Muchos productos son más demandados con la llegada de las altas temperaturas
Muchos productos son más demandados con la llegada de las altas temperaturas - AFP
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Junio en Sevilla, a salvo de la ola de calor y del tsunami en las facturas

¿A quién beneficia las altas temperaturas? Muchos son los que esperan cada año la llegada de la ola de calor por lo que supone para la buena marcha de sus negocios

Pedro Ybarra Bores
SevillaActualizado:

No hay duda de que en un mundo globalizado el calor nos afecta a todos. Muchos son los sectores que cada año ansían altas temperaturas que ayuden a garantizar un balance positivo de sus negocios al final del año. Pero, ¿a quién podría perjudicar en principio un retardo en la llegada del calor? Ya durante 2018 —año en el que el calor no se hizo sentir demasiado hasta el mes de agosto—, muchos fueron los bares y chiringuitos que no pudieron abrir hasta junio debido al mal tiempo, con lo que dejaron de ingresar «al menos un 20%» de las ventas habituales las empresas suministradoras de bebidas (aunque se nivelase esta cifra a final de año), según fuentes consultadas del sector.

Al igual que afecta a estas empresas el tiempo que hace en Semana Santa o Feria, lo hace cuando los termómetros no suben demasiado y se hace menos vida en las calles de la ciudad, lo que también provoca daños colaterales en bares y restaurantes y hasta las heladerías.

Sin dejar la gastronomía, el calor también afecta al mayor o menor consumo de alimentos como el salmorejo precocinado, comidas frías o verduras (tomate). Si no hace calor no se compran ni se enciende el aparato de aire acondicionado, no se sabe si éste está averiado, por lo que tampoco se llama al técnico, que a su vez tampoco compraría cables o productos necesarios para el arreglo de la avería o la instalación... y así sucesivamente.

Este ciclo económico que provoca la llegada del calor también se da en el comercio textil, cuyo ritmo se ve marcado en estas fechas por las rebajas. Si no hace calor, no se compra ropa de verano y aparecen mejores ofertas debido al stock acumulado que hace que se vuelvan a ver camisetas o polos a partir de 2,50 euros. Cuando el calor se retrasa demasiado se venden menos bañadores, bermudas, camisas de manga corta o lino, toallas, bermudas, gafas de sol, sandalias y por supuesto chanclas.

El calor también hace que se compren más sombreros, «sobre todo el panamá, porque los extranjeros son mucho más exigentes», afirma la responsable de una sombrerería del Centro. Con el calor, sin embargo, «aquí se venden mucho más abanicos lisos de los baratos, aunque se anima también la venta de los de caballero», dice el dependiente de una tienda de recuerdos de la calle Sierpes.

En esta situación también se retrasa la venta de colchonetas, flotadores, sillas de playa, piscinas hinchables o tubulares y en general los artículos de camping. «El año pasado no empezó a hacer calor hasta la primera semana de agosto, con lo que sobraron de media un 20% de las previsiones de venta del mercado de sillas de playa. Este año la campaña arrancaba por tanto con un 20% de mercancía de más en las tiendas, con lo que las compras fueron mucho menores. Ahora está haciendo más calor y sale mercancía, aunque al margen de las temperaturas hay que anotar que desde el año pasado se nota cierta recesión», afirma José Luis Valdés, gerente de Centro de Representaciones Valdés. Toldos, sombrillas o persianas para conseguir sombras; insecticidas, velas o cremas contra los insectos o protección solar, serían artículos a los que el calor también afectaría directamente.

Al haber menos piscinas también se reduciría el consumo de agua necesaria para su llenado, o las continuas duchas que nos pide el cuerpo cuando se pasan los cuarenta grados. Menos agua necesaria también para regar o para baldear calles recalentadas (que aunque no se use agua potable también conllevan un coste en su traslado y tratamiento). El ocio relacionado con el agua (parques acuáticos) también sería menos demandado si no llega el calor. Además del agua, la gasolina también se vería afectada debido que los transportes con el aire acondicionado en marcha consumen más.

Y por supuesto, la electricidad. En 2016 se superaron todos los récords, pero el año pasado las temperaturas fueron bastante suaves, sin picos exagerado. «Sin grandes picos, la red es más estable y se comporta mejor», aseguran desde una de las empresas del sector.

«El aumento de las temperaturas dispara el consumo energético de los hogares hasta un 30%». Esta es la conclusión a la que llega el último informe del comparador Acierto.com que, con motivo de la ola de calor de esta semana analizaba cómo afectará el termómetro al bolsillo de los españoles. En concreto, la entidad estima que podrían pagar unos 180 euros más en la factura de la luz. «Aunque ello dependerá del tipo de aparato que se emplee para sobrellevar el calor y de otros factores», afirman.