La cara este de la Giralda, con andamios, para su restauración
La cara este de la Giralda, con andamios, para su restauración - Juan Flores
Patrimonio

El incremento del turismo en Sevilla permite poner la Catedral en el siglo XXI

El templo metropolitano autofinancia la conservación de todo el patrimonio y la mejora de las instalaciones, que en cinco años ha superado los 15 millones

SevillaActualizado:

La Catedral de Sevilla se ha puesto a punto en los últimos cinco años con infinidad de obras de restauración y de mejora de las instalaciones y la seguridad, acordes al siglo XXI. El templo metropolitano ha sido capaz, gracias al incremento del turismo -recibe más de dos millones de visitas anuales-, no sólo de afrontar una inversión superior a los 15 millones de euros en el último lustro para labores de conservación, sino que además ha permitido sufragar buena parte de las obras de la Iglesia. Del importe de la venta de entradas de la Catedral, un 33% se dedica al sostenimiento de la Archidiócesis y, el 67% restante, va a parar a la conservación de la Seo, su contenido y actividades.

Desde la restauración del retablo mayor, cuyos trabajos concluyeron en 2014, en estos años el Cabildo Catedral ha lavado la cara a las fachadas del primer templo de la ciudad, ha restaurado numerosas capillas y restaurado sus bienes muebles. Este sistema de autofinanciación, sin ninguna ayuda de la Administración pública, le valió en 2016 un premio por parte de la Unesco y es un ejemplo de gestión patrimonial.

La limpieza de las fachadas

La obra más importante, tanto en importe como en impacto visual, ha sido la de la restauración de las fachadas almohade y renacentista, así como de la Giralda. En este último caso, el Cabildo Catedral ya ha llevado a cabo la limpieza de las caras oeste (en 2017) y sur (en 2018). Tras la Semana Santa, la cara este de la torre alminar de Sevilla se ha llenado de andamios en la que será la penúltima fase de estos trabajos que, además, han permitido descubrir cuál fue el color original (el almagre), así como rescatar parte de la decoración pictórica que tenían los paños de sebka. Para 2020 se afrontará la conservación de la cara norte y, así, el campanario de la Catedral estará ya completamente restaurado, con una inversión global de unos dos millones, a los que se le suma el mantenimiento de las campanas.

Junto a la Giralda, el Cabildo ha afrontado desde 2016 la restauración de las fachadas renacentistas, con una inversión de 1,8 millones. En enero de este año, se retiró el andamio que durante todo el año pasado cubrió la parte externa de la Capilla Real, dejando al descubierto la nueva piel tras la eliminación de la pátina que fue aplicada en los 90. Ahora, queda pendiente una actuación complementaria en la cúpula de esta capilla, así como al hastial gótico y los paramentos exteriores.

Previamente a estos trabajos en la cara sureste de la Catedral, el Cabildo invirtió otros 1,8 millones de euros para restaurar la fachada almohade (norte), junto con la puerta del Perdón. Una cara que tiene ocho siglos de antigüedad y que dejó a la vista la fábrica de ladrillo con junturas blancas, similar a la original de la antigua mezquita.

Por otro lado, en cuanto al exterior de la Catedral, además de las puertas del Perdón, Palos y Campanillas, cuyas obras se han llevado a cabo conforme a sus correspondientes fachadas; también se han restaurado en los últimos años las puertas del Príncipe y la de la Concepción (la situada en el interior del patio de los Naranjos).

Restauración de la fachada renacentista, en una imagen de 2016
Restauración de la fachada renacentista, en una imagen de 2016 - RAÚL DOBLADO

Capillas interiores

Ya en el interior, el Cabildo Catedral sigue avanzando en la recuperación de las distintas capillas. Una de las intervenciones más importantes en estos cinco años ha sido la de la capilla y el panteón real -sobre todo la urna de San Fernando-, así como las capillas de San Pedro, San Pablo, Santiago y la de la Virgen del Pilar. Los trabajos en esta última han comenzado hace unos días. Respecto de la de Santiago, la restauración ha permitido devolver el esplendor del retablo, del relieve de la Virgen del Cojín y, sobre todo, del sepulcro de alabastro del arzobispo Gonzalo de Mena.

También se ha iluminado artísticamente el retablo mayor y las capillas de San Andrés, San Pablo, San Pedro, la Real y el mausoleo de Cristóbal Colón. A estos trabajos, se le unen las obras en la Biblioteca Colombina, la documentación de las criptas y la restauración de bienes muebles como la Virgen de los Reyes, la Virgen de la Sede, la sillería del coro, los armarios de Duque Cornejo o de numerosos cuadros como los de Murillo y, en estos momentos, los del Génesis de Simón de Vos.

Gamero indicó a ABC que, a esta labor de conservación patrimonial, se le une la gestión expositiva. «Hemos aprovechado el trascoro como espacio expositivo, compatible con la función litúrgica, que es lo principal», explica. Así, además de la muestra de Murillo, actualmente se exponen una colección de textiles y unos paneles en los que se cuenta cómo ha sido la restauración de las fachadas. Se han hecho también cambios en el tesoro, que permite ahora la observación de la custodia de Arfe desde todos los puntos de vista. También, se ha recuperado la sala de las columnas y, conjuntamente a estas obras, en la solería se ha construido una galería técnica que ha permitido soterrar todo el cableado, incluyendo fibra óptica, adaptando un edificio gótico a la última tecnología.

La Catedral es un monumento que goza de buena salud y que, además, cuenta con una cobertura de seguridad que la hace inmune a un incendio como el de Nôtre Dame.