Edificio de la Facutltad de Medicina
Edificio de la Facutltad de Medicina - Rocó Ruz
Universidad

La Facultad de Medicina de Sevilla urge una reforma que no llega

El edificio, también sede de Biomedicina, está antiguo, desfasado y pequeño; el proyecto para uno nuevo en la Macarena permanece estancado

SevillaActualizado:

«Esta no es una facultad del siglo XXI, es de mediados del XX está adaptada para los sesenta o setenta, no para esta época». Así se pronuncian desde la delegación de alumnos de Medicina y Biomedicina de la Universidad de Sevilla sobre el edificio en el que estudian. Sólo hay que darse un paseo por las instalaciones en la avenida Sánchez Pizjuán, detrás del reluciente Parlamento de Andalucía, para comprobar el deficiente estado del edificio que alberga las facultades donde se forman los futuros médicos y biomédicos.

Son unas instalaciones obsoletas, que presentan un estado que deja mucho que desear, dispersas en varios edificios y que se quedan pequeñas para estudiantes de Medicina a los que se sumaron en 2011 los de Biomedicina. El espacio se ha quedado corto para ambas titulaciones. Con las dos titulaciones hay unos 1.800 alumnos estudiando en esas infraestructuras. La mayoría de Medicina y el resto de Biomedicina aunque, como los de Medicina pasan a partir de tercero a los hospitales, eso alivia el edificio central.

Lo primero que llama la atención al entrar en el viejo edificio del Instituto Anatómico, que data de los años 60, son las enormes escaleras de entrada, sin acceso para discapacitados ya que al ascensor se accede por la otra puerta que se instaló hace ya algunos años. Clases en caracolas, pasillos con suelos de terrazo, paredes de gotelé, ventanas antiguas, puertas viejas, cuartos de baño de hace cincuenta años, y vitrinas que guardan huesos y otras muestras, ofrecen una imagen de otra época. Que invita al viaje al pasado más que a los tiempos actuales, en los que la sanidad andaluza presume de la investigación de vanguardia que llevan a cabo algunos médicos en el hospital Virgen del Rocío. En contraste, los facultativos del futuro estudian en unas infraestructuras aún muy lejos de la modernidad de la que disfrutan otras facultades sevillanas.

Bancos corridos

De hecho, un paseo por los edificios (sin entrar dentro de las aulas, a las que desde el Decanato negaron el permiso para poder fotografiarlo) dan una idea de que la reforma es urgente. Por lo que se aprecia desde el ojo de buey y por lo que cuentan los alumnos, en las clases hay aún bancos de madera, algunos de ellos alargados. Y en las aulas que hay sillas individuales, casi todas están hechas para diestros y hay muy pocas para zurdos.

Caracolas en la Facultad de Medicina
Caracolas en la Facultad de Medicina - Rocío Ruz

Porque, como recuerda Belén Gallego, estudiante de cuarto curso de Biomedicina y subdelegada de alumnos, la Facultad de Medicina constituye, junto a la Escuela Polítécnica (la que hay en la calle Virgen de África) las dos facultades que peor están de la Universidad de Sevilla. Seguramente por eso, la delegación de alumnos guarda con celo un informe sobre el estado de las infraestructuras en el que señalaba que esas instalaciones «datan de la primera mitad del siglo pasado» y que llevan desde el año 2000 quejándose de las necesidades que tienen.

Desde la delegación de alumnos prefieren ser prudentes porque, como recuerda una estudiante, «en Medicina no somos demasiado reivindicativos como en otras facultades porque tenemos mucho que estudiar». Aún así, el detallado estudio sobre el estado de las infraestructuras deja muy clara la necesidad de a «un cambio radical» en las infraestructuras». Sobre todo desde que en 2011 se incluyó en esos edificios el grado de Biomedicina.

Aunque, según destacan en estos años se han hecho algunas obras como un nuevo aulario en el hospital Virgen del Rocío y algunos pabellones docentes y se abordaron otras mejoras más, falta mucho por hacer porque el presupuesto para ello es «escaso».

«La situación actual muestra numerosas carencias», dice ese informe que achaca esa situación tanto a la antigüedad como a las numerosas soluciones que se han tomado y que considera que han sido «ineficaces».

Sin enchufes suficientes

Una de las deficiencias que los alumnos consideran más importantes tiene que ver con la electricidad y es algo tan básico como la necesidad de más enchufes en las aulas. Hay algunas que sólo tienen tres y los alumnos se llevan de casa el «ladrón». Es algo de lo que se quejan muchos ya que la mayoría usa el portátil o incluso el teléfono móvil para tomar apuntes.

Además recuerda que «existe una clara deficiencia tanto cualitativa como cuantitativa de los laboratorios adaptados al grado de Biomedicina». Porque, según denuncian, no están actualizados y no tienen los materiales que son, al parecer, muy caros. «El problema es que la docencia empeora si las instalaciones no están actualizadas», dicen en la delegación de alumnos.

Nuevo edificio

Desde la Universidad de Sevilla se insiste en que en el informe de gobierno que el rector presentó al claustro hace unos días se recordaba que la junta de centro de la Facultad de Medicina «declaró su voluntad de emplazar la nueva facultad en el entorno del campus Macarena». En este sentido, el decano de Medicina, Luis Capitán, afirma que «hay unanimidad en que necesitamos una nueva facultad con infraestructuras adecuadas, con independencia de la ubicación». El decano recalca que la junta de facultad decidió quedarse en el campus Macarena y que ahora está también pendiente del recurso de alzada interpuesto por un alumno contra esa decisión.

Aunque se desconoce quién está detrás de ese recurso de alzada, lo cierto es que cuando se habla con los alumnos hay algunos partidarios del traslado y construcción de un nuevo edificio junto al hospital Virgen del Rocío. A la espera de que el conflicto se resuelva, la facultad sigue ahí. Prácticamente igual que hace décadas.