Los tres candidatos ayer en sus atriles
Los tres candidatos ayer en sus atriles - ROCIO RUZ
UNIVERSIDAD

La Hispalense se estrena con un debate inédito a tres bandas para elegir rector

El sistema de elección fue, precisamente, uno de los asuntos que ayer provocó mayores fricciones entre los candidatos

SEVILLAActualizado:

No son los políticos los únicos que estos días se miden en campañas y debates electorales. También la Universidad de Sevilla se halla enfrascada en tales menesteres para elegir a su rector y ayer, tras la presentación la semana pasada de los programas de cada uno de los candidatos, se estrenó, a petición de un grupo de claustrales, en un formato inédito para propiciar un mayor debate y participación en el claustro, cuyos 285 miembros están llamados a elegir con sus votos el próximo día 17 al nuevo rector o rectora de la institución. Porque, entre las novedades de estos comicios, cabe destacar la candidatura, por primera vez en esta universidad, de una mujer, la catedrática Adela Muñoz, que compite con los profesores Miguel Ángel Castro —rector en funciones tras la marcha de Ramírez de Arellano, con el que fue vicerrector de Ordenación Académica— y Antonio Rabasco, el único que ayer apoyó su intervención con diapositivas y que no descartó llegar a aunar fuerzas y conformar una candidatura conjunta con Muñoz.

Sea como fuere, a lo largo de algo más de unas cuatro horas y media, los aspirantes fueron desgranando y debatiendo sus propuestas en torno a cinco bloques temáticos desde cada uno de los atriles que se instalaron para la ocasión, habiéndose de ajustar a unos tiempos prefijados e interviniendo en el mismo orden en el que presentaron sus programas. La experiencia fue valorada muy positivamente por los claustrales, algunos de los cuales no dudaron en comparar este debate con el más reciente de los políticos, bromeando, incluso, con que en este caso «nadie se ha quedado en Doñana».

Las políticas sobre estudiantes, profesorado y personal de administración y servicios (PAS) fueron las que abrieron el fuego y las que propiciaron las primeras interpelaciones y críticas entre los candidatos, en especial de Adela Muñoz hacia Castro por su condición de rector en funciones y la «manifiesta asimetría» que, a su juicio, eso representa para ella y el otro candidato por el conocimiento y los datos que maneja.

Castro, que alegó que la «información no es privilegiada» y que está accesible, defendió su proyecto personal «sin vaguedades» y sin provisionalidad.

Desencuentros

El minutaje jugó en ocasiones malas pasadas a los candidatos que consumieron su tiempo sin opción a dar respuesta directa a sus interlocutores. Uno de los bloques que mayor intercambio de opiniones suscitó fue el relativo al sistema de elección del rector, en el que tanto Muñoz como Rabasco se mostraron claramente a favor del sufragio universal ponderado. Castro, por su parte, reconoció que la petición elevada en su día por 124 claustrales para proceder a ese debate «no ha sido gestionada adecuadamente», comprometiéndose a un calendario para abordar la cuestión «sin prejuicios», algo que la candidata llegó a poner en duda: «¿Por qué vamos a creer su promesa ahora?», dijo. El rector en funciones le contestó aludiendo a la confianza ganada en sus más de 20 años en la universidad.

Rabasco lamentó que, con el sistema actual, «un candidato puede permitirse el lujo de hacer campaña sólo entre los 300 claustrales» y preguntó a Castro por su incomparecencia a la asamblea del Cadus y a la que hoy tiene prevista el comité de empresa y la junta de personal. «Tengo quince días para la campaña y distribuyo mi tiempo de la forma que considero», alegó el interpelado, quien aseguró que hoy ha de estar presente en el Ayuntamiento en una entrega de premios a egresados.

El rector en funciones contraatacó a sus oponentes más adelante, pidiéndoles mayor concreción en asuntos relativos al plan de docencia, donde puso de manifiesto su mayor experiencia en la gestión. Más coincidencias hubo entre los candidatos a la hora de oponerse a una posible reducción de centros y en conceder a los mismos el papel que les corresponde en un debate sobre la duración de los títulos.