El escritor y peluquero Javier Almenara Cabello
El escritor y peluquero Javier Almenara Cabello - Vanessa Gómez
El rincón de...

Javier Almenara Caballero: «Todo lo que escribo lo hago a mano y en la peluquería de mi casa»

Su sueño era publicar. Lleva escribiendo treinta años. Y hasta ahora no han visto la luz de los escaparates sus novelas

Félix Machuca
SevillaActualizado:

Treinta años escribiendo, soñando con publicar, con ver sus libros en los escaparates… Demasiado tiempo, ¿verdad?

Mucho tiempo para una persona que tenía ese sueño de ver sus trabajos en los escaparates de las librerías.

Pero usted, erre que erre, nunca se rindió y ha seguido peleando.

La cuestión es que nunca abandoné el empeño, alcanzar el sueño. Para mí, era el sueño de mi vida, que compartiría cualquier escritor.

¿Quién le inculcó el veneno de la literatura?

Mi abuela era una gran lectora y ella influyó enormemente en mi amor por la literatura. Entre las primeras cosas que leí estaba Julio Verne. Llenaba mis tardes infantiles de fantasía y aventuras.

¿Es cierto que le daba miedo escribir?

Me daba mucho miedo. Más que escribir dar el paso de decidirme a firmar mis primeros escritos y dar el salto a la primera novela, «La astilla sin palo», que sigue inédita.

Usted es peluquero de un gran centro comercial. Imagino que haciendo un cuello o una patilla más de una vez habrá tenido la cabeza puesta en la resolución de una de sus novelas.

Risas) Constantemente. Cada segundo. Cuando corto el pelo escribo la novela con la que esté liado. Esta misma mañana me ha pasado eso.

Un reconocido escritor local, Francisco Pérez Gandul, autor de una novela llevada al cine con gran éxito de crítica y público, encuentra a sus personajes a orillas del mar, removiendo el agua con los pies. ¿Usted encuentra soluciones a sus novelas haciendo una cresta mohicana?

(Risas) Los personajes los creo en mi lugar de escritura. Escribo, sin que nadie lo sepa, en una peluquería, en casa. Y ahí, en esa peluquería, es donde nacen mis personajes y novelas. Todo lo que he escrito lo he desarrollado en una peluquería. Fuera de estas cuatros paredes no he escrito nada. Ni en cafés, ni bares, ni restaurantes.

¿Sabría escribir en otro sitio?

No lo sé. Igual me centraría y lo haría.

Por cierto, me dicen que ese tipo de corte de cabello es tan difícil como rematar una buena novela…

Sí. Rematar una novela es complicado. Y un corte de cresta mohicana también lo es. En ese aspecto ambas cosas tienen sus complicaciones.

Por la medalla que lleva en el pecho me da que es muy creyente.

Llevo en mi pecho una medalla del Gran Poder. Y soy hermano de Santa Marta. Llevo treinta y siete años saliendo de nazareno. Me considero muy creyente.

Pero su libro tiene una carga antieclesial muy fuerte. ¿Cómo se ha conducido en esa aparente contradicción?

La vida del autor es una cosa. Y sus creencias otra. Yo soy creyente pero hay cosas que no comparto de la estructura orgánica de la Iglesia actual.

Creo que un conocido editor sevillano le dio un magnífico consejo para que sus libros atrajeran al público. ¿Lo recuerda?

El editor José Dubé leyó una novela que le pasé. Le encantó. Pero me dijo que no era comercial. Que me tenía que meter con alguien para que atrajera al gran público. Lo hice y me salió una novela polémica y escabrosa como es «El libro oculto», esa fue mi intención.

Pues no le ha ido mal el consejo del señor Dubé. Usted carga contra la estructura eclesial y va por tres ediciones publicadas y un acuerdo televisivo para llevar su novela a ese formato.

Así es. De hecho hace un mes y medio comenzaron a rodar la productora «Azul media producciones» en escenarios sevillanos, en una iglesia de la zona de Carmona. Ha sido fundamental el interés de mi editorial Chiado books, portuguesa, para alcanzar este acuerdo.

Quiero imaginar que tanto su editorial como la productora televisiva firmarían un contrato ventajoso para sus intereses.

Yo no he firmado contrato. Pero es evidente que si no hay firma no hay serie para televisión.

Creo que ya tiene argumento para escribir su próxima novela…

(Risas) Estoy seguro que de esa tarta hay una parte para mí aunque yo no haya firmado nada. Estamos entre caballeros.

Hay quien la llama el Dan Brown andaluz. ¿Eso es un halago o un desdén?

(Risas) Mi amigo Andrés González-Barba me dijo que tenía muchas similitudes con Dan Brown. Para mi es un halago que encuentren similitudes con él.