Ginés Hernández, expapa Gregorio XVIII de El Palmar de Troya
Ginés Hernández, expapa Gregorio XVIII de El Palmar de Troya - EFE

El expapa de El Palmar de Troya será juzgado el 17 de mayo por el asalto a la iglesia

Ginés Hernández y su mujer se enfrentan a diez años de cárcel como autores de delitos de robo con violencia e intimidación y lesiones causadas a un sacerdote

SevillaActualizado:

El Juzgado de lo Penal número diez de Sevilla juzgará el próximo 17 de mayo a Ginés Hernández, quien en su día fuese el máximo representante de la iglesia cristina palmariana como papa Gregorio XVIII, y a su esposa, quien responde a las iniciales N.A.T.G., por el asalto que llevaron a cabo en la madrugada del 10 de junio del pasado año a las instalaciones de esta secta en la finca La Alcaparrosa del pueblo sevillano de El Palmar de Troya con el ilícito propósido de hacerse con el dinero de la recaudación de la orden.

A las diez de la mañana en el Juzgado de lo Penal número diez, cuyo titular es David Candilejo, quien juzgó el presunto fraude en las oposiciones a la Policía Local en Sevilla, dará comienzo la vista oral contra Ginés Hernández y su esposa, quienes se enfrentan a una pena de diez años de cárcel como presuntos autores de un delito de robo con violencia e intimidación y de lesiones causadas al padre Silvestre, un religioso de la orden.

La madrugada del 10 de junio de 2018, Ginés Hernández y su pareja, con el ánimo de hacerse con el dinero proveniente de la recaudación de la orden y mediante una escalera telescópica, superaron el muro perimetral del recinto antes de despuntar el alba. El expapá abandonó la iglesia parlmariana en la primavera de 2016. Su ahora mujer también había dejado los hábitos de religiosa.

Usaron pasamontañas y caretas de payasos para ocultar sus rostros

Ginés Hernández aprovechó su conocimiento de los horarios y rutinas de la orden. Una vez en el interior, aguardaron «ocultos» hasta que sobre las 16:30 horas de aquella jornada, «sabedores de que la puerta que da acceso a las dependencias del monasterio permanecería abierta, se introdujeron en la zona en la que se ubica la imprenta y las habitaciones de los superiores», vistiendo ropas negras, con sus rostros ocultos con pasamontañas y portando efectos como una navaja, dos caretas de payaso, bridas, cinta americana, dos alicates y una palanqueta. Todo para neutralizar la resistencia de personas que se interpusiesen en su plan depredatorio.

Una vez en la estancia de la imprenta, según el relato de la Fiscalía, fueron sorprendidos por el conocido como padre Silvestre, identificado como A.R.M.G. y también encausado, aunque el Ministerio Público pide su absolución porque actuó en legítima defensa.

En ese momento, Ginés Hernández, esgrimiendo la navaja y con el ánimo de menoscabar su integridad física, se dirigió al padre Silvestre, iniciándose un forcejeo entre ambos, en el que religioso resultó herido en el costado y extremidades.

La pareja de Ginés Hernández, según prosigue la Fiscalía, «se unió a la agresión esgrimiendo un martillo que encontró y con el que alcanzó en la cabeza» al padre Silvestre, quien en el transcurso de la disputa, «temió por su vida» y, tras arrebatarle la navaja al acusado, «le asestó una puñalada» a la mujer en el costado, «golpeándole acto seguido en la cabeza».

El sacerdote logró después «accionar la alarma de la estancia», con lo que acudieron a la misma varios religiosos, entre ellos el padre Jesús María, siendo éste atacado y agredido por ambos intrusos, tras lo cual el padre Silvestre, «temeroso por ello de la vida y la integridad física» de su compañero, «se hizo con la navaja que se hallaba en el suelo y asestó una puñalada a Ginés Hernández, alcanzándole en el costado y propinándole varios puñetazos para neutralizar la posibilidad de nuevas agresiones».

Prohibido volver a la iglesia

Por estos hechos, el Juzgado de Instrucción número tres de Utrera acordó el ingreso en prisión provisional del matrimonio, permanenciendo aún en la cárcel el expapa.

En su escrito de conclusiones, el Ministerio Fiscal acusa a Ginés y su esposa de un delito de robo con violencia e intimidación en casa habitada y de dos delitos de lesiones sobre cada uno de los religiosos, con la agravante de disfraz. Por éstos solicita diez años de cárcel para el matrimonio de exreligiosos.

Además, la Fiscalía pide que se imponga al expapa y su pareja la prohibición de acudir durante ocho años al recinto de la iglesia palmariana, así como la prohibición de acercarse a menos de 300 metros del padre Silvestre y el padre Jesús María, durante nueve años en el primer caso y siete en el segundo, e indemnizar a los mismos con diferentes cuantías merced a las lesiones causadas, unos 5.500 euros en el primer caso y más de 25.000 euros, en el segundo.