El inicio de un período de sequía remarca la necesidad del proyecto

En un año el agua almacenada en el embalse se redujo casi un 13%

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Vivimos uno de los inviernos más secos que se recuerdan. Y esa falta de precipitaciones se nota en los campos, anhelantes de agua, y en cómo el nivel de los pantanos que abastecen a la ciudad empiezan a descender a un ritmo vertiginoso y en que la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir no descarte adelantar la comisión de desembalse a finales de marzo.

En la actualidad, la situación de nuestros embalses no es mala. La red de pantanos que gestiona Emasesa, y que, de momento, no incluye Melonares —son Zufre, Aracena, La Minilla y Gergal— están al 85,4% de su capacidad con 338,648 hectómetros cúbicos almacenados; si les sumamos los 139 hectómetros cúbicos que guarda Melonares, que está al 74,73%, estarían al 80%. Ese nivel de agua almacenada, que garantiza unos tres años de suministro, aleja de momento el fantasma de las restricciones, pero si el volumen de precipitaciones sigue este ritmo entraríamos en un ciclo de sequía que, por la experiencia de otros vividos en Sevilla, puede alargarse varios años.

Según un estudio publicado por José Manuel Moreira, director general de Planificación de la Consejería de Medio Ambiente, desde los años sesenta se han producido siete períodos de sequía en Andalucía. Algunos han durado sólo un par de años, como el que se produjo entre 1960 y 1961 o el de 1970 y 1971, pero otros se han extendido cinco años o más, como el período de sequía entre los años 1964 y 1969, el de 1980 y 1986 o el que se produjo entre 1988 y 1996. El último ciclo de sequía es el que se produjo entre 1996 y 1999 y fue precisamente el que activó la ejecución del pantano de Melonares, un proyecto que se había puesto en marcha en 1985 pero al que le fueron surgiendo trabas de diversa índole durante todos esos años.

Así las cosas, si las lluvias vuelven, la posibilidad de un nuevo ciclo de sequía se alejará, pero si no es así o las precipitaciones son escasas, el período de carencia puede prolongarse un par de años o más, lo que, con el plazo de ejecución de las canalizaciones estimado en unos 20 meses, deja en el límite la posibilidad de usar el agua de Melonares si el ciclo se agrava.

De momento, cabe resaltar cómo sólo en un año el nivel del nuevo pantano con el que se iba a cubrir las necesidades de consumo de agua de buena parte de la provincia, ha bajado casi un 13%: en la primera semana de marzo de 2011, Melonares tenía almacenadas 163 hectómetros cúbicos, lo que suponía un 87,63% de su capacidad estimada en 186 hectómetros cúbicos. Esta semana, su nivel estaba al 74,73%. Sin precipitaciones, y sólo por el efecto de la evaporación, el nivel de agua embalsada irá bajando.