«El futuro de Tussam es la suspensión de pagos de aquí a dos años y después la quiebra»
Guillermo Gutiérrez. Ex vicepresidente de Tussam, ex consejero de Trabajo, ex concejal de Tráfico y profesor universitario. DÍAZ JAPÓN

«El futuro de Tussam es la suspensión de pagos de aquí a dos años y después la quiebra»

Guillermo Gutiérrez. Ex vicepresidente de Tussam, ex consejero de Trabajo, ex concejal de Tráfico y profesor universitario

POR Mª JESÚS PEREIRA
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—¿Cómo se siente después de haber dimitido como vicepresidente de Tussam?

—Magnífico porque tengo el convencimiento de haber hecho lo correcto y la satisfacción personal de encontrarme muy tranquilo y con un lastre soltado.

—¿Dice «lastre» porque era una batalla que libraba en Tussam desde hace tres años?

—Cuando yo entré en Tussam ya estaba bastante complicada la situación, con sindicatos crecidos, mandando en la empresa, poniendo directivos, poniéndose el sueldo... y había que poner un poco de coto allí. En estos tres años he tenido muchos conflictos, algunos con anuncios de huelga, y a mí el PSOE no me ha respaldado nunca.

—¿Por qué?

—No lo sé, pero es así.

—Pero usted siempre ha sido un hombre del partido.

—He sido y soy un hombre de partido. Siempre he sido muy leal con el PSOE, con o sin cargos, y seguiré siéndolo.

—¿Su dimisión fue una decisión meditada o un arranque?

—Fue una decisión preconcebida, en el sentido de que teníamos una gran batalla en Tussam desde hace tres años, en la que sufrido huelgas e insultos. Los trabajadores me han llegado a llamar «asesino» en la sede del PSOE del Cerro del Águila. En esa ocasión también pedí el amparo de mi partido y tampoco lo conseguí. Dos de los trabajadores que me llamaban «asesino» son militantes del PSOE y líderes de la huelga de Tussam.

—¿Es la primera vez que el PSOE se entromete en los problemas de Tussam?

—En estos tres años he sufrido incluso un intento de acuerdo por la espalda, fue un precedente más suave, en la campaña electoral de las municipales. Se metió de por medio el PSOE provincial, pero el acuerdo fue de menor importancia. El acuerdo del martes de Feria entre el PSOE, Tussam y los sindicatos era la batalla final y yo tenía decidido que si alguien volvía a ponerse por detrás no me quedaba más remedio que irme.

—¿Por qué fue a esa reunión el concejal y presidente de Tussam, Francisco Fernández, sabiendo que le desautorizaba?

—Fernández me invitó a esa reunión, pero yo le dije que no iría y que no me parecía bien que fuera él. Creo que fue una decisión que tomó él y el alcalde por responsabilidad y para evitar males mayores.

—Dice que dimitió por «coherencia y dignidad». ¿No será que usted ha podido hacerlo porque no vive de la política, sino de sus clases en la Universidad?

—Creo que todos los que somos viejos militantes del partido, los que entramos en política sólo por vocación, habríamos hecho lo mismo. Yo no he cobrado un euro de la empresa en los tres años que he sido vicepresidente de la compañía. Las personas necesitan mirarse al espejo todos los días ¿no?

—Y pagar la hipoteca.

—Puede ser, pero a mí no me pararía en la dimisión el tener un salario de Tussam.

—Hay socialistas que piensan lo mismo que usted pero no se atreven a decirlo.

—Sí, porque ahora hay dos generaciones en el PSOE. Los militantes mayores tenemos claro un objetivo al que ir, que es cambiar las condiciones de vida de la gente. Nos marcamos un camino derecho hacia ese objetivo y no damos rodeos. Ahora hay otra generación política en todos los partidos políticos que están más preocupados del inmediatismo, de darle solución a este problema de ahora y mañana ya veremos. Eso hace que zigzagueen, políticamente hablando, pero logran su objetivo de quitarle un problema inmediato al PSOE, pero no sé si saben a dónde van. Yo sí sé hacia dónde iba en Tussam y creo que será hacia donde irá Juan Ramón Troncoso, mi sucesor.

—¿Cree que es la persona idónea para salvar a Tussam?

—Me parece magnífico.

—¿Cree que ha sido una imposición del PSOE?

—No, ha sido una elección personal del alcalde.

—¿Qué consejo le daría?

—Debe tener claro hacia dónde va e ir derecho, no puede andar cediendo a un lado y otro porque si no acabará con problemas. Hay que restablecer la autoridad democrática en Tussam, que se había perdido por la imposición de los sindicatos, y restablecer el objetivo final de le empresa, que es un servicio público y no un fin para los trabajadores.

—Si hubiera sido el alcalde, ¿habría dimitido?

—Si yo hubiera sido alcalde, nunca se habría celebrado la reunión.

—¿Por qué Monteseirín está tragando tantos sapos?

—Cada uno es como es. Alfredo es una persona que difícilmente busca la confrontación y esa es una de sus virtudes. La misión del PSOE es ayudarle y apoyarle.

—No parece que el PSOE le esté ayudando mucho.

—Desde luego, en Feria no lo hizo. El PSOE no dijo nada de la huelga cuando los trabajadores se estaban manifestando frente al Plaza Nueva o en Tussam, cuando insultaron al alcalde o cuando reventaron el Pleno. El PSOE sólo intervino cuando los trabajadores se manifestaron frente a la caseta del PSOE.

—¿Fue una falta de lealtad del PSOE con el alcalde?

—Sin duda.

—Una semana antes de la Feria usted retiró el plan de viabilidad, pero los sindicatos mantuvieron la huelga. ¿por qué?

—Pensé que retirándolo se desconvocaría la huelga, pero no fue así porque su objetivo fundamental era la subida salarial y la entrada de 140 trabajadores de la bolsa.

—¿Es cierto que la bolsa la copan familiares de trabajadores?

—Sí, en más de un 50%.

—Los sindicatos dice que la externalización de líneas no es negociable y el Ayuntamiento afirma lo contrario. Parecen posturas irreconciliables.

—No es verdad que los sindicatos no quieran la externalización de líneas. Ellos llegaron a aceptar la externalización de líneas nocturnas.Ellos han llevado a los trabajadores a la huelga con la mentira de la privatización de Tussam. Ser de izquierdas es externalizar las líneas más deficitarias para salvar la empresa y para dar más trabajo. La externalización no significa que peligren los casi 1.500 empleos de Tussam.

—¿Está en quiebra Tussam?

—Todavía no, gracias a sus activos. La empresa perdió en 2009 más de 52 millones de euros y tiene una deuda de 136 millones de euros. El futuro de Tussam es la suspensión de pagos de aquí a dos años e inmediatamente vendrá la quiebra porque esto es un pozo sin fondo.

—¿Cuál es entonces la solución económica para Tussam?

—Aumentando los viajeros no arreglamos los problemas económicos de Tussam porque el precio del billete representa sólo el 40% de su coste. Si aumentamos los viajeros con los mismos autobuses y conductores habremos mejorado su economía, pero no habremos resuelto sus problemas. Tussam da un servicio público y está abocada a tener pérdidas, aunque hay que limitarlas a unos 40 millones anuales. Mi opinión es que el viajero tiene que pagar el 50% del coste y el otro 50% lo tienen que pagar entre Junta, Ayuntamiento y Estado.