Juan Espadas, alcalde de Sevilla, anuncia un segundo mandato «muy reinvidicativo» - Juan Flores
ENTREVISTA

Juan Espadas: «Es mi último mandato y no voy a escurrir el bulto. Iré a por todas en metro, tranvía y SE-40»

El alcalde de Sevilla anuncia un segundo mandato «muy reinvidicativo» y dice que se siente aún más motivado «por tener que hacerlo con un Gobierno socialista en España»

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Juan Espadas (Sevilla, 1966) afronta su segundo y último mandato «muy contento y oxigenado», tras su victoria en las urnas el pasado 26 de mayo. En su primera entrevista como alcalde electo, asegura que no escurrirá el bulto y se «quemará», si es necesario, en la consecución de las infraestructuras que la ciudad necesita desde hace una década. Espadas se muestra convencido de que cuando deje el Ayuntamiento en 2023 estarán resueltos los proyectos de la Gavidia, Altadis y la ampliación del tranvía hasta Santa Justa (su idea es que llegue hasta las Setas). Y, aunque no depende sólo de él, pronostica que ya habrán abierto zanjas en Sevilla para la línea 3 del metro.

Ganó las elecciones pero no se acercó a la mayoría absoluta que le auguraban las encuestas. ¿Esperaba más?

Nunca hablé de mayoría absoluta porque sabía era muy difícil. Eso sólo lo logró Zoido en 2011, pero se daban otras circunstancias y condiciones políticas. Lo que sí me desagradó fue que la participación en las municipales bajara respecto a las autonómicas y las generales. No es bueno que en una ciudad haya determinados barrios que voten mucho menos que el resto.

Esa elevada abstención parece una llamada a los políticos municipales. No parece que muchas personas que viven en Polígono Sur, Polígono Norte, Torreblanca o Amate confíen en que les puedan ayudar a resolver sus problemas.

No creo que sea sólo una llamada a los políticos. Es un problema más complejo. No creo que estén en contra de la realidad institucional sino que viven al margen de ella. Debemos afianzar más la cultura democrática en el ámbito de lo local.

Los dos barrios más pobres de España están en Sevilla desde hace bastantes años. Y hay cinco entre los diez primeros. ¿No le parece un motivo suficiente para desconfiar de las administraciones públicas?

Hablamos de los barrios de España con menor renta per capita, pero creo que habría que tener en cuenta otros indicadores. En el Polígono Sur la economía está muy ligada al comercio ambulante, a sistemas llamémosle alternativos de consecución de ingresos.

¿Se refiere a economía sumergida?

Eso lo dicen ustedes, no lo digo yo. Lo que quiero decir es que no todo sale en las estadísticas. Hay otros índices agregados que a mí me parecen más interesantes para evaluar la verdadera realidad social de un barrio, como el índice de desarrollo humano que maneja la ONU.

¿Quiere decir que la situación económica de esos barrios no es tan mala como dicen esas estadísticas?

Está claro que se vive una realidad difícil en todos esos barrios, pero muchas familias viven de alguna manera al margen de un sistema organizado o institucionalizado. Y hay una gran población flotante. Esto no es ni bueno ni malo sino una realidad constatada a lo largo de años.

La inversión de fondos públicos que se ha hecho en algunas de esas zonas ha sido bastante elevada, incluso mayor que en la del resto de los barrios de Sevilla en algunos ejercicios presupuestarios. Y, sin embargo, siguen siendo los más pobres de España. ¿No era una política acertada?

Se ha invertido mucho porque todos aspiramos desde las políticas públicas a transformar esa realidad social. Lo intentamos hacer a través de políticas estructurales para cambiar las cosas a medio plazo, incluso hicimos políticas desde un punto de vista generacional. Por eso es tan importante invertir en educación, equipamientos e infraestructuras que rompan barreras de desigualdad. Siempre que tú ves que los resultados no mejoran ostensiblemente es porque algo no se ha hecho bien. Creo que no debemos seguir hablando de planes integrales como el del Polígono Sur que se hicieron en su tiempo y tuvieron sus resultados. Se invirtió, por ejemplo, mucho en viviendas, y tal vez hay que invertir en familias y a acción social para cambios en modelos de comportamiento o para favorecer una mayor conexión entre el centro educativo y la familia, que es donde suele estar el origen del fracaso escolar.

¿Puede poner algún ejemplo?

Por ejemplo, los programas educativos que permiten que una joven refugiada de Torreblanca que llegó a Sevilla desde Ucrania acabe siendo el mejor expediente académico de su colegio. Creo que es mejor invertir en personas y atacar los elementos que impiden la igualdad de oportunidades. Al final, cambiará o no la realidad, pero has ofrecido a las personas que viven en esas zonas desfavorecidas la oportunidad de cambiar su vida.

¿Cree que se puede invertir mejor el dinero público que se destina a esos planes?

Creo que hay que cambiar la metodología porque no se trata de una política meramente asistencial o de ventanilla, y lo primero que no hacemos es medir bien: si la única manera de hablar de esos barrios es por su renta per capita, no vamos bien. En este mandato voy a construir un sistema de indicadores que evalúe la realidad social en esos cinco barrios de Sevilla. Con datos sobre educación, salud y tipo de empleo. Esto también nos servirá, al margen de consideraciones fiscales, para saber qué familias no tienen recursos para sostener sus gastos. A lo mejor, descubrimos que esa realidad no es tan grave como creeemos. Abordaremos así mejor la intervención pública en el territorio, con el acompañamiento de otras administraciones, y con el compromiso de la sociedad civil. Atacaremos mejor la desigualdad y estoy convencido de que, si no lo abordamos así, crecerán los guetos y los problemas de convivencia que pueden darse en determinados lugares Cómo atacar esa realidad es uno de los grandes retos de este mandato.

Dicen algunos jóvenes que viven en esos barrios que tienen que ocultar su domicilio verdadero en sus currículos y entrevistas de trabajo para que los contraten.

Eso es una doble discriminación que debemos atajar. No debemos seguir estigmatizando estos barrios. En Torreblanca, que es muy grande, hay zonas con una realidad muy dura donde familias en situación de vulnerabilidad y de exclusión social; pero otras muchas tienen una situación dignísima para vivir perfectamente. De hecho, son la mayoría, en términos generales.

«¡Sevilla Ya!»

Se acaba de crear una plataforma llamada «Sevilla Ya», en la que hay más de cincuenta instituciones y organizaciones de la sociedad civil sevillana, que denuncian el estancamiento de las infraestructuras de la ciudad desde la Exposición Universal de 1992, lo cual influye notablemente en nuestro desarrollo económico y elevada tasa de desempleo.

Como alcalde, aplaudo la creación de esta plataforma porque la sociedad civil sevillana y su tejido empresarial han estado históricamente un poco aletargados y parecen, por fin, despertar. Me gustaría que esta plataforma no se quedara sólo en la reivindicación y fuera capaz de articular estímulos a la inversión.

Estas organizaciones dicen que es muy difícil atraer a la inversión privada si hay un atasco permamente en el puente del Centenario, no se termina la SE-40, no se acomete una modernización del Puerto o persisten los problemas de movilidad en toda la ciudad.

Debemos hacer un análisis no coyuntural de esta situación y yo no estoy en la argumentación de lo que se ha llamado «deuda histórica con Sevilla». La realidad es que, desde el inicio de la crisis, las administraciones públicas han abandonado la inversión en infraestructuras en toda España, no sólo en Sevilla.

Pero en algunas ciudades más que en otros.

Sí, eso resulta evidente en algunos casos, pero si analizamos la inversión en infraestructura en los últimos diez años en las diez capitales españolas más pobladas, veremos que no hay grandes diferencias. Estamos en un diseño inacabado de decisiones importantes que hay que acometer y que, en teoría, se paralizaron por la crisis y por la falta de voluntad política.

El metro de Málaga tiene consignados en los presupuestos de la Junta cien veces más dinero que el metro de Sevilla. Mientras otras ciudades ejecutan, nosotros seguimos redactando los proyectos.

Es falso que no estén redactados los proyectos. Yo los he visto y vinieron en cajas a este Ayuntamiento hace ya bastantes años, con Zoido de alcalde. La Junta de Andalucía lo está explicando mal: están redactados y lo que piden es que se actualicen, es decir, revisar los precios según las tarifas actuales de la construcción. En 2012 no había dinero y esos proyectos se metieron en un cajón. En 2016 yo me planté en Madrid, cuando gobernaba Rajoy, y también en la Junta, en la que gobernaba Susana Díaz, para decir que a Sevilla ya le toca. En 2017 dijo la Junta que se repetía el modelo de financiación de la línea 1 del metro. El Gobierno central no dijo que no, ni que sí, y se firmó un protocolo de estudio, pero antes de tomar una decisión hubo un cambio de Gobierno en Madrid. Con el nuevo Ejecutivo, Ábalos me confirmó que sí, pero entonces convocan elecciones en la Junta y me quedo sin interlocutor.

Es desolador que un proyecto tan importante, que lleva diez años parado, dependa de las convocatorias electorales.

He ido varias veces a plantear el acuerdo para financiar el Metro. No lo he conseguido aún, pero lo conseguiré. Ahora estoy esperando que Juan Manuel Moreno Bonilla se pronuncie y creo que ya está tardando.

Parece que hay otros Ayuntamientos más espabilados

No voy a hablar de otras ciudades que no sean la mía, pero insisto en que no se han producido grandes inversiones en infraestructura en ninguna ciudad española.

«No me gusta hablar de agravios comparativos pero en policías nacionales nos hemos vuelto que quedar fuera»

¿Cuáles son las prioriades para Sevilla en infraestructuras, aparte del metro?

Aparte del metro, acabar la SE-40.

Con los túneles...

En esto soy muy pragmático y creo que las decisiones técnicas tienen que estar bien fundamentadas.

La Autoridad Portuaria ya ha dicho que la construcción de un nuevo puente sería la muerte del Puerto.

Hay que conciliar los intereses del Puerto, la Dirección General de Carreteras y el Ayuntamiento. Es lo mismo que el puente del Centenario: no se puede hacer lo que cada uno le guste sino lo que técnicamente se justifique como lo mejor. Lo que pido es claridad al Ministerio de Fomento y les aseguro que cuando se constituya el Gobierno de España, la primera cita que tendrá el nuevo ministro de Fomento va a ser la mía.

Pero usted qué prefiere: ¿los túneles o un puente?

Yo lo que pido es que sea un proyecto coherente. Lo que no voy a aceptar es que se diga que tenemos pocos recursos y que el proyecto que se haga se tendrá que adaptar a esos recursos. Técnicamente conocí todo el trabajo que se hizo en 2010 y 2011 para el proyecto de la SE-40 y había justificación suficiente para hacer los túneles. Era complejo y sé que en el Ministerio hubo discrepancias importantes. Pero el ministro José Blanco tomó la decisión política de hacer los túneles.

Tenemos una tuneladora carísima parada desde hace diez años. ¿Qué es lo que ha cambiado en este tiempo para que se ponga ahora en cuestión el proyecto técnico?

No soy ingeniero de caminos, canales y puertos, pero sé que en el Ministerio existían dudas técnicas hace diez años y las sigue habiendo ahora.

La impresión que da desde fuera es que es un problema económico, no técnico, que ahora no se quiere invertir ese dinero en esta obra.

¿Saben ustedes lo que es más caro de todo? La red completa de metro y eso no está en discusión. La razón de que se hagan o no los túneles no puede ser económica sino técnica.

Su proyecto de expansión de Sevilla avanza por el sur, especialmente por Palmas Altas, donde irá la Ciudad de la Justicia. Si no se acometen estas infraestructuras, ¿no puede producirse un colapso en sus accesos por el puente del Centenario, que ya padece una gran congestión de tráfico?

Con Palmas Altas se tendrá que hacer un plan de movilidad como el que se hizo en su día con Sevilla Este. Para autorizar la construcción del centro comercial se aprobó uno que obligaba a construir siete nuevos accesos, pero con la llegada de más población será necesario diseñar un nuevo plan de movilidad.

«La ampliación del tranvía nos permitirá cerrar un anillo interno que una la Plaza Nueva con las Setas»

¿La ampliación del tranvía se acometerá y terminará durante este mandato?

Sin duda. Para mí es muy importante porque nos permitirá cerrar un anillo interno en la ciudad que te lleva desde Plaza Nueva a las Setas. Ahora mismo está inacabado, en San Bernardo, y la posibilidad de conectar Nervión con esa entrada al centro nos puede permitir una espectacular reordenación de la movilidad en la ciudad. Sevilla necesita ese proyecto y por rentabilidad social no debe quedarse en San Bernardo. En coste-beneficio es incomparable y es lo que están haciendo todas las capitales europeas, por ejemplo, Berlín. Ahora mismo se está construyendo mucho más transporte en superficie que subterráneo. Cuando voy a Bruselas, me acuerdo siempre del antiguo tranvía de Sevilla.

Pero esas ciudades ya tienen una red de metro, cosa que no hay en Sevilla.

Pero tampoco lo están ampliando más. El metro suele conectar ciudades más grandes que Sevilla que manejan más volumen de pasajeros que aquí. Hablo de millones de personas, no de cientos de miles, para tener un umbral de rentabilidad.

¿Este va a a ser el mandato de las infraestructuras para Sevilla?

Creo que sí. Ya hemos pasado la fiebre de desencuentros, de crisis económica, de falta de voluntad política, incluso del agravio comparativo. Creo que Sevilla se ha cargado de razón para que éste sea el momento y el mandato de las infraestructuras, el de las decisiones con presupuesto y plazo. Estoy convencido de que antes de que acabe el año, quizá en tres meses, habrá una foto entre el presidente del Gobierno, el presidente de la Junta y el alcalde de Sevilla para firmar esas infraestructuras.

Falta de policías

La plantilla de la Policía Local es insuficiente para las necesidades de la ciudad.

Sí. Acabamos de sacar una nueva oferta de 120 policías y me comprometo a que vaya mucho más rápido que, desgraciadamente, la anterior, que ocupó todo un mandato. Debemos sacar pronto otra oferta más para conseguir entre 250 y 300 policías que den estabilidad y cubran el relevo generacional

De Policía Nacional vamos aún peor.

Aquí hay un incumplimiento del Estado desde 2015 y voy a ser también muy exigente con el ministro del Interior. Nos hemos vuelto a quedar fuera en la distribución de nuevos efectivos en Andalucía, que se han concentrado en la zona del Campo de Gibraltar, donde es obvio que son necesarios.

No le gusta hablar de agravios comparativos pero lo está haciendo.

Yo prefiero hablar de asignaturas pendientes. Voy a ser muy reivindicativo en este mandato. Y sé que va a haber un Gobierno socialista en España, pero yo no voy a escurrir el bulto. Donde haya una reivindicación municipalista en España, allí va a estar el alcalde de Sevilla. Y me voy a sentir incluso más a gusto siendo reivindicativo con un Gobierno socialista en Madrid. Por eso, me encanta que se haya constituido la plataforma «Sevilla Ya» y que vengan conmigo.

Se le ve con otra actitud para este segundo mandato.

Yo he coincidido con el Gobierno de Rajoy tres de los cuatro años de mi primer mandato y fui a entrevistarme con cuatro o cinco ministros para pedir cosas y hemos desbloqueado alguna. Me he fijado retos muy ambiciosos para este segundo mandato.

¿No teme quemarse en ellos?

No tengo nada que perder y mucho que ganar. No pienso ir al trantrán o a limitarme a darle continuidad al primer mandato, porque no voy a presentarme a un tercero y me da igual lo que ocurra. Que nadie piense eso porque no va a ocurrir. Voy a cerrar los temas que han quedado pendientes, que yo les llamo clásicos populares, y luego iré por los grandes temas de infraestructuras y los problemas sociales. Son mis prioridades y no voy a contemporizar para evitar un desgaste. Me voy a quemar, sí.

«No aceptaré que se no se hagan los túneles de la SE-40 por falta de dinero. La decisión ha de ser técnica»

¿Cuándo cree que podrá desbloquerse el nuevo uso del edificio de Altadis?

Espero que a vuelta de verano se pueda firmar un documento. Estoy seguro de que este tema lo resolveré antes de acabar este mandato. Tenemos que conciliar el interés legítimo de Altadis en vendernos su edificio y el interés de la ciudad. Necesitamos un proyecto motor para el complejo Altadis que financie toda esa operación pero estamos muy cerca.

¿Estamos cerca también de cerrar la operación de la Gavidia?

Sí o sí. Con toda seguridad. En este mandato confío también que se abran ya zanjas de las obras del metro y se establezca la conexión del aeropuerto con Santa Justa también. Cuando esté arreglado lo de la Gavidia, podremos afrontar la renovación de la Plaza del Duque y de la mano de esa buscar todo ese eje peatonal hasta la Encarnación, que es uno de los proyectos más bonitos de este mandato. Para que esto sea posible, tenemos que garantizar un transporte público que llegue hasta ahí y que debe ser el tranvía. También me propongo recuperar la Plaza de Ponce de León.

¿Y saldrá algún día el Tesoro del Carambolo de la caja fuerte de un banco?

Tenemos el compromiso de la consejera de Cultura. Por nuestra parte, no va a haber inconveniente. Pensamos que el lugar ideal era el Museo Arqueológico, tras su reforma.

Esa reforma lleva casi veinte años esperando.

A mí lo que está ocurriendo con el Museo Arqueológico me parece de traca, pero confío en el ministro José Guirao. Me parece una persona muy seria y responsable.