Ana Graciani, nueva presidenta de la Fundación SGAE
Ana Graciani, nueva presidenta de la Fundación SGAE - Vanessa Gómez
Ana Graciani

«Soy feminista pero estoy en contra de prohibir canciones machistas. La censura es peligrosa»

Ana Graciani, la nueva presidenta de la Fundación SGAE, quiere abrir un debate sobre la libertad de expresión y denuncia retrocesos y autocensura de los creadores: «La mayoría de las letras de las canciones de los ochenta no se admitirían hoy»

SevillaActualizado:

Ana Graciani se siente sevillana aunque nació en Albacete y vivió en Madrid hasta que se afincó en la capital andaluza hace más de una década. Es guionista de cine y televisión, periodista, dramaturga, gestora cultural y, desde hace poco más de un mes, la segunda mujer que dirige la Fundación SGAE, entidad que cuenta con 120.000 socios-autores y que invertirá en 2019 más de cinco millones de euros en distintas actividades.

¿A qué se dedica la Fundación SGAE?

El veinte por ciento de los beneficios que la SGAE genera en España por los derechos de autor se destina por ley a la fundación desde hace veintiún años. Este año serán alrededor de cinco millones de euros con los que daremos becas a los autores, impulsaremos la creación y la investigación, editaremos libros, promocionaremos el repertorio nacional e internacional de nuestros autores y realizaremos una enorme labor asistencial.

¿Ayudan a los socios que pasan un mal momento económico?

Sí. Hay autores conocidos que fueron muy grandes hace tiempo y que ahora están en una situación económica muy precaria. De ellos se ocupa la fundación. Es una labor importante y necesaria, como todas las mencionadas anteriormente. Una de mis prioridades será comunicar mejor toda esa labor a la sociedad.

Es la segunda mujer que preside esta fundación tras Inés París. ¿Por qué cree que hay muchas menos creadoras que creadores en España?

Las causas son muchas y complejas y nos daría para una tesis doctoral, pero lo importante es corregirla. Sólo el 18 por ciento de los autores en SGAE somos autoras. Se trata de una brecha enorme e inexplicable que nos hace pensar que nos estamos perdiendo muchísimo talento. Una de mis objetivos al frente de la fundación será impulsar la creación femenina en España.

¿Está a favor de cuotas femeninas en la creación?

Yo estoy totalmente a favor, pero en esto no puedo hablar en nombre de la Fundación SGAE sino en mi propio nombre.

Hay voces cada vez más numerosas, incluso femeninas, que dicen que estas cuotas resultan ofensivas para las mujeres.

Sí, las he escuchado. También he escuchado que pueden ser inconstitucionales, pero yo creo que el mercado por sí mismo no se está regulando y avanza a pasos de tortuga en este campo. Lo que hay que hacer, en mi opinión, son medidas provisionales hasta que la cosa se regule. No debe ser algo para siempre pero ahora es más necesario.

¿Incluso para directoras de cine?

Para ser directora de cine, una mujer tiene que demostrar que es lo más de lo más. Hay mucho cine malo hecho por hombres y me pregunto por qué las mujeres no pueden tener su cuota de cine regularcito. Insisto en que se trataría de medidas provisionales, transitorias, durante algunos años, pocos, quizá. Esto ya se hizo en la política y funcionó bien. Ahora tenemos más ministras que ministros y hace veinte años no era así. Con las medidas de paridad se reguló y ya no hace falta.

¿Cuando le ofrecieron la presidencia de la Fundación SGAE pensó en que abría un camino para la mujer en los puestos directivos?

Un poco sí, porque yo soy feliz escribiendo cine, teatro y televisión y no quiero hacer carrera como gestora cultural. Pero vi que era una oportunidad y un ejercicio de responsabilidad aceptarla. Está demostrado que si hay directoras hay también más jefas de equipo y mandos intermedios que son mujeres.

Politización y censura

La SGAE da la impresión de estar muy politizada.

Hemos tenido dos reuniones del Patronato desde que soy presidenta y he insistido mucho en que la fundación no se puede politizar y que deberían quedar fuera todas las cuestiones que nos separan y trabajar más en las que nos unen. Los distintos colegios de la SGAE tienen intereses diferentes pero en la fundación todo lo político y lo que nos enfrente debe sacarse porquqe sólo estemos para impulsar a la creación y a los creadores.

¿Por qué cree que la inmensa mayoría de los creadores en España se declara de izquierda o «progresista»?

Nunca se ha hecho un estudio de las tendencias políticas de los creadores, que yo sepa, pero conozco a actores de derechas, por ejemplo. Lo que no voy a negar es que la creación tiene una componente rompedora y subversiva que conecta más con valores progresistas, pero también hay autores en España con una ideología de derechas. Una de las cosas que yo quiero hacer este año es abrir un gran debate sobre los límites de la libertad de expresión.

Existe una campaña mediática y en las redes sociales contra algunas de las canciones mas bailadas y escuchadas por los jóvenes. ¿Cree que se deberían suprimir las letras que se consideren «machistas»?

Me considero feminista y no me gustan nada esas letras a la que usted alude, algunas de las cuales escucha mi hija de 7 años, pero no estoy a favor de ninguna prohibición. Creo que hay que educar en valores pero la creación debe ser libre, nos guste más o nos guste menos. Ahora mismo hay un rapero que está huido de la Justicia y condenado a prision por la letra de una canción. Y hay obras de teatro que se prohiben en algunos teatros.

¿Estamos volviendo a esa censura que dejamos atrás con el régimen franquista por la dictadura de lo políticamente correcto?

Me temo que sí, que ha vuelto, y esto es un problema importante. Entre los creadores españoles se está imponiendo una especie de autocensura que va contra la esencia misma de la creación. Me parece tan malo prohibir un chiste de monjas como prohibir un chiste de homosexuales. La libertad de expresión tiene que prevalecer y hay que defenderla de nuevo porque no se pueden poner puertas al campo de la creación.

Algunos colectivos feministas quieren introducir «perspectiva de género» en la literatura, el arte e incluso en las canciones de reguetón.

Quien quiera escribir con perspectiva de género que lo haga, pero no se puede prohibir una letra porque sea machista, ni por todo lo contrario. Recuerdo una canción de la Orquesta Mondragón que dice que «es bonito asesinar». Me temo que esa canción no se podría poner hoy en España pero es que casi ninguna canción de los años ochenta podría emitirse hoy por radio o por televisión. Esto es un tema que hay que debatir y solucionar. Hablamos de letras que son gamberras, sí, pero es que estamos hablando de creación. Creo que «Lolita» tampoco podría publicarse hoy; y si en una comedia utilizo la palabra «mariquita», porque pega en el contexto decirlo, no puede ser que tenga miedo de que me llamen homófoba. Cualquier cosa que sea conforme a derecho debe permitirse.

«Prohibido prohibir» era uno de los lemas del mayo del 68, un movimiento considerado muy progresista.

Sí, en este tema hemos retrocedido mucho y hay que acabar con las prohibiciones y lo políticamente correcto. Voy a abrir ese debate en la SGAE y cuesta creer que haya que defender que la creación sea libre, sin censura, a estas alturas de la película.

Cultura e información

¿Al poder le interesa la cultura o le interesa más la incultura?

La libertad te la da la cultura. La cultura hace libres y críticas a las personas y eso no le interesa a ningún Gobierno. Todos prefieren tener adormecidos a sus ciudadanos. En los institutos apenas hay formación cultural y es una pena. Es algo que habría que cambiar pero creo que a ningún partido le interesa.

¿Es más fácil manipular a una persona sin cultura?

Sin duda. Los ciudadanos sin cultura son mucho más manejables.

Es periodista y ha trabajado en prensa, radio y televisión entre 1992 y 2002. ¿En cuál de esos tres campos cree que ha cambiado más el ejercicio del periodismo?

Está todo mucho más complicado. Las cosas no van a volver a ser como antes y hay que adaptarse. Me preocupa menos que los periódicos de papel puedan desaparecer para distribuirse en otro soporte que el hecho de que la información que ofrecen, o la que se propaga masivamente en las redes sociales, pueda estar dirigida por el poder o por intereses oscuros. Me preocupa más la proliferación de noticias falsas y lo que haga un hacker ruso con un servidor que llega hasta millones de hogares que un loco diga cuatro tonterías desde el ordenador de su casa.

¿Al poder le interesa más la información que la cultura?

Sin duda, su control le interesa mucho más y siempre van a intentar manejarla. Por eso digo que no me preocupa que los periódicos tengan otro soporte sino que hagan valer su credibilidad y sean independientes del poder. El poder siempre va a intentar manejarlos.

¿Y a las televisiones?

La televisión es diferente aunque el cambio que ha sufrido es también muy importante. La televisión generalista que se consumía en familia será algo residual en un futuro próximo. Cada miembro de la familia tiene ya su ventanita y ya no se escriben series generalistas, como antes, pensadas para gustar a todo el mundo, a todas las edades y que no molestaran a nadie. Eso me parece que se ha acabado y ahora lo que se busca es un público muy determinados para cada producto sin importar nada el resto de la audiencia.

Es guionista de cine y televisión. ¿Se arriesga más ahora?

Es lo que yo pensaba que iba a ocurrir con este proceso pero creo que se debería arriesgar más. Los productores y las plataformas se frenan a veces pero más que para no molestar lo hacen para vender.

Sevilla y los sevillanos

Lleva viviendo en Sevilla más de diez años ¿Cuál fue la primera impresión de la ciudad y sus habitantes?

Mis hijas y mi marido hablan andaluz y pago mis impuestos aquí y me siento sevillana pero como no nací aquí puedo verlo desde fuera, lo cual es importante para la comedia, el género en el que muevo. Hay cosas que no me las creía cuando llegué. Yo vivía en pleno centro y una de ellas era escuchar ensayos de las bandas de Semana Santa durante el mes de agosto y todo el verano. Es verdad que la ciudad se paraliza con la Semana Santa pero también hay otras Sevillas. Aquí se ha hecho un rock que no se hacía en ningun otro sitio de España. El humor que se hace en Sevilla tampoco se hace en ningún otro lugar.

¿Y de los tópicos: vagos, fiesteros, graciosos...?

Aquí no todo el mundo es gracioso. Sevilla es mucho más que esos cuatro tópicos de vagos. Que vengan los de Cataluña o Madrid aquí y vean cómo está la SE-30 a las 7 de la mañana. Aquí la gente trabaja mucho pero también sabe divertirse.

¿Los sevillanos son creativos?

Aquí hay muchísimo talento. No hay más que ver que la mitad o más de los actores y gente del cine son andaluces. También hay una gran tradición de pintores y escritores. Y de cantantes.

Paco Tous, sevillano del Cerro del Águila, se queja de que muchas series de televisión perpetúan el rol andaluz de la chacha, el cateto y el inculto.

Eso es verdad en algunos casos y hay que darle la vuelta, sin duda, pero fíjese en la cosecha de cine andaluz que ha habido en 2018. Nosotros trabajamos con los tópicos de los andaluces en la comedia pero para desmontarlos y reírnos de los que se ríen de nosotros por esos tópicos. Con Alfonso Sánchez y Alberto López (Los Compadres) lo venimos haciendo desde hace mucho tiempo.