Juan Espadas, junto al director de Emvisesa y la concejal Carmen Castreño, durante la presentación del proyecto de las Naves de la Renfe
Juan Espadas, junto al director de Emvisesa y la concejal Carmen Castreño, durante la presentación del proyecto de las Naves de la Renfe - Juan Flores

Espadas se lamenta tras los fiascos de Mateos Gago y Naves de la Renfe

El alcalde quiere ahora modificar la normativa de contratación para evitar más fracasos

SEVILLAActualizado:

Lo barato sale caro. Este proverbio parece rondar la cabeza del alcalde Juan Espadas, tras los últimos reveses en los contratos de licitación de sus proyectos más publicitados en cuanto a criterios de sostenibilidad en la ciudad. La decepción del socialista con las adjudicaciones fallidas de la calle Mateos Gago y las Naves de la Renfe le han llevado a pedir al Estado que modifique la normativa de contratación de las Administraciones públicas.

Los dos varapalos en el primer tramo de verano han obligado a Espadas a anunciar que, dentro del margen de maniobra con el que cuenta el Ayuntamiento al respecto, se confeccionarán pliegos «mucho más duros para evitar que las adjudicaciones de los contratos se tengan que realizar a bajas casi temerarias».

Pese a que el anuncio de la rescisión del contrato, en el que el Ayuntamiento encargaba a la empresa Grolup 21 por más de 900.000 euros la obra de reurbanización y semipeatonalización de la calle Mateos Gago, se anunció hace ahora dos semanas, el alcalde asegura que varias «empresas potentes» se han presentado como alternativa para retomar el proyecto, según señaló el propio alcalde en una entrevista a Europa Press

Sin embargo, la comisión ejecutiva de la Gerencia de Urbanismo aprobaba a finales de julio iniciar el expediente de rescisión del contrato de estas obras e iniciar un nuevo expediente de contratación para que los trabajos puedan estar en marcha a lo largo de 2020.

«Se debería revisar la legislación estatal en la contratación administrativa porque cada vez encontramos más empresas que presentan bajas prácticamente temerarias y que después te dejan plantado porque fueron a llevarse la obra pero sin garantizar sus costes reales y la viabilidad. Esto nos da muchos quebraderos de cabeza a la Administración», sentenció.

En este marco, anunció pliegos de contratación pública «mucho más duros» para que se valore «mucho más» la componente técnica que la oferta económica, «que ahora es prácticamente el único criterio», a la par que se establezcan otras medidas para que sean empresas «más potentes» las que se hagan cargo de las obras.

Además, realizó un llamamiento a la responsabilidad empresarial, dejando claro que «si una empresa no tiene capacidad para desarrollar la obra en los términos en los que se ha ofertado, que no se presente». «Penalizaría esa conducta si pudiera, pero está marcado por la ley estatal», lamentó.

El proyecto técnico en Mateos Gago plantea en primer lugar la renovación de las principales redes de servicio de agua, alcantarillado, riego y alumbrado público, seguida de una reordenación y remodelación de la calle, marcada por la creación de una plataforma única, la cual posibilita el tráfico restringido de vehículos, con acerados más amplios y calzada más estrecha. Con este planteamiento, se introduce una marcada senda peatonal y se generan también itinerarios accesibles para garantizar el tránsito de personas con movilidad reducida.

Para un mejor desarrollo de la actuación, la Gerencia de Urbanismo ha diferenciado tres tramos a lo largo de la calle, de 260 metros totales de longitud, el primero que va entre la Plaza Virgen de los Reyes y la calle Rodrigo Caro, el segundo desde la calle Rodrigo Caro y la calle Mesón del Moro, y el último, entre la calle Mesón del Moro y la calle Fabiola.

En los tres trayectos se traza una calzada central de 3,10 metros de anchura, flanqueada a ambos lados por sendas peatonales de dos metros, a continuación de las cuales se desarrolla otra banda de 1,40 metros en la que se situarían los árboles y que acogería los veladores. Finalmente, entre la zona habilitada para veladores y las fachadas de los edificios quedaría una última franja de ancho variable, con carácter estrictamente peatonal.

Réplica de la oposición

El líder de la oposición, el popular Beltrán Pérez reprendió al alcalde estas declariones e instó a que asuma su «incapacidad política como gestor y deje de culpar a otros de la parálisis que padece Sevilla». «Una vez más ha culpado a otros de su inacción y de su irresponsabilidad para dirigir la ciudad».

Beltrán Pérez aseguró que ha sido testigo de «cuatro años de parálisis en Sevilla, de ausencia de proyectos, de inversiones anunciadas y absolutamente paralizadas, porque el alcalde socialista no ha sido capaz de afrontarlas con una actitud que sigue demostrando y que parece que va a ser la que caracterizará al gobierno municipal cuatro años más, así que es todo menos asumir el papel que juega como alcalde de una ciudad como Sevilla».

Pérez indicó que Espadas «culpa de sus fracasos personales al Gobierno de España, al nuevo Gobierno de la Junta de Andalucía, a la legislación estatal y autonómica, al anterior gobierno municipal del PP, a los sindicatos, a los partidos de la oposición, al interventor, a los empresarios... Todos menos él son responsables de que no salgan los proyectos, de que Sevilla no tenga un modelo de ciudad que la haga crecer y competir con el resto de ciudades de su entorno, de España y de Europa».

El portavoz popular señaló que «el alcalde y el gobierno municipal tienen que ser ejemplo y no pueden exigir responsabilidades a los demás cuando él no actúa, así que más que pedir responsabilidad a los empresarios, debería de responsabilizarse él de que el Ayuntamiento pague a los proveedores y no acumule los retrasos que ponen al límite al sector».

Beltrán ha desarrollado una «larga lista de incumplimientos como, por ejemplo, el presupuesto no aprobado por el que Espadas ha culpado a la oposición de no tenerlo; 150 millones sin ejecutar del mismo en el que Espadas ha culpado a la falta de medios para gestionarlo; la carencia de ingresos en el que el alcalde ha culpado al PP por obligarle a bajar el IBI y otros impuestos; la suciedad en la que Espadas ha culpado al anterior ministro del PP».