Ernesto Carmona, en su despacho en el Centro de Investigaciones Quimicas
Ernesto Carmona, en su despacho en el Centro de Investigaciones Quimicas - Vanessa Gómez
Entrevista

Ernesto Carmona: «Si el fraude en el diesel fuera español, habrían dicho que siempre hacemos trampas»

El catedrático de Química Ernesto censura el consumo de bolsas de plástico («deben desaparecer»), pero subraya la hipocresía que subyace bajo algunas campañas medioambientales

SevillaActualizado:

Un simposio internacional con grandes profesores e investigadores de todo el mundo rendirá homenaje la próxima semana a Ernesto Carmona Guzmán (Sevilla, 1948), catedrático de Química e investigador del Instituto de Investigaciones Químicas. Ganador de multitud de premios, entre ellos, el Rey Jaime I en Investigación Básica, trabajó durante su juventud en el Imperial College London, en el equipo del Nobel de Química Geoffrey Wilkinson.

¿La química lo explica todo, o casi todo?

Desde que nos levantamos, estamos rodeados de química. Cuando bebemos agua, nos tomamos un café, cogemos un móvil o conducimos un coche. Todo es química.

Incluso las relaciones humanas.

Sí, aunque eso tiene un componente más biológico basado en reacciones químicas.

La penicilina se descubrió por casualidad. ¿Lo explica eso también la química?

Fleming tuvo suerte porque descubrió accidentalmente que un hongo tenía efectos biológicos extraordinarios. Y como la fuente natural de dicho hongo era limitada, se sintetizó químicamente. Es uno de los mayores inventos del siglo XX.

¿Cuántos grandes inventos debemos a la suerte?

Muchos e importantes, pero a la suerte hay que añadir el talento del investigador que se da cuenta de lo que otros dejan pasar. Aparte de la penicilina de Fleming, hubo suerte y habilidad del descubridor en el cis platino, que se emplea en tratamientos contra el cáncer y descubrió Rosenberg por casualidad. Tenía unas sales de platino cerca de un cultivo y comprobó que generaba unas efectos biológicos extraordinarios. Pasteur descubrió algo muy importante en química, que es la quiralidad. Las moléculas quirales tienen una trascendencia extraordinaria y también las descubrió por azar. Él dijo que «la suerte sólo favorece a la mente preparada».

La viagra también se descubrió por casualidad...

Sí. Y se lo cuento a mis alumnos en la Facultad porque es realmente curioso. Se ensayó en un grupo de ancianos norteamericanos para tratamientos cardiacos y no funcionó. Intentaron quitársela pero los ancianos no quisieron. Pero no era por el corazón...

La industria farmacéutica, a pesar de este gran descubrimiento y de otros aún más relevantes, tiene mala prensa.

La esperanza de vida ha subido de 50 a 80 años en menos de cien años durante el último siglo, y esto ha sucedido, en gran parte, gracias a la industria farmacéutica. Sin embargo, se han cometido precipitaciones como de la talidomida que produjeron tantas malformaciones. Y es verdad que hay una cierta avaricia que les ha dado muy mala prensa. Al final, el dinero lo estropea todo.

La industria química también tiene la etiqueta de «contaminante» para buena parte de la opinión pública. ¿Es una fama merecida?

No. La química no contamina. La que contamina y hace daño es la mala práctica de la química. ¿Y qué hay detrás de eso? Lo de siempre: dinero. En su día la llamada «lluvia ácida» se convirtió en una de las mayores amenazas al medio ambiente y destruyó miles de hectáreas de bosques en el norte de Europa. La lluvia ácida la provocaban los gases producidos por el dióxido de azufre de las industrias. La Unión Europea obligó a las empresas a instalar unos catalizadores para limitar el volumen de esos gases al mínimo. Y se acabó el problema.

¿Cómo se podría acabar con el problema del plástico que no es biodegradable y que se refleja en las campañas contra las bolsas de los supemercados?

Es un problema gravísimo. En química se dice muchas veces que vivimos en la era de los plásticos. El plástico, más barato, ha sustituido a los metales, que son escasos y muy tóxicos. Con los detergentes se pudo corregir su efecto en el medio ambiente cuando hace ya tres décadas se obligó por ley a utilizar alcoholes biodegradables. Eso evitó la contaminación.

¿Y qué podemos hacer?

Las bolsas de plástico de los supermercados tienen que desaparecer. Y tenemos que consumir menos plástico. Hace cincuenta años apenas había apenas plástico en España y sobrevivíamos. Hay que cambiar la cultura de consumo.

Algunos gobiernos, entre ellos el español, han tomado medidas fiscales, y de otro tipo, contra los coches que funcionan con motores diesel ¿Se apoyan en argumentos científicos o más bien en razones emocionales, incluso ideológicas?

Esto es un poco engañoso porque la tecnología actual del motor diesel es menos contaminante que la de un motor de gasolina. Creo que le ha hecho mucho daño a su imagen el fraude en el control de las emisiones descubierto en los coches diesel de la Wolkswagen.

Es curioso que este fraude se haya producido en Alemania, no en España, Italia o Grecia. ¿Qué cree que se hubiera dicho entonces de nuestro país?

Que los españoles, los italianos o los griegos habíamos hecho trampas, como en tantas otras cosas. Es una fama injusta y ya se ha comprobado que hay mucho mito respecto a las grandes empresas alemanas.

¿El coche eléctrico podría ser la solución definitiva al problema de la contaminación atmosférica?

Lo sería si la electricidad que los motores que los propulsan se lograra a partir de energías renovables como la solar. Pero la mayor parte de esa electricidad se produce a partir del carbón o los gases, de modo que resulta muy contaminante. Aunque no en la ciudad por donde circule ese coche eléctrico.

La población mundial se ha triplicado durante el último siglo. ¿Qué tiene que ver la química con eso?

Mucho. Al principio del siglo XX, como consecuencia de la revolución industrial, hubo un vertiginoso aumento de la población pero el problema era que no había suficientes cultivos para alimentar a toda esa población. Ese problema lo solucionó la química gracias a Haber y Bosch, dos científicos alemanes que acabarían ganando el premio Nobel en años diferentes. Los dos consiguieron convertir el nitrógeno de la atmósfera en amoniaco, la base de las industrias fertilizantes, y lo que permite la agricultura intensiva. Se obtuvo el pan del aire, dijeron de Haber.

¿La campaña contra los alimentos trasgénicos tiene una base científica?

Creo que no, y menos aún desde un punto de vista progresista o medio ambiental porque ahorran mucho gasto en pesticidas. Creo que sobre este asunto, como sobre otros de los que hemos hablado, hay más prejuicios y mitos que otra cosa.

¿Cuál es el científico más influyente, a su juicio, del siglo XX?

Sin duda, Harber, aunque decir que no es Einstein suene a pecado. Lo que ocurre es que Haber fue un criminal de guerra nazi, que inventó también las armas químicas. Su mujer, Clara, se suicidó el día que recibió la noticia de que las armas químicas que sintetizó su marido habían matado a miles de soldados franceses en una batalla de la I Guerra Mundial. Cuentan que Haber estaba en Berlín y que al día siguiente del suicidio de su esposa se fue a trabajar sin ir ni siquiera al entierro. Su mala prensa es merecida.