Vista aérea de La Cartuja
Vista aérea de La Cartuja - Vanessa Gómez
Distrito cultural

La Isla de la Cartuja, un escenario con 1,2 millones de espectadores anuales

El recinto de la Expo 92 se ha convertido en el gran distrito cultural de la ciudad con 15 espacios dedicados al arte, el espectáculo y el ocio

Alberto García Reyes
SevillaActualizado:

Parque tecnológico de día y distrito cultural de noche. La Isla de la Cartuja ha necesitado un cuarto de siglo para volver a tener una personalidad concreta. Desde que acabó la Expo 92 este espacio de Sevilla que fue escenario de todas las vanguardias de finales del siglo XX ha transitado por numerosos planes de las administraciones públicas para mantenerse con vigencia en la ciudad, pero su paulatina decadencia ha sido imparable durante dos décadas. Muchos pabellones fueron destruidos para volver a edificar en ellos nuevos edificios más funcionales.

Otros muchos quedaron abandonados y apenas han tenido uso desde entonces porque las actividades que han ido albergando han fracasado. En otros casos, como el Palenque, la piqueta actuó con frenesí, pero la grúa se quedó parada después, por lo que el nuevo proyecto es ahora un esqueleto de hormigón hundido entre jaramagos con incierto futuro. Se perdió lo que había y no se ganó nada.

Sin embargo, en los últimos años se ha producido un lento despegue del recinto, que por fin ha encontrado su razón de ser: vivero de empresas y zona de ocio al mismo tiempo. De día, la Cartuja es la «city» de Sevilla. En el parque hay instaladas en estos momentos 423 empresas con más de 16.000 trabajadores y 2.000 millones de euros de volumen de negocio. A esto hay que sumar un despliegue académico importante, ya que se han instalado en el recinto varias facultades con muchos alumnos, sobre todo Ingenieros y Ciencias de la Comunicación.

Pero la aportación definitiva ha sido la cultural y de ocio. Uno de los problemas que tenía el recinto hasta hace apenas un par de años es que a partir de las siete de la tarde se convertía en un páramo. Ahora, sin embargo, la Cartuja es una de las zonas más frecuentadas de la ciudad tras la caída del sol. Su transformación como distrito cultural es la clave.

La proliferación de espacios culturales no responde a un plan de las administraciones, sino al interés de la inversión privada, ya que en todos estos años la oferta se resumía al Teatro Central, construido para la Expo, y al Auditorio Rocío Jurado, que viene siendo explotado por una empresa especializada en espectáculos desde hace más de una década. Sin embargo, la instalación del CaixaFórum junto a la Torre Sevilla ha transformado toda la Isla de la Cartuja como zona de ocio y esparcimiento. En su primer año de actividad, este espacio museístico ha recibido 300.000 visitas, una cifra que se va a multiplicar en los próximos meses con el flujo de personas que acuden diariamente al centro comercial del rascacielos, el gran revitalizador de la Cartuja.

De este esplendor se aprovechan también el Teatro de la SGAE, que está gestionado por Eulen y Smedia gracias a un acuerdo con los autores que ha permitido poner en marcha el espacio escénico más avanzado tecnológicamente de España y en el que se ofrecen espectáculos casi todos los días. Sólo unos metros más allá está la sala de conciertos Box, que programa principalmente música experimental y que ha fidelizado al público en apenas unos meses. Estos espacios se encuentran en el eje de la calle Leonardo da Vinci, que comienza en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo y termina en el Estadio de la Cartuja. Todos juntos han recibido en el último año más de 250.000 personas en los distintos eventos y exposiciones que han acogido.

Pero el eje que acoge más público es el del Camino de los Descubrimientos, que comienza en el Pabellón de la Navegación, que es actualmente un museo que cuenta la evolución de las singladuras atlánticas, y termina en el hotel para congresos Renacimiento, gestionado por la cadena Barceló, junto al parque del Alamillo. En este tramo están el Auditorio Rocío Jurado, que este año ha acogido a más de 80.000 personas en sus conciertos; el Pabellón del Futuro —que se convertirá en la sede de las Empresas Culturales de la Junta de Andalucía—; Isla Mágica —con más de 700.000 visitantes—; el Teatro Central y el citado hotel. Además, el antiguo Pabellón de la Cruzcampo se va a convertir en un centro de espectáculos flamencos, lo que incrementará el carácter cultural de toda la zona.

En consecuencia, la Isla de la Cartuja se ha convertido en el principal distrito cultural de la ciudad tanto por la diversidad de la oferta de ocio que promueve como por la cantidad de público que recibe. Actualmente, la antigua Expo 92 acoge 1,2 millones de personas al año para conciertos, exposiciones y actividades lúdicas. El dato lo dice todo: la Cartuja es, de nuevo, el gran escenario de Sevilla.