Mercedes Aguilar, profesora y vicepresidenta de APIA
Mercedes Aguilar, profesora y vicepresidenta de APIA - ABC
VIOLENCIA EN LAS AULAS

«La Junta de Andalucía no nos apoya y la Justicia tampoco nos ampara»

Mercedes Villar, vicepresidenta de APIA, lamenta la soledad de los docentes cuando son agredidos: «Pasan más cosas de las que salen porque directores y padres presionan para taparlas»

JESÚS ÁLVAREZ
SEVILLAActualizado:

Mercedes Villar, profesora y vicepresidenta de APIA, lamenta la soledad de los docentes cuando sufren algún tipo de agresión: «La Junta no suele apoyarnos y la a Justicia tampoco nos ampara», afirma. Y lo ejemplifica en una reciente denuncia de una docente que fue insultada y vejada públicamente por la madre de una alumna de segundo de Bachillerato a la que había cogido copiando.

«El director del instituto se lavó las manos, como suele suceder, y el juicio salió nulo. La conclusión es que insultar a un profesor sale gratis y que ellos pueden hacer contigo lo que quieran». Por lo que cuenta, es lo que hacen.

A otra profesora sevillana, un grupo de alumnos de segundo de Bachillerato la incluyó en un grupo de WhatsApp donde le decían de todo. «Incluso pusieron emoticonos con una pistola —cuenta Villar—. Ella denunció las amenazas pero el juez archivó el caso diciendo que aquello no era tan importante», afirma.

Lo habitual después de un conflicto grave con algún alumno no es que éste sufra una sanción ejemplar que le impida repetir ese comportamiento sino que el profesor pida un traslado e irse del instituto.

Los estudiantes inclinados al desorden y la indisciplina ya saben perfectamente que la profesora ha quedado desautorizada y que el equipo directivo del centro no la defiende, y que pueden volver a insultarla o a reírse de ella. «A veces los directores son los que aconsejan al docente que se quite de enmedio y se pida una baja por ansiedad. Pasan más cosas de las que salen en los medios pero los directores y los padres presionan para que no denuncies. Quieren tapar los casos; si no, habría más denuncias», asegura Villar.

¿A qué se debe este afán de los equipos directivos de los institutos por tapar los casos? «Porque piensan que no es bueno airear las cosas y prefieren lavar en casa los trapos sucios pero esto no soluciona los problemas —contesta Villar—. Lo quieren tapar todo para que parezca que su instituto es mejor, pero esto es falso y contraproducente. La inspección ha llegado a decirle a alguna compañera que la culpa es de la víctima porque “no es buena profesora”».

Por este motivo, para que no se oculte ninguna agresión en ningún instituto de Andalucía, APIA ha lanzado a Internet un vídeo animando a los docentes a denunciar. El título de esta campaña es «tu silencio es una agresión».

Hay voces del sector educativo que sostienen que el docente debe ganarse la autoridad con su quehacer diario. «Nos han quitado todas las armas. A un niño que te diga “gilipollas” lo expulsan tres días y vuelve a clase y no es cuestión de ponerte a gritar como ellos ni a insultarlos —dice—. El problema es que cada hay menos educación en el aula. Si una madre viene y te insulta y no pasa nada, el niño lo ve y dice: yo también lo puedo hacer. Todo empieza en la familia. Tenemos derecho a ir a trabajar y no a ir a trabajar sin que nos humillen», cuenta. Lo peor, para ella, «es cómo los profesores estamos normalizando todo esto y aguantamos insultos y los ataques».