Momento en el que el féretro de Bécquer fue colocado en el furgón que lo trajo a Sevilla
Momento en el que el féretro de Bécquer fue colocado en el furgón que lo trajo a Sevilla - RAMÓN ALBA
HISTORIA

El largo viaje de los restos de los Bécquer hasta Sevilla hace 103 años

El 11 de abril de 1913 llegaron a la estación de Plaza de Armas pero, de camino a la Anunciación, la lluvia obligó a refugiarlos en la capilla de las Siete Palabras en San Vicente

SEVILLAActualizado:

«Hay gente que todavía sigue buscando a Bécquer en la glorieta del Parque de María Luisa, pero hace 103 años que está enterrado bajo la facultad de Bellas Artes, y la historia de cómo se enterró allí, junto a su hermano, es digna de ser contada y conocida».

Quien lo explica es Pilar Alcalá, secretaria de la asociación «Con los Bécquer en Sevilla», pendiente 24 horas al día de que el legado, ya sea material o inmaterial, de Gustavo Adolfo Bécquer no se pierda, y todas las generaciones de sevillanos, «las actuales y las venideras» conozcan por qué hoy día se puede visitar la tumba del escritor y su hermano en el Panteón de Sevillanos Iustres.

La historia de cómo llegaron los restos a su ubicación actual tuvo su culminación el 11 de abril de 1913, hace hoy 103 años, cuando un cortejo fúnebre recorrió toda la ciudad hasta llegar a la Iglesia de la Anunciación, en cuya cripta fueron depositadas las dos urnas, que pasaron en 1972 a su ubicación definitiva, donde lo que saben que está allí lo han convertido en lugar de visita habitual, de colocación de flores o de depósito de poemas, posiblemente buscando la aprobación de los Bécquer para su obra incipiente.

Los dos hermanos que están enterrados en el definitivo nicho murieron en 1870 con tres meses de diferencia (antes Valeriano y después Gustavo Adolfo), y en 1884, la Sociedad Económica de Amigos del País, con el sevillano José Gestoso a la cabeza, hizo la primera petición de traslado de los restos a su Sevilla natal.

Fue una dura pelea, tan dura que no fue hasta 1912 cuando se aprobó que Valeriano «acompañase» a su hermano a Sevilla, y los dos féretros llegaban a la iglesia de San Vicente y fueron depositados en la capilla de las Siete Palabras la noche del 10 de abril de 1913, y la lluvia hizo que Los Bécquer tardasen un día más en llegar a su siguiente destino.

Alcalá explica que «iban a ir desde la estación de Plaza de Armas a la Anunciación, pero llovía y los llevaron a 'Las Siete Palabras', porque en la estación no podían quedarse, así que el día 11 a las tres de la tarde salió la comitiva desde san Vicente, pasando por la Plaza del Duque hasta llegar a la Anunciación».

Curiosamente, el acontecimiento fue anunciado con una esquela en los periódicos de la época, aunque esa esquela nunca tuvo valor por mor de la lluvia.

El texto decía así: «El transporte de los restos de tan esclarecidos sevillanos desde la estación de la Plaza de Armas a la iglesia de la Universidad Literaria tendrá lugar hoy jueves 10 del corriente a las tres de la tarde, procediéndose acto seguido a dar a los mismos cristiana sepultura en la cripta de dicha iglesia. Las reales academias sevillanas de Buenas Letras y de Bellas Artes ruegan al pueblo de Sevilla encomiende a Dios nuestro señor las almas de los finados y asista a la traslación y sepelio de sus restos».

La carroza en la que fueron transportados, recuerda Pilar Alcalá, la hicieron los alumnos de Bellas Artes, y tenía pebeteros en las esquinas, «y presenciando esa comitiva había un niño de 11 años, llamado Luis Cernuda, que luego titularía uno de sus poemarios con un verso de Bécquer 'Donde habite el olvido', y seguro que también estaría allí Julia Cabrera, la novia sevillana que Gustavo abandonó y que le fue fiel toda la vida, y que vio que por fin su amor volvió con ella, aunque era su amor en una urna», señala.

La historia quiso que el gran valedor de que Los Bécquer volviesen a Sevilla muriese solo cinco años después, el 26 de septiembre de 1917, y sus restos terminaron a escasos metros de la tumba de los dos hermanos, otra historia más que asevera la íntima relación que Sevilla mantiene y ha mantenido con uno de sus apellidos más ilustres.

Para recordar esta fecha, una vez que pase la vorágine de la Feria de Abril, en este año en el que, además, se conmemoran el 180 aniversario de Gustavo Adolfo, el próximo 22 se realizará una «Ruta Bécquer» por las calles del centro de Sevilla, contando en cada rincón la relación que el escritor tuvo con cada rincón en el siglo XIX.