ARTE

Espadas agradece a Bellver su «paciencia» y él le pide «más paredes» para su museo en Sevilla

Este jueves se ha inaugurado oficialmente en la Casa Fabiola el nuevo espacio cultural un acto multitudinario de reconocimiento al coleccionista vasco de 91 años

SEVILLAActualizado:

Han pasado más de quince años desde que Mariano Bellver, un bilbaíno afincado en Sevilla, fundador del colegio San Juan Bosco y amante del arte, ofreciera a la ciudad su colección de cuadros, cerámicas y esculturas, un conjunto de más de quinientas obras de un valor incalculable han tardado más de una década y media en exponerse en un museo propio.

En el acto de inauguración, celebrado este jueves en la Casa Fabiola, adquirida por el Ayuntamiento a la Fundación Lara hace dos años por 4,5 millones de euros, el alcade Juan Espadas agradeció a Bellver su paciencia con Sevilla,«y especialmente, con el Ayuntamiento de Sevilla».

Espadas dijo que «bien está lo que bien acaba», y pidió un aplauso para Isabel de León, presidenta de la Academia de las Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, «sin la cual no estaríamos aquí hoy», dijo Espadas delante de numerosas personalidades del mundo de la política, la empresa y la cultura sevillana que abarrotaron el patio central de la Casa Fabiola para homenajear a Bellver y conocer su legado artístico a la ciudad.

Espadas agradeció «el regalo a Sevilla» del coleccionista bilbaíno y recordó que el proyecto municipal era que «su museo fuese como su casa, pero un poco más grande y con unas paredes más espaciosas. Ese era el problema, que hacía falta oxígeno para verlo», dijo.

El coleccionista bilbaíno de 91 años se declaró «satisfecho» con el resultado pero pidió al alcalde que «comprara alguna otra cosa» para exponer el resto de obras que tiene en su casa, una afición a la que ha dedicado gran parte de su vida, junto con su esposa, Dolores Mejías. Bellver destacó que «compartir con los demás siempre es un honor» y «Sevilla se lo merece».

«Faltan paredes»

El mecenas afincado en Sevilla declaró minutos antes a un grupo de periodistas, en un ambiente más relajado, que con la inauguración de su museo «termina de una vez» su iniciativa de ceder a la ciudad de Sevilla su colección de arte. Bellver se preguntaba en tono distendido por «las sensaciones que podría tener cuando desde hace quince años estoy llamando a todas las puertas y están concediéndome en todos los sitios de España y del extranjero todo lo que yo quería, y que ustedes, los andaluces, no lo hayan conseguido hasta ahora».

«Estoy muy satisfecho, sí, pero debiera haber estado más satisfecho -añadió- porque yo creo que me hubiese merecido tenerlo antes. Esa es la sensación que tengo».

Recordó que «ya advertí a los responsables municipales que la colección no cabía en el Parque de María Luisa (Pabellón Real) y me pareció bien el cambio a la Casa Fabiola, pero me falta una cosa: paredes, paredes y paredes. Mi colección de arte no cabe aquí: lo dije y lo mantengo porque las paredes están abarratodas de cuadros pero ya a mi edad poco puedo hacer. Mi señora es la que debe intentar arreglarlo, aunque sabiendo que el Ayuntamiento no pueda tal vez cumplir las expectativas que yo tengo».