Ejercían como médicos y no habían pasado de la educación secundaria

JOSÉ L. GARCÍA
SEVILLA Actualizado:

Después de haber ejercido profesionalmente durante años, la Policía ha detenido en Sevilla y Constantina a dos falsos licenciados en Medicina cuyo único mérito estaba en no haber pasado de la educación secundaria, en el mejor de los casos, y haber pagado, eso sí, 18.000 euros por un título académico falso que les llegó desde Perú, vía Málaga, donde estaba una de las dos academias que habían logrado establecer un verdadero «supermercado» de títulos para todo tipo de carreras.

La operación policial tiene alcance nacional y ha concluido, de momento, con diecisiete detenidos y doce imputados más. Según la información facilitada ayer por la Policía, las detenciones se extenderán ahora a Perú, donde se espera poder echar el guante a los falsificadores de los títulos, que una vez vendidos en España eran convalidados por el Ministerio de Educación.

Entre los falsos títulos ahora localizados los hay de la universidad peruana de San Martín de Porres y de la Cambridge International University.

Osteópata y homeópata

En el caso de los dos detenidos en Sevilla, una mujer y un hombre, los títulos que habían adquirido eran de Medicina y Cirugía, lo que en el caso de Purificación J.N., de 46 años, le había permitido trabajar como osteópata y homeópata desde hace siete años.

El caso es que Purificación, que tiene estudios secundarios, pasaba por tener también un máster en Medicina Biológica, e incluso un doctorado en la misma disciplina.

La segunda de las detenciones llevó a la Policía hasta la localidad de Constantina, donde Manuel M.A., de 61 años, a quien no le constan más que estudios primarios, tenía en su calidad de «licenciado en Medicina y Cirugía» un laboratorio de fabricación de equipos de electromedicina. Asimismo se dedicaba desde hace ocho años a la fabricación de productos médicos, como pomadas.

De hecho, algunos de los detenidos en la denominada «operación Estudiante», fabricaban cremas para la reducción de grasa corporal, además de trabamientos contra las arrugas, o realizaban tratamientos mediante inyecciones de silicona, bótox o vitaminas para el relleno de distintas partes de la anatomía, especialmente el rostro. Asimismo utilizaban tratamientos de radiofrecuencia y demoabrasión, entre otras prácticas.

Muchos de los falsos médicos detenidos se habían «especializado» en la práctica fisioterapéuta y ejercían como tales en clínicas de rehabilitación o en equipos deportivos de distintas disciplinas. También los había que habían encontrado acomodo en clínicas privadas, donde firmaban altas o bajas médicas. Incluso alguno trabajaba en residencias de la tercera edad. Es el caso del único detenido en Cáceres, que por una imprudencia en la receta de unos fármacos, casi acaba con la vida de dos ancianos.

Varias ingresos

Las primera detenciones, que pusieron al descubierto el engaño y los manejos de la red, se produjeron en San Sebastián, donde cayeron tres falsos fisioterapeutas. Fueron éstos quienes reconocieron que habían logrado el título previo pago de unos 18.000 euros.

En el caso de los dos detenidos en Sevilla, el responsable de la trama establecido en Málaga, José L.M., había pedido a cada uno dos ingresos iniciales de 3.000 euros, a los que seguiría luego uno de 12.000 euros, una vez que el título estuviera en España. Para ello, el comprador, que mientras tanto había mantenido el contacto con la «academia» a través de internet, tenía que ir personalmente a recogerlo a la capital de la Costa del Sol.

Viajes a Perú

Según señalaron fuentes policiales, tanto José L.M., como su socio Eduardo P.M., que tenía su sede en la provincia de Alicante, mantenían contacto con individuos de Perú que eran los encargados de expedir los falsos certificados en aquel país sudamericano, al que los dos españoles viajaban frecuentemente.

Una vez que los conseguían, los títulos eran presentados en el Ministerio de Educación, donde, mediante resolución, eran homologados, lo que facultaba a sus «titulares» a ejercer la profesión que habían elegido previo pago de su importe.

Para darle al montaje un cierto aire de verosimilitud, los propietarios de ambas academias habían creado una suerte de «universidad virtual», a través de la que, supuestamente, eran realizados los estudios más tarde certificados con los falsos títulos.

Las titulaciones fraudulentas detectadas por la Policía no sólo eran de médico cirujano, sino que también las había de licenciado en Derecho, lo que había llevado a alguno de los compradores de los títulos a ejercer como abogados en despachos de letrados. También han sido localizados títulos de licenciados en Psicología, Enfermería, Ingeniería Forestal, Farmacia, Arquitectura o Administración de Empresas.

En diecisiete provincias

En total, entre detenidos e imputados, la «operación Estudiante» ha alcanzado a San Sebastián, (tres detenidos), Alicante (5), Málaga (3), Madrid (8), Ponferrada (1), Zamora (1), Sevilla (2), Cáceres (1), Mallorca (1), Granada (2), Barcelona (3), Coruña (1), Albacete (2), Jaén (1), Badajoz (1), Córdoba (1) y Valencia, con dos implicados.