Librería en el número 110 de la calle Feria
Librería en el número 110 de la calle Feria - ABC

Se traspasa el Gusanito Lector, la «única librería generalista de las Setas al Cementerio»

El 28 de febrero podría cerrar sus puertas la única librería generalista que existe desde Las Setas hasta el Cementerio

SevillaActualizado:

La noticia corrió como la pólvora desde que el pasado viernes Esperanza Alcaide lanzó un correo electrónico a sus clientes en el que explicaba la situación que atraviesa la mítica librería del número 110 de la calle Feria. «El próximo 28 de febrero hará 24 años que comenzamos a compartir con vosotros la vida y el barrio a través de nuestros libros. Desafortunadamente, si las hadas no lo remedian, no vamos a llegar a tan hermosa fecha», decía el comienzo de su mensaje. Y es que si un traspaso no lo remedia antes del día 28 de este mes, la «única librería generalista que existe desde las Setas hasta el Cementerio» cerrará sus puertas.

El Gusanito Lector fue una iniciativa de su propietaria, Esperanza Alcaide, «en un momento en el que no se encontraba trabajo en su gremio. El hecho de ser mujer, de más de 30 años y en edad de tener hijos, hacía que entonces —al igual que ocurre ahora— se hiciera difícil que te contrataran», señala. El origen del nombre se debe a que en español a alguien que le gustan mucho los libros se le llama «ratón de biblioteca». En inglés se le llama «gusano de los libros», y al poner el diminutivo aparece «El Gusanito Lector».

Al principio no era una librería al uso. Empezó en un local pequeñito en el número 121 con libros, prensa y revistas, «al poco tiempo me ofrecieron este local en el que toda la parte de arriba ofrecía libros infantil y juvenil. También el tipo de libros que he trabajado siempre: un libro de fondo, bestseller y una serie de líneas que han funcionado muy bien durante todos estos años».

Esperanza Alcaide
Esperanza Alcaide- P. Y.

Conforme pasaban los años redujo el número de revistas, y desde entonces se trata de «una librería generalista con una especialización infantil, como está catalogada en el ministerio de Cultura», afirma. Fue así desde el principio, «trabajábamos un fondo que ya no se encuentra en ninguna parte: el fondo clásico. Lo que sería literatura canónica intentándola tener en bolsillo para que sea de fácil acceso a la clientela», subraya.

La sevillana, también vecina del barrio, afirma que el cambio se debe a que lleva varios años complicados. «He estado de cuidadora de mi madre 32 años y falleció el año pasado. A ello se unió que hace dos años empecé a tener problemas de salud que resultaron ser más grave de lo que yo pensaba. Siempre he sido una tanqueta trabajando y ahora no puedo a causa de mi problema cardiaco que me impide estar en el local todo el tiempo que debería», dice.

«Esta librería nunca ha estado en crisis. La gente no deja de pasar por aquí y es una clientela muy fiel a lo largo de décadas. Se ha tenido en cuenta no solo en Sevilla, sino en muchos sitios de España. Ha sido referencia para muchos trabajos porque el tipo de actividades que yo hago son muy inclusivas y me daría pena que desapareciera en cuanto a tema cultural ser refiere. En cuanto al tema de negocio, una librería que ha mantenido varias personas empleadas a lo largo de 24 años no es que sea un mal negocio», afirma.

«Una forma de vida»

Ahora intenta pasar el testigo a alguien y valora diferentes posibilidades, y aunque hay personas interesadas, de momento ninguna propuesta firme. «La librería ha sido un foco de animación cultural. Por aquí han crecido muchos niños, para mucha gente es como un refugio y perder eso me parecería terrible», añade mientras recuerda las actividades que realiza. «Esta librería es un punto de encuentro con muchas actividades, clubes de lectura, firma de autores, conferencias, conciertos o performances. Estoy convencida de que la librería tiene una función social social importante. Sí puedes vivir de una cosa con una función social tan hermosa», señala emocionada.

Esperanza dice que incluso «el propietario del local, un abanderado cultural, quiere que este lugar siga siendo librería». «No es un oficio fácil, es una forma de vida. Yo he sido muy feliz con mi trabajo, y agradezco que si alguien está dispuesto a coger el testigo se ponga en contacto con nosotros», añade.