El fiscal pide inhabilitar a todos los socios de Mercado Provenzal, el bar que ponía cervezas a 40 céntimos
El Ministerio Público les acusa de descapitalizar la empresa antes de declarar el concurso de acreedores y les atribuye responsabilidad patrimonial

La caída de Mercado Provenzal , la red sevillana de franquicias que se hizo célebre por vender cerveza a 40 céntimos, tendrá como último capítulo un episodio judicial que puede derivar en la inhabilitación de todos sus administradores. Esta empresa, que experimentó un ... desarrollo muy rápido en los años de la anterior crisis inmobiliaria , se declaró en concurso voluntario de acreedores e inició el proceso de liquidación en 2019. Los hechos que han aflorado a lo largo de este proceso han llevado a la Fiscalía a solicitar que sea declarado como concurso culpable, y a una petición de inhabilitación tanto para sus últimos dueños (un grupo de inversores valencianos liderados por Francisco Javier Soriano), como para sus dos fundadores, los empresarios sevillanos Pedro Cánovas y Álvaro Samper . Estos dos últimos, a su vez, deberán responder con más de 330.000 euros cada uno por una cesión de crédito que produjo la descapitalización de la compañía.
Cánovas promueve actualmente un nuevo proyecto empresarial en Sevilla, concretamente una fábrica de cerveza en Alcalá de Guadaíra denominada «Gran Vía», pero su participación en esta iniciativa, de la que es accionista, puede verse afectada por el procedimiento judicial de Mercado Provenzal, ya que una posible inhabilitación le impediría gestionar el negocio .
El inicio del declive de la red de franquicias se remonta a 2016 . Los fundadores de Mercado Provenzal, compañía que atravesaba una crisis de tesorería, venden la mayoría de la compañía al grupo liderado por Francisco Javier Soriano. Tras esta operación Cánovas recibe de la sociedad un crédito de 1,1 millones de euros a cambio de los derechos sobre la marca «Mercado Provenzal» y Samper se embolsa 446.000 euros a cambio del cuaderno de potenciales franquiciados. «Apenas un año después, con la solicitud de concurso, la marca estaba valorada en 800.000 euros y el libro de franquiciados en 100.000», con lo cual ambas transacciones supusieron una pérdida acumulada y real de más de 330.000 euros en cada uno de los casos, de ahí que ahora se solicite el reembolso de esa cantidad. El auto del fiscal advierte de que pudieron «salir fraudulentamente bienes del patrimonio del deudor durante los años anteriores a la declaración del concurso».
Incumplimientos
En cuanto al grupo de inversores valencianos , que son quienes en última instancia presentaron el concurso, la lista de incumplimientos es muy extensa. Por un lado «se detectó que había incurrido en inexactitud grave en los documentos aportados a la solicitud del concurso», como la omisión de pasivos que superaban los 1,3 millones de euros y que se conocieron posteriormente. También existió una « falta de colaboración con el administrador concursal , al no haber proporcionado la información y documentación requerida, dificultando así darle el impulso necesario al concurso, el conocimiento exacto de la contabilidad y el pago de deudas». De hecho, hubo un «inaceptable cumplimiento de las instrucciones formuladas, con la falta de entrega de los libros de actas o la información de créditos pendientes de pago».
Una vez que Mercado Provenzal solicitó el concurso voluntario de acreedores continuó su actividad sin intervención alguna por parte de la administración concursal, lo que propició que desde dicha fecha continuara devengándose créditos contra la masa, aumentando así el pasivo de la entidad. Tampoco informó de que «se hallaba inmersa en una decena de litigios como demandada» .
Sin contacto con el deudor
La fiscal Rocío Martín asegura también en su auto, siguiendo el relato del administrador concursal designado por el juzgado de lo Mercantil número 1 de Sevilla , que es el que lleva el caso, que se produjo una «falta de contacto con el deudor y el inaceptable incumplimiento de las instrucciones formuladas, que contrastaban con la información obtenida por los acreedores, entidades financieras y organismos públicos con los que trató». Entre otras cosas, no facilitaron los libros de actas y el libro de registro de socios , así como los «créditos contra la masa devengados y pendientes de pago, procedimientos en curso en los que fuera parte, información sobre los royalties y estado de los franquiciados, costes laborales por despidos... que motivaron la necesidad de auxilio judicial». A esto hay que añadir, siempre según la fiscal en un auto del 23 de septiembre de 2019, que la empresa, «una vez declarado el concurso de acreedores, continuó la actividad de la entidad sin intervención alguna por parte de la administración concursal , lo que propició que, desde dicha fecha, continuaran devengándose créditos contra la masa, aumentando así el pasivo de la entidad». Por todas estas razones tanto el administrador judicial como la Fiscalía atribuyen a todos los socios una responsabilidad patrimonial y solicitan su inhabilitación para gestionar otras compañías en el plazo de cinco años.
Antes de su caída, Mercado Provenzal llevó al límite el concepto «low cost» . Redujo la inversión para abrir un local, servía cañas de cerveza fabricada en Portugal a 40 céntimos , café a 0,50 y tapas a 0,90. En su primer año de vida (en 2013) abrió más de 30 locales y doce meses después superó los sesenta. Sin embargo, una crisis de liquidez les llevó a dar entrada como socios al grupo valenciano con el que se inició el abrupto declive de la compañía.
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete