Las obras de Marqués de Contadero, últimas en acogerse a la fórmula del sobrecoste
Las obras de Marqués de Contadero, últimas en acogerse a la fórmula del sobrecoste - Rocío Ruz

Las grandes obras de Sevilla han costado 500 millones de euros más del precio establecido

El nuevo centro de recepción de turistas de Marqués de Contadero es el último proyecto en sumarse a esta «costumbre»

La constructora pidió un incremento por no poder ajustarse al presupuesto del concurso y Urbanismo se lo ha concedido

SEVILLAActualizado:

Se licita por un precio, se adjudica a la mejor oferta por una cantidad algo inferior, pero finalmente cuesta más de lo que se estipuló en la propia licitación. Esta es la forma en la que Sevilla ha construido todas sus grandes infraestructuras en la última década, lo que se traduce en que los sevillanos hemos pagado 500 millones de euros más de lo que costaban obras como las Setas de la Encarnación, la ampliación del Palacio de Exposiciones y Congresos o la única línea del metro que hasta el momento se ha construido. Pero esta forma de «avanzar» no se detiene. El último caso que se ha producido es el del centro turístico de Marqués de Contadero, un edificio que ocupa los bajos de este paseo y que pretende convertirse en el centro de recepción para todos los viajeros que lleguen a Sevilla. Se trata de una iniciativa impulsada por el Plan Turístico, en el que participan el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía.

Esta obra fue adjudicada a una constructora que ofreció una bajada de más de dos millones de euros respecto a la licitación inicial y que, tras resultar ganadora del contrato, ahora ha argumentado un sobrecoste de la obra que la Gerencia de Urbanismo ha decidido aceptar para no ver parado el proyecto. Es decir, su oferta era demasiado baja, lo que le permitió ganar, pero el coste final será superior, por lo que las otras licitantes tal vez podrían haberse ajustado. Es decir, la fórmula no sólo encarece los proyectos, sino que genera una injusticia en el concurso, algo de lo que se han quejado de manera reiterativa los empresarios desde que se produjo el primer caso flagrante: la contrucción del Estadio de la Cartuja.

El encarecimiento del centro turístico fue aprobado hace unas semanas pese a las quejas de otros partidos como Ciudadanos, que propone una manera para solucionar este viejo problema. Se trata de incluir en el nuevo Reglamento Orgánico del Ayuntamiento de Sevilla, que se está elaborando, una comisión de transparencia y control en la contratación pública, conformada por todos los grupos municipales y que se encargaría de velar por la correcta ejecución de los contratos.

La cifra que los sevillanos hemos pagado de más desde la construcción del citado Estadio de la Cartuja hasta hoy es, en este sentido, bastante elocuente: más de 500 millones de euros. Una cantidad que habría permitido construir al menos una línea más de metro, por ejemplo. En la que sí se construyó, por cierto, se registró el mayor sobrecoste de todos. Esta línea fue ejecutada por una unión temporal de empresas en la que estaba Sacyr, también responsable de las Setas de la Encarnación. La Junta de Andalucía adjudicó la construcción y concesión de la línea 1 a la oferta más baja que se presentó, que había ofrecido un presupuesto de 428,5 millones de euros. Sin embargo, el coste final fue de 658, lo que supuso un incremento sobre el coste previsto de 227,6 millones, es decir, casi un 40 por ciento más.

Después del metro, el ránking de sobrecostes en la ciudad lo lidera el Metropol Parasol de la Encarnación, que se adjudicó a Sacyr por 51 millones de euros y terminó costando justo el doble: 102. Además, la promotora denunció al Ayuntamiento para reclamarle el lucro cesante que se había generado, ya que los ingresos de la explotación no están siendo los previstos, y llegó a obtener una sentencia favorable que obligaba al gobierno municipal a pagar otros 36 millones. Sin embargo, ese fallo se recurrió y finalmente sólo tendrá que abonar 2,5 millones.

También tuvo un desfase de 17 millones de euros la nueva esclusa; otro de 3,7 la reurbanización de la Alameda de Hércules; dos millones cada uno de los túneles de Bueno Monreal y Los Arcos; y otros tres de las piscinas de Los Mares, San Jerónimo o Bellavista. Los ejemplos son interminables. El Metrocentro, otra de las obras simbólicas de la etapa de Sánchez Monteseirín, se licitó por 60 millones y costó algo más de 83. La nueva comisaría central de la Policía Local en la Ranilla se encareció cuatro millones más sobre los estipulado. Y la ampliación de Fibes se adjudicó por 66,1 millones y su precio finalmente se fue a los 120 millones de euros a causa de los modificados.