«Muerte en Madrid» de Lorenzo Vallés
«Muerte en Madrid» de Lorenzo Vallés

La Garduña, el origen de la mafia que terminó en Sevilla

El 25 de noviembre de 1822 fueron ejecutados en la plaza de San Francisco los líderes de esta sociedad secreta que actuaba en la clandestinidad desde 1412

SEVILLAActualizado:

Mucho antes que los Illuminati. Varios siglos antes del surgimiento de la mafia, en España operaba una socidad secreta que asesinaba a herejes con ritos esotéricos vinculados a la Biblia, juramentos y todo el boato propio de este tipo de hermandades. Se trataba de la Garduña, que nació en Toledo hacia 1414 para unir a las bandas que atacaban a musulmanes y judíos y que acabó convirtiéndose en un complot formado por hasta 26.000 personas en el que participaban miembros de todas las clases sociales, incluidos políticos y jueces, masacrando objetivos en pro de sus intereses.

Esta sociedad secreta, de la que no existe constancia documental alguna más allá de libros como «Rinconete y Cortadillo» de Cervantes, colaboraba clandestinamente con la Inquisición y se desarrolló fundamentalmente en Sevilla tras el descubrimiento de América.

La Garduña, descrita en las novelas de picaresca e incluso con reflejo en series de televisión, debe su nombre a un mamífero carnívoro que vive en bosques y lugares montañosos europeos y que se dedica a cazar animales domésticos y a saquear gallineros. Esa era la forma de actuar de los miembros de esta mafia española de la Edad Media, que hizo de la Sevilla puerta del Nuevo Mundo la incubadora para cometer sus crímenes durante cuatro siglos hasta que desapareció en 1822 cuando fueron ejecutados sus líderes en plena plaza de San Francisco.

La leyenda de su nacimiento

Cuentan que, tras la invasión árabe, a un ermitaño llamado Apolinario (posteriormente fue canonizado) se le apareció la Virgen, explicándole que los musulmanes se han asentado en España como castigo divino a la dejadez de atención a las obligaciones cristianas. Así, la Virgen le pide al ermitaño que reúna en su nombre a personas que se dejen guiar por la Biblia, con el objetivo de atacar a los árabes y restituir el Cristianismo.

Tras la reconquista, la Garduña se convirtió en un serio problema para las autoridades pero, al mismo tiempo, los más corruptos la usaban para llevar a cabo sus objetivos.

Como una cofradía

La estructura de esta sociedad secreta estaba influenciada por las hermandades religiosas. Así, la jerarquía disponía de nueve grados y el máximo responsable era el hermano mayor. A sus órdenes, en el segundo escalón, estaban los capataces, nombrados uno para cada ciudad. Éstos, a su vez, tenían a su cargo a los llamados floreadores (ladrones) o punteadores (asesinos) y los postulantes, que aspiraban a ser considerados como los dos anteriores y que les servían como ayudantes.

Por debajo de ellos había toda una red insertada en todos los ámbitos de la ciudad: soplones (espías), corbeteras (prostitutas), sirenas (amantes), fuelles (tesoreros del botín), guapos... Y todos los miembros tenían algo en común: un tatuaje en la palma de la mano formado por tres puntos y aspiraciones para ascender por sus méritos en el escalafón.

La liturgia

Como si fuera una santa hermandad, antes de sus actuaciones se reunían para encomendarse a la Virgen. Entre los ritos esotéricos, los miembros de la Garduña solían tener a la Biblia como libro de referencia, una especie de oráculo que les guiaba para tomar decisiones.

Durante toda su historia, actuaban con total impunidad y sin dejar huellas de sus actuaciones. Cometían los crímenes perfectos pero, tras la invasión napoleónica de principios del XIX, en la que había luchado a su manera esta sociedad secreta, sus líderes cometieron un error: la creación de un libro mayor para contar sus acciones en tono heroico.

Libro de Alonso de Castillo
Libro de Alonso de Castillo

El juicio final

Agosto de 1821. La Garduña había planeado el secuestro de una joven sevillana, de nombre María de Guzmán. Las órdenes de sus captores no pasaban por violarla ni asesinarla, como así hicieron. Las fuerzas del orden siguieron su pista, que les llevó a casa de un conocido en la sociedad hispalense de la época, Francisco Cortina, que resultó ser el hermano mayor de la sociedad. Allí, descubrieron los cadáveres de la joven, así como de sus tres captores. Detenido Cortina, confesó que había asesinado él mismo a sus colaboradores por desobedecer la orden.

En la misma casa, se halló un libro que narraba a modo de crónica las «heroicidades» de esta socidad secreta, que llevó a las autoridades a resolver los crímenes que se habían cometido con anterioridad y a detener a veinte hermanos de la organización.

El descubrimiento del manuscrito sirvió como prueba en el juicio que se celebró y por el que fueron condenados a muerte Francisco Cortina y otros 16 miembros de la Garduña. La ejecución fue pública, en la Plaza Mayor de Sevilla (actual plaza de San Francisco), el 25 de noviembre de 1822.

¿Qué ocurrió con la organización?

Éste fue el final de la Garduña, que quedó extinguida completamente en 1825. Sin embargo, existe otra leyenda que lleva a pensar que, aunque esta sociedad en sí misma desapareció, lo que ocurrió es que derivó en otro tipo de organización secreta: la Mafia.

Como contaba César Cervera en un reportaje publicado en ABC, «la fundación del denominado como crimen organizado remonta su origen, según leyendas populares todavía vigentes en Italia, al naufragio en el siglo XV frente a las costas de la isla de Favignana de tres hermanos españoles: Osso, Mastrosso y Carcagnosso, fundadores legendarios de la Cosa Nostra, la 'Ndrangheta y la Camorra, respectivamente. Los tres caballeros, miembros de la poderosa hermandad de la Garduña, venían huyendo de España por un feo asunto de honor cuando arribaron en una tierra supuestamente incorrupta».

¿Qué fue del libro mayor?

Histórica y periodísticamente, hubiersa sido un lujo contar con aquel libro de relatos intervenido en la casa de Francisco Cortina. Sin embargo, un incendio en la Audiencia de Sevilla en 1918 acabó con todas las pruebas que allí se almacenaban.