La Casa del Capellán de Madre de Dios, en un estado ruinoso
La Casa del Capellán de Madre de Dios, en un estado ruinoso - Juan Flores
Patrimonio

Hospederías: el sueño de la supervivencia de los conventos de Sevilla

Los monasterios necesitan rehabilitar sus estancias para explotarlas como albergues para que supongan su tabla de salvación

SevillaActualizado:

Habitan casas más de cinco veces centenarias, rodeadas de obras de arte. Contemplan su vida encerradas entre cuatro paredes vencidas por la edad. Cada vez son menos. En los conventos necesitan vivir para sobrevivir. Es la gran paradoja y una pescadilla que se muerde la cola: necesitan fondos para restaurar sus estancias y que éstas, a su vez, sirvan como fuentes de ingresos para salvar la vida a la comunidad. Las hospederías son el sueño de la supervivencia de los conventos.

No son ninguna novedad, ya que desde hace años ya funcionan en los monasterios de Santa Rosalía y el Socorro, así como en numerosos lugares de España. Los albergues en conventos se han convertido en un atractivo turístico, ya que a precios mucho más económicos (entre 35 y 50 euros la noche) se puede vivir de forma efímera en la clausura. Y, para las órdenes religiosas que los explotan, son un importante recurso monetario para poder mantenerse en pie pese a todas las dificultades que entraña sostener estos edificios históricos siendo cada vez menos en número.

En la ciudad hay cuatro conventos que lo tienen en proyecto: Santa Inés, Madre de Dios, Santa Paula y San Leandro. Y todos ellos se encuentran con el mismo problema: las zonas que podrían adaptarse a estos nuevos usos se encuentran completamente en ruinas y requieren una fuerte inversión para levantarlas de nuevo.

En el caso de Santa Paula, según afirma el arquitecto Javier Rodríguez Barberán, «el Ayuntamiento empezó a rehabilitar unas naves que había en la parte de la calle Enladrillada, pero la obra se quedó sin terminar». Se trata de unos inmuebles que carecen de valor patrimonial, por lo que sería más sencilla su adaptación.

En San Leandro, por su parte, hay una estancia conocida como la Casa del Portero, en el ala de la plaza de San Ildefonso, que cuenta incluso desde el año pasado con una licencia de Urbanismo para habilitarla como hospedería. De hecho, las obras continúan desarrollándose. Consisten en la consolidación de las cubiertas de la zona que rodea al compás y una segunda fase para la redistribución de las plantas, cuyo presupuesto global es de 107.000 euros. La intención de las agustinas que habitan el convento es que los turistas se hospeden en la casa donde vivía el portero y cuyos beneficios complementen a la venta de dulces que tradicionalmente salen de su obrador.

En Santa Inés y Madre de Dios, la situación es más compleja. No sólo están en ruinas las zonas que se destinarían a la hospedería sino que, además, otras áreas principales de ambos monasterios necesitan restauraciones urgentes. El caso del segundo, gracias a los 100.000 euros de subvención del Ayuntamiento y los fondos aportados por la World Monuments Fund, está ya a pocos días de ver cómo se inician las obras de urgencia en la iglesia, que está cerrada al culto.

Ángel Candela, el arquitecto que ha redactado el proyecto, explica a ABC que «en 15 días debe llegar la licencia de Urbanismo y comenzar los trabajos», que durarán entre cinco o seis meses. Candela cree que, una vez acaben estos trabajos, si se logra captar la financiación necesaria, podría comenzar sobre la marcha la rehabilitación integral del templo.

Por su parte, Carlos Lora, vocal del Patronato de la Vivienda -que actúa como oficina técnica-, señala que existen ya proyectos sobre la mesa para convertir la Casa del Capellán en una hospedería o, en su defecto, en apartamentos turísticos. Se trata de las dependencias más originales del convento, donde se dice que durmió la Reina Isabel la Católica. Esta estancia se encuentra en un pésimo estado de conservación, con su magnífico artesonado amontonado en el suelo.

En una situación similar se encuentra la Casa del Portero de Santa Inés, pero incluso sin techo. Sobre estas dependencias, las monjas tuvieron que hacer una obra de urgencia más baratas que ocasionaron un conflicto con la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía, quien lleva incumpliendo el convenio desde 1991. En ese documento viene reflejado que es la Consejería la que debe acometer la rehabilitación del convento y, concretamente, la adaptación de la Casa del Portero como hospedería. Mientras tanto, el sueño de las monjas de Santa Inés está parado a la espera de que el nuevo Gobierno andaluz se pronuncie sobre la situación del monasterio, según explica a ABC Beatriz Rivas, portavoz de la Fundación Alqvimia, que financia y asesora a estas monjas.

Por otro lado, desde el Patronato de la Vivienda se ha lanzado una idea que podría impulsar estas hospederías. Según Carlos Lora, «si fuéramos capaces de gestionar estos albergues en los conventos como únicos elementos, al estilo de Las Casas de la Judería, aquellos monasterios con un menor número de habitaciones podrían rentabilizarlo».