estadío 5, glomerulopatía), por lo que tuvo que pasar a diálisis y entonces fue cuando Carmen se ofreció para lo que necesitara, aunque no pensó en la donación. Pasaron dos años y la diálisis no le iba bien y tras varios ingresos de urgencias decidió donarle un riñón «porque se iba deteriorando día a día, arrastraba los pies como de un anciano se tratara, apenas se le entendía cuando hablaba, perdía la vida, poco apoco». «En 2013 en uno de sus interminables ingresos, fui a visitarlo al Virgen Macarena. Mi corazón se rompió al verlo. Así que le dije que iba a hacerme las pruebas para la donación. Él se tapó la cara y lloró. Así fue como aceptó mi donación», cuenta Carmen.

A partir de entonces todo fueron idas y venidas desde Huelva, donde vive, a Sevilla para hacerse las pruebas pertinentes que habitualmente duran tres o cuatro meses,pero en su caso llegaron a un año, ya que tiene «membrana basal glomerular fina y, por tanto, una microhematuria».

El 26 de noviembre del 2014 entraron los dos en quirófano. Carmen dejaba atrás a su hija de 28 años llorando y a su madre con 92.

«La felicidad que siento cuando voy a ver a mi hermano —dice Carmen—, es infinita y difícil de explicar. Mi hermano vive y a los pocos meses fue el padrino de boda de su hija la misma que después le ha dado una preciosa nieta a la que ha conocido también»

Solo le contó a sus amigos y compañeros más cercanos su experiencia pero después de tres años «me he dado cuenta de que tengo la obligación de contarlo porque necesitamos fomentar la donación en vivo que es la olvidada». Ahora su vida es «como antes, sin dietas, sin tratamiento».

«No noto nada diferente ni siquiera físicamente. No tengo subvenciones ni estudios que me hayan contemplado minusvalía. Aunque yo no la he pedido. Lo que sí tengo son revisiones anuales».

El doctor Gabriel Bernal López, coordinador de la unidad de trasplante renal del Virgen del Rocío, centro de referencia en Andalucía, avala las palabras de Carmen cuando dice que «pese a que la realización de la donación supone un riesgo mínimo para el potencial donante, debido a que se realiza una valoración meticulosa y gracias a todos los controles postoperatorios, el trasplante no debe conllevar un cambio en la personas que recuperan su vida con normalidad. De hecho, en un período de 1 a 3 meses la mayoría se han reincorporado plenamente a su actividad social, familiar y laboral».

Como Carmen González, Alejandra Ojeda también hace ya su vida normal. A ella le donó un riñón su marido, el mejor candidato después del ofrecimiento que hicieron sus padres, hermana, primo y tía.

Los dos se despidieron de su hijo de 14 años cuando entraron en quirófano el 11 de febrero de 2015. Era el principio del fin de aquel día de 1997 en el que a Alejandra le diagnosticaron un lupus eritematoso sistémico que en 2004 empezó a afectar a sus riñones.

Gabriel Bernal López, a la izquierda, con Luis Martín Villén ABC
Gabriel Bernal López, a la izquierda, con Luis Martín Villén ABC

«La operación —recuerda— fue más rápida de lo que pensaba, ya que no hubo complicaciones. La recuperación de mi marido, inmejorable. A los dos días ya estaba en casa. Los tres o cuatro primeros días de un trasplante renal son duros: muchos cables, no te puedes mover, no puedes comer… Pero es como una carrera de obstáculos vas superándolos día a día y cada vez te encuentras mejor. Mi recuperación en casa fue lenta pero buena, siempre con el apoyo y la ayuda incondicionales de mi marido. Nos ha unido mucho más y ha mejorado aún más nuestra vida, sobre todo la gastronómica. ¡Ahora puedo comer de todo, de momento! Y él me dice tantas veces: «No solo tú ganaste un riñón, si no que yo he ganado la satisfacción personal de verte disfrutar cada día de tu vida».

La donación de vivo se puede realizar de manera directa entre un donante emparentado ya sea familiar o pareja, o no emparentado, como es el caso de un amigo, y un receptor que sean compatibles.

De hecho, y según Martín Villén, existe el donante samaritano que es el que dona altruistamente uno de sus riñones a un enfermo anónimo compatible de la lista de espera, que no son pocos. Porque, pese a todos los esfuerzos, todavía hay personas que necesitan un órgano para seguir con vida. En el Virgen del Rocío a 1 de marzo de 2019 había 81 esperando para ser trasplantadas de riñón de las cuales 6 son niños.

«Aunque a nivel nacional se aprecia una tendencia al descenso de trasplantes de donante vivo en el Virgen del Rocío nos mantenemos estables», afirma Bernal.

Por su parte, Martín Villén hace hincapié en la necesidad de fomentar la donación de órganos y tejidos en general, especialmente la de donante vivo. «Es fundamental —destaca— que la población conozca las necesidades y beneficios del trasplante renal y no tenga ninguna duda a la hora de solicitar información para que pueda conocer las opciones que existen. Es nuestra obligación como profesionales sanitarios esforzarnos en la formación de la ciudadanía y exponer de manera transparente y veraz todas las actuaciones que se realizan en el proceso de donación y trasplante. Es fundamental también que desde las unidades de hemodiálisis y prediálisis se dé a conocer esta modalidad de trasplante renal».