El socialista Carmelo Gómez fue becado para hacer un máster sin tener estudios previos - ABC

La Junta pagó con los ERE un máster de la Universidad de Sevilla a socialistas sin estudios

El diputado Carmelo Gómez y otro militante de Triana aparecen como «alumnos fantasma» de una beca abonada con el «fondo de reptiles»

SevillaActualizado:

El diputado del PSOE en el Parlamento de Andalucía Carmelo Gómez fue becado por la Consejería de Empleo, a través de una subvención otorgada por el director general de Trabajo Francisco Javier Guerrero con cargo al llamado «fondo de reptiles» de los ERE, para realizar un máster en la Universidad de Sevilla a pesar de que no tenía estudios para cursar ese grado. Él mismo lo ha reconocido ante la juez de instrucción número 6, María Núñez Bolaños, a la que ha declarado que no sabe por qué aparece en el listado de becados y que nunca estuvo en la Universidad. Junto a él hay otro socialista, Francisco Javier López Franco, que fue secretario del Distrito Triana durante los gobiernos de Alfredo Sánchez Monteseirín y vocal de la Federación de Vecinos «Unidad», donde se destapó un escándalo de facturas falsas que implicó a varios cargos del PSOE del Ayuntamiento. Ambos aparecen como beneficiarios de una ayuda de 30.000 euros que Guerrero dio a la Universidad de Sevilla en 2007 para la realización del máster titulado «Gestión integral de asociaciones sin ánimo de lucro: fundaciones y ONG».

La Guardia Civil señala en su atestado sobre esta subvención irregular al director del máster y a las dos catedráticas responsables del Centro de Formación Permanente de la Universidad de Sevilla en 2007, ya que los investigadores entienden que «como título de posgrado, dicho curso requiere la aprobación y el control del mismo por el Centro de Formación Permanente de la Universidad de Sevilla, el cual tiene las competencias en el control académico y económico de estos cursos». En el informe policial constan Carmelo Gómez y López Franco como alumnos de aquel curso con sus respectivos documentos nacionales de identidad y sus correos electrónicos. Sin embargo, no podían obtener el título porque carecían del nivel de estudios necesario. De hecho, Gómez es técnico superior en Dietética, un título que según él mismo ha declarado obtuvo en la Universidad Isabel I, que es una institución constituida en Burgos para la docencia «online» a distancia. Lo que tiene, por tanto, es un grado superior. Es decir, Carmelo Gómez no es licenciado. Sus estudios son de Formación Profesional, por lo que no puede en ningún caso obtener un máster.

En su declaración judicial, el que fuera concejal del Ayuntamiento de Sevilla y actual Secretario de Acción Electoral y Programa del PSOE andaluz admitió que los datos personales que aparecen en el listado de alumnos son los suyos, pero que no tiene «ni idea» de por qué aparece ahí, ya que él nunca estuvo en ningún máster de la Universidad de Sevilla y jamás cursó estudios superiores.

El dinero de su matrícula, sin embargo, sí se abonó desde la partida 31L, el fondo que la Junta usaba a discreción para financiar los ERE de empresas andaluzas en crisis sin ningún tipo de concurso público. Según el atestado de la Guardia Civil, «la concesión de la ayuda se produce de una forma totalmente irregular y arbitraria, mediante petición de carácter personal del director del curso hacia los directores generales de Trabajo y Seguridad Social Francisco Javier Guerrero Benítez y Juan Márquez Contreras, con el que mantiene una entrevista para el abono de la ayuda concedida». En total, la Junta abonó a la Universidad 30.000 euros para pagar las matrículas de este máster, en el que aparecen, según el listado que ha recuperado la Guardia Civil, cinco alumnos, de los que dos eran miembros destacados del PSOE.

El director del citado máster declaró a los agentes que «tenía conocimiento de que la Consejería de Empleo estaba concediendo ayudas de formación» y que «la memoria académica y económica se entregó en la secretaría de la Consejería». Sin embargo, el director general, Francisco Javier Guerrero, no abonó el dinero, por lo que desde la Universidad se enviaron varias cartas e Empleo para interesarse por la situación de la subvención. Tras este periplo, el director del máster «mantuvo una reunión con Juan Márquez (nuevo director general) en la que le expuso la situación en la que se encontraba el desarrollo del curso». Márquez ordenó el pago y con ese dinero se abonaron las matrículas de Carmelo Gómez y López Franco a pesar de que no cumplían los requisitos necesarios para participar.

Además, en el expediente no constaba quiénes habían sido los beneficiarios finales de las becas, por lo que la Guardia Civil tuvo que solicitar esta información a la Universidad, que aportó un cuadrante con cinco alumnos a los que se les sufragó el cien por cien de las tasas. Ahí es donde aparecen los dos socialistas, que en aquella época ya estaban implicados en otros escándalos.

López Franco pertenecía a la asociación Unidad, una entidad copada por militantes socialistas que fue investigada por justificar varias subvenciones del Ayuntamiento con presuntas facturas falsas. Por su parte, el diputado autonómico Carmelo Gómez está imputado en la trama de los ERE porque supuestamente cobró de Mercasevilla a través de la maraña empresarial que manejaba su director, Fernando Mellet. Concretamente, Gómez aparece como asalariado de la empresa Maginae Solutions, propiedad de Ismael Sierra, que era cuñado del conseguidor Juan Lanzas. A eso suma ahora el caso del máster de la Universidad, en el que aparece como alumno becado por la Junta a pesar de que jamás pisó las aulas de la institución académica sevillana ni para aquel curso, ni nunca antes en su vida.