PATRIMONIO

La Junta se olvida de Sevilla y aporta sólo el 2% de la inversión patrimonial en los últimos cuatro años

La administración regional es la que menos dinero destina, por debajo incluso de la Diputación, pese a que el 66% de sus proyectos están enquistados

SevillaActualizado:

Cero euros. Eso es lo que invirtió la Junta de Andalucía en bienes inmuebles considerados de alto valor patrimonial en Sevilla capital. Si se cuentan las partidas que destinó fuera de la ciudad a Itálica y San Isidoro del Campo -en este último caso para tapar el hueco que dejaron los azulejos robados por culpa del abandono del edificio y su falta de vigilancia-, el dinero que ha puesto la administración autonómica en el último mandato supone sólo un 2% del global de lo que se dedicó en esta materia.

El 66% de los proyectos en los que tiene responsabilidad la Junta en Sevilla y que piden a gritos una inversión se quedaron sin partidas presupuestarias. La iglesia de San Lázaro se cae mientras el gobierno andaluz ha intentado lavarse las manos y deshacerse de su titularidad, aunque el viernes prometió que en 2019 se abordará la restauración del retablo. También hizo otro anuncio fantasma: tres millones de euros para las excavaciones en las Atarazanas, poniendo así en el tejado del futuro gobierno una inversión que no está presupuestada. Al menos, el viernes se desbloqueó la rehabilitación del antiguo astillero, para el que la CaixaBank destinará un mínimo de 12,8 millones y cuyas obras deben comenzar en 2019.

Respecto a los museos, de titularidad estatal pero cuya gestión depende de la Junta, continúan necesitando inversión. El Arqueológico y el de Artes y Costumbres Populares están dejados de la mano de Dios y, el de Bellas Artes, sigue esperando su ampliación, precisamente en el palacio de Molsalves (de su propiedad), otro importante edificio olvidado. Por último, la administración regional ha seguido incumpliendo el convenio firmado hace ya más de 25 años con las monjas de Santa Inés, para la restauración del convento, que tan sólo ha satisfecho en un 10%.

En estos últimos cuatro años, sin embargo, no ha sido baja la cantidad global destinada para la rehabilitación de bienes inmuebles de alto valor patrimonial (casi 84 millones de euros) y, aunque muchos continúan clausurados, al menos cuentan ya con partidas consignadas.

Según un estudio elaborado por este periódico, la institución que más ha invertido durante estos cuatro años ha sido el Ayuntamiento, que pese a que de él dependen una veintena de proyectos que necesitan inversión, sólo ha dejado sin partidas un 17,5%. En total, ha dedicado 23,75 millones de euros al patrimonio, un 28% del global de inversiones. Aquí se incluyen subvenciones relevantes para restaurar parte del patrimonio eclesiástico, solucionando incumplimientos históricos, como el de la iglesia de Santa Clara con el Arzobispado, para el que ha aprobado una inversión de 3,1 millones.

El gran proyecto patrimonial emprendido por el Consistorio hispalense en este mandato ha sido la Casa Fabiola. Tras muchos años de idas y venidas, por fin se encontró un lugar donde exponer la colección de Mariano Bellver, recientemente fallecido, pero que pudo ver su sueño hecho realidad. La inversión municipal aquí ha sido de 5,6 millones de euros, entre la compra del edificio y su adecuación como sala expositiva.

En estos cuatro años, por fin han visto la luz al final del túnel deudas pendientes como la Fábrica de Artillería, donde la inversión municipal ha sido de unos 2 millones y a la que se le suman los 20,5 procedentes de fondos europeos. También se han destinado partidas para el Pabellón Real (completamente restaurado) y otros que continúan en mal estado como el palacio del Pumarejo, la iglesia de San Laureano, la hacienda Miraflores, Ranilla, el colegio San Bernardo, la muralla de la Macarena (que depende también de si el Estado asume el 50% de la restauración), el monasterio de San Jerónimo (donde también habrá una subvención europea) o el Espacio Santa Clara. Para este último se han destinado 1,5 millones aproximadamente aunque otros 500.000 euros se encuentran en fase de licitación para rehabilitar la Torre Don Fadrique, que como ocurre con la muralla de la Macarena, es necesario también otros 500.000 euros solicitados a los fondos del 1,5% del Ministerio de Cultura.

Respecto al Alcázar, el Ayuntamiento ha continuado con su puesta a punto (gastando casi 3 millones) e incluso se han abierto nuevas zonas como el sótano del palacio de Pedro I. El Palacio Real de Sevilla es la gran mina de oro de la ciudad, y su patronato ha aprovechado la subida del precio de las entradas para destinar partidas económicas para restaurar el patrimonio de la ciudad, sea o no de titularidad municipal.

Éstas son las luces, en cuanto a la inversión del Ayuntamiento. Las sombras en estos cuatro años han sido la comisaría de la Gavidia y San Hermenegildo, que como las Atarazanas son algunos de los proyectos a los que no se les ha dado solución en este mandato. No obstante, en estos últimos días el gobierno municipal ha aprobado el uso terciario de estos edificios ubicados en la plaza de la Concordia para que la comisaría pueda convertirse en un hotel y, el antiguo templo, en sala expositiva.

El compromiso de la Iglesia

Si hay una institución en Sevilla preocupada por el mantenimiento y cuidado de su patrimonio inmobiliario, esa es la Iglesia, englobando aquí al Arzobispado, al Cabildo Catedral, las órdenes religiosas y las hermandades. En estos cuatro años, y aún destinando una enorme parte de sus recursos a labores asistenciales, estas entidades han sido capaces de invertir 19,5 millones de euros en restaurar sus bienes inmuebles. Sólo el Cabildo Catedral ha destinado 14,5 millones de euros en mantenimiento y conservación. Aquí se incluye el coste en estos años de la limpieza completa de las fachadas del templo metropolitano o las dos primeras fases de la restauración de la Giralda.

Por su parte, la propia diócesis ha destinado una enorme cantidad de dinero para rehabilitar sus templos y el Palacio Arzobispal. El gran hito en estos cuatro años ha sido el impulso definitivo para la reapertura de Santa Catalina, que se ha llevado catorce años cerrada. La Archidiócesis ha invertido en las dos últimas fases, ejecutadas en este tiempo, algo más de dos millones de euros, fundamental para lograr el objetivo, gracias también a los 600.000 que dio el Consistorio.

Como ya informó ABC, la diócesis invirtió casi 15 millones en el cuidado de su patrimonio en toda la provincia sólo en 2017. Y, en estos años, en la capital, gracias también a la ayuda de los feligreses, ha sido capaz de arreglar los problemas estructurales de iglesias como San Benito, San Roque, Santa Cruz o la torre de San Bartolomé. En los próximos años, deberá afrontar también un desembolso que rondará los dos millones de euros para solucionar los problemas de la parroquia del Sagrario, que aún no está presupuestado.

A esto se le suma, por ejemplo, inversiones financiadas por las parroquias, como es el caso de la Magdalena. Sin contar con la restauración del retablo mayor, que fue hace cinco años, ha sido capaz de restaurar gran parte del templo con partidas económicas que han llegado a los 320.000 euros (las capillas del Calvario y el Amparo, el friso de la espadaña o la linterna de la cúpula, entre otros). Su párroco, Francisco Román, destaca cómo se ha podido llegar a financiar estos trabajos, teniendo en cuenta que «no podemos contar con fondos públicos». Para superar este reto, comprende que «sólo con los medios tradicionales como pequeños donativos o la colecta no se puede llevar a cabo» pero ha logrado, con ingenio, que distintas entidades como la Universidad de Sevilla o, privadas, como la Real Maestranza o la Fundación Endesa, aporten cuantías relevantes. En el caso de esta última, ha destinado 65.000 euros para la iluminación artística. Esta parroquia se ha marcado el reto de recuperar las pinturas murales, unos trabajos que conllevarían una inversión de 3 millones de euros, mediante «la autofinanciación y con la gestión del patrimonio, que genere recursos».

Las hermandades de Sevilla también han demostrado su compromiso para conservar los templos que, aunque pertenecen al Arzobispado, los gestionan en régimen de cesión. Así, por ejemplo, la hermandad de la Amargura ha invertido 70.000 euros en poner a punto San Juan de la Palma; los Panaderos, otros 40.000 en restaurar la cúpula de su capilla; y, en el caso de la Cena, hasta 400.000 euros más otros 200.000 de una donación particular, en arreglar los problemas de Los Terceros.

El caso de la hermandad de Vera Cruz es paradigmático. Ha sido capaz de restaurar, gracias a una donación particular, la capilla del Dulce Nombre de Jesús, con una inversión de 500.000 euros. Pero, además, ha afrontado la rehabilitación, ahora en su fase final, de los Baños de la Reina Mora, que ha supuesto un desembolso de 400.000 euros. En este caso, se trata de un inmueble de un enorme valor histórico, expropiado por el Ayuntamiento, aunque cedido a la corporación. La Redención, por su parte, aún está valorando la cantidad que deberá destinar para arreglar la iglesia deSantiago, unos trabajos que se llevarán a cabo pasada la Semana Santa.

Respecto de los conventos que se encuentran en mal estado (San Leandro, Santa Inés y Madre de Dios), la situación es bastante más dramática, ya que requieren de una aportación económica grande, inasumible para las órdenes religiosas. En el caso de este último, al menos, podrá afrontar obras urgentes en la iglesia, gracias a la financiación municipal y de la World Monuments Fund.