La Hispalense tiene puesta su esperanza en el modelo de financiación de universidades de la Junta. Archivo

La Hispalense tuvo un déficit de 1.160 millones en el 2000 por insuficiencia presupuestaria

La gestión presupuestaria de la Hispalense en el ejercicio 2000 ha arrojado un déficit de 1.160 millones de pesetas, cantidad que pone de manifiesto la insuficiencia presupuestaria de la institución para hacer frente a sus gastos. No en vano, la subvención que se percibe de la Consejería de Educación en concepto de número de alumnos es inferior en 92.756 pesetas por estudiante que la media nacional.

SEVILLA. P. García
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La liquidación de las cuentas del ejercicio 2000 de la Universidad de Sevilla, -de la que próximamente se dará cuenta a la junta de gobierno y posteriormente al Claustro, como pasos previos a su aprobación por el Consejo Social-, sigue la tónica de años precedentes y, en esta ocasión, arroja un resultado negativo de 1.160 millones de pesetas.

El presupuesto del 2000 alcanzó un montante total de 42.516 millones de pesetas, tras las modificaciones presupuestarias realizadas por valor de más de 2.862 millones. El resultado negativo que saca a la luz la liquidación de las cuentas pone de manifiesto, una vez más, la insuficiencia presupuestaria de la institución para hacer frente a sus gastos, teniendo en cuenta que sus dos grandes vías de ingresos provienen de la recaudación de los precios públicos y de la subvención que la Universidad recibe de la Junta de Andalucía, que en el año en cuestión ascendió a 21.025 millones de pesetas. Una cantidad esta última que, en relación al número de alumnos equivale a 293.752 pesetas por estudiante, por debajo de la media nacional y bastante lejos de otras universidades de características similares, como la Complutense de Madrid. Cabría destacar que en el ejercicio del 2001 la Universidad de Sevilla percibió 92.756 pesetas por estudiante menos que la media del país.

EL 86 POR CIENTO DEL GASTO

Según los datos a los que ha tenido acceso ABC, en el año 2000 se destinaron al capítulo de personal 25.322 millones, lo que representa un 70 por ciento del total de gasto, mientras que a inversiones e investigación se dedicaron 5.717 millones, un 16 por ciento del gasto global. Fuentes universitarias han precisado a este periódico que el déficit final responde a varios factores: por un lado, en el 2000 se recaudaron 400 millones menos de los previstos por precios de matrículas al coincidir ese año con un descenso del número de alumnos y, por otro, el ritmo de ejecución de una serie de obras en centros universitarios fue mayor que su grado de financiación, cuya transferencia es recogida por la Comunidad en varios ejercicios presupuestarios. Dentro de este contexto, la Hispalense hubo de hacer frente en el 2000 a gastos derivados de la organización del Salón Internacional del Estudiante y a la construcción de las facultades de Informática y Estadística y de Odontología. Además, la Universidad realizó gastos con cargo a «Otras transferencias de la Consejería de Educación» que, finalmente, la Junta no concedió y que el presupuesto cifra en 1.210 millones de pesetas.

La liquidación de la cuentas del 2001 podría presentarse en este primer semestre del año, habida cuenta del retraso con que se ha dado a conocer la del 2000. Con todo, las fuentes consultadas consideran que el gran reto de la Hispalense, como el del resto de universidades andaluzas, se centra en el ejercicio en curso, ya que comienza a aplicarse a estas instituciones públicas el modelo de financiación al que se comprometió el Gobierno andaluz a finales del año pasado y que implicaría destinar a tal concepto un 0,96 por ciento del PIB de la región, lo que supondría un incremento del 40 por ciento. Con ello se pretende que, en el mejor de los casos, las universidades puedan alcanzar la suficiencia presupuestaria en el horizonte del 2006.

EL ENDEUDAMIENTO

La contención del gasto es otro de los factores que incidirá en el presente ejercicio, que tiene como objetivo liquidar sus cuentas sin déficit para así ajustarse al convenio suscrito en su día entre el Ministerio de Educación, la Junta y las universidades andaluzas para la consecución del equilibrio presupuestario y la reducción del endeudamiento, conceptos para los que se establecieron unos límites concretos. En el caso de su incumplimiento, la Junta habría de reintegrar a la Administración General del Estado el importe total de las cantidades satisfechas por la misma.