Juan Espadas y Juan Carlos Cabrera , en Mateos Gago
Juan Espadas y Juan Carlos Cabrera , en Mateos Gago - JUAN FLORES
AYUNTAMIENTO

Espadas encara el nuevo curso político con una oposición rearmada y más contundente

Los cambios en el PP, el desmarque de Cs y la tensión con IU y Participa obligarán al alcalde a variar su labor de equilibrista y a pasar de los anuncios a los hechos

SEVILLAActualizado:

El curso político se reinicia tras un agosto con la clásica baja intensidad. Y se presenta el otoño para el gobierno municipal de Sevilla cargado de retos y exigencias mayores que la de los dos años anteriores, en los que el gabinete del socialista Juan Espadas ha sabido sacar partido a dos aspectos: la debilidad de la oposición y el plazo de gracia de cualquier gobierno en sus primeros compases, en los que han echado mano del socorrido argumento de las «hipotecas» del equipo anterior. Pero ya se ha superado el ecuador de mandato y el alcalde tendrá que redoblar esfuerzos para no pasar a la historia simplemente como el que organizó un referéndum para decidir el modelo de Feria y el que redujo el número de veladores. Demasiada poca cosa.

Nuevo marco político

De momento, Espadas se enfrentará ya este otoño a un escenario político muy distinto y con una oposición bastante más virulenta de lo que ha sido hasta ahora. Ese giro se debe fundamentalmente al cambio en la dirección del grupo del PP, cuyo nuevo portavoz, Beltrán Pérez, ha recuperado el estilo más intenso y crítico que ya usaron haciendo oposición a Alfredo Sánchez Monteseirín; como aquellos resultados fueron fabulosos para los populares, han decidido repetir esquema, aunque aún no se les ha visto tanto por los barrios como entonces. También Ciudadanos ha ido desmarcándose en los últimos meses del alcalde, al que acusa de no haber hecho «nada de lo anunciado y pactado» y de quedarse sólo en palabras. Las próximas negociaciones para presupuestos u ordenanzas no van a ser tan amables. Y a la izquierda, las dos formaciones que apoyaron al regidor en su investidura nunca estuvieron tan lejos de éste. A comienzos de verano ya amagaron con promover una moción de censura. El juego de equilibrios que viene ejecutando con cierta solvencia Espadas va a ser algo más complejo desde ahora, aunque en su gabinete entienden que su discurso moderado seguirá siendo válido en los próximos meses. Tanto que, de hecho, ya trabajan no sólo a corto plazo sino en proyectos para el mandato que viene. Que no se marchase a Madrid Susana Díaz también les ha dado una perspectiva distinta y de mayor estabilidad para trabajar sin tanta premura.

Mirada a los barrios

La gestión municipal va a volcarse especialmente este otoño en obras en los barrios. No es época de grandes proyectos y la mejor manera de rentabilizar las inversiones es diseminarlas por las barriadas donde menos se actuó en los últimos años. Para ello, el gabinete socialista está utilizando el empuje económico de Emasesa para levantar calles, colocar nuevas canalizaciones y reurbanizar en la superficie. Básico pero eficaz. Y visible por muchos vecinos/votantes. Reformas en Alcosa, Palmete, San Jerónimo, Torreblanca, Bellavista o San Pablo (el tanque de tormentas) se convertirán en hitos señalados en la agenda municipal, a los que se sumarán pequeñas actuaciones en colegios para generar un mapa de obras bastante fecundo. Sin grandes titulares, eso sí. A ello hay que sumar la terminación de los primeros bloques de vivienda nueva en Los Pajaritos, epicentro de la pobreza local. Jugarán un papel fundamental la entrada en vigor de varios macrocontratos pendientes ya sólo de los recursos que interpusieran las empresas perdedoras en la adjudicación, especialmente el de parques y jardines tras un verano de crisis por la caída frecuente de grandes y peligrosas ramas y críticas feroces de la oposición.

Los proyectos urbanos

Para los proyectos que sí acaparan esos titulares con mayor facilidad también serán meses importantes, no obstante. En esa lista hay varios referentes que deben terminar de cuajar. De no hacerlo, van a volverse en contra del propio alcalde. Uno de ellos es empezar a dar uso cultural a la Fábrica de Artillería, cuya obra —parcial— no termina de culminarse. Si este invierno sigue sin abrirse, lloverán los palos. Algo similar ocurre con el Museo Bellver, en la Casa Fabiola, donde van a comenzar las obras —ya licitadas— en las próximas semanas para que a finales de año este nuevo espacio expositivo sea una realidad. O con la restauración de la fachada del Pabellón Real, ya en marcha. También debe concluir en estos meses la segunda parte de la reforma de la antigua estación de Cádiz —se construye un gimnasio— y arrancar la obra del centro de empresas que va a montarse en las antiguas naves de la Renfe en San Jerónimo. Puerto Triana resulta destacada en este listado otoñal al estar prevista la apertura inminente de los Jardines de Magallanes y la del hotel de las plantas altas de la Torre Sevilla, que se ha demorado al no tener aún la licencia.

Otros dos asuntos de la cartera municipal van a avanzar a menor ritmo del previsto al tener más de artificio que de decisiones claras. Uno es el uso de la vieja comisaría de la Gavidia, con un debate abierto por el propio Espadas para «consensuar» qué debe hacerse con el edificio que huele más a estrategia dilatoria que a otra cosa, aunque esta vez sí hay inversores que han mostrado su intención de hacerse con el inmueble. El otro son las peatonalizaciones anunciadas para las calles Betis y Mateos Gago. El temor a un rechazo vecinal está haciendo andar con pies de plomo al Ayuntamiento, que básicamente sólo plantea ya «modificaciones de tráfico» y no una peatonalización al uso como las de las calles San Jacinto o Asunción.

El aluvión turístico

Las medidas para encauzar mejor el aluvión turístico del que goza la capital andaluza estarán también muy presentes en las próximas semanas. Hay que evitar colapsos y reacciones en contra por parte de los residentes. De una parte, va a intensificarse la campaña de control y sanción de apartamentos turísticos ilegales, que empiezan a poblar el casco viejo para desesperación de los hoteleros. De otra, el Ayuntamiento volverá a impulsar la imposición de una tasa turística de un euro a los visitantes para poder costear las campañas de promoción de una manera más solvente. En las mismas ha tenido y va a tener un papel central el Año Murillo, cuyas actividades arrancan en noviembre y que será el principal polo de atracción de la ciudad durante un año. Está pendiente dotar de contenidos los dos edificios anexos al nuevo centro de atención al turista de Marqués de Contadero. Se habló de que este otoño se concretaría su uso para centro de interpretación de la tapa, en una de las alas, y para un espacio sobre flamenco, en la otra. Pero las negociaciones para ambas iniciativas se antojan aún bastante verdes.

Fiestas, en la encrucijada

Además, el gobierno local tiene ante sí el siempre delicado desafío de consolidar cambios de calado tanto en la Semana Santa como en la Feria. Para esta última ya se ha decidido que se mantenga el modelo del año pasado, el turístico, de sábado a sábado haciendo festivo el miércoles y, por ende, dejando sin festividad a San Fernando. El argumento económico y aquel «referéndum» le sirven de escudo. Con respecto a la Semana Santa, parece evidente que también el Ayuntamiento tendrá que disponer mayores controles y medidas de seguridad tras lo ocurrido en la última y ante los nuevos retos que ha provocado el terrorismo yihadista. Los dispositivos que se han montado hasta ahora no parecen ya suficientes.

Seguridad, nueva prioridad

Ese último fenómeno, el terrorismo islamista, ha obligado ya a replantearse muchas cosas. De momento, antes de decisiones más profundas, ya se han «plantado» macetones en las zonas turísticas para protegerse de atropellos y el alcalde no ha parado de insistir en reclamar al ejecutivo central que dote a la ciudad de más agentes de la Policía Nacional pues el número es muy escaso para lo que se exige. En cuanto a la Policía Local, en junio se aprobó la nueva relación de puestos de trabajo y en unos días se publicará en el BOE la convocatoria de las primeras cincuenta plazas. Pero debe concretarse desde esta misma una actuación integral y mucho más completa. Hay mucho en juego.