Entrevista
Manzanares Japón: «Las crisis tienen vencedores y perdedores y la del Covid ha enriquecido a algunos y arruinado a muchos»
El presidente de Ayesa publica su decimocuarto libro, titulado «Qué somos»
José Luis Manzanares Japón , fundador de Ayesa , la primera ingeniería andaluza tras la caída de Abengoa , acaba de cumplir 80 años. Sigue escribiendo libros («Qué somos» es el decimocuarto) y dando conferencias sobre distintas cuestiones, aparte de andar seis ... kilómetros diarios, especialmente en la playa los fines de semana. Aunque no aparenta su edad y parece estar en plena forma física, este ingeniero sevillano nacido en Triana que creó casi de la nada una empresa que hoy tiene sedes en 17 países y emplea a 5.500 personas, admite que ha notado los 80. « Ya no soy el que era y me canso más. También me ha surgido un problema en el oído . Son problemas de segunda división de los que no me moriré pero que me restan calidad de vida. Yo no sé disimular». Sus respuestas a esta entrevista lo demuestran.
¿Los puentes deben ser estéticos, bonitos, además de útiles?
Siempre ha sido mi teoría. El paisaje es un bien precioso que hay que mantener. Mantener el paisaje no significa no hacer nada, como defienden algunos ecologistas. La naturaleza nos exige que la tocamos y requiere cambios. La foto fija de Walt Disney no existe pero yo creo que un puente es una obra que influye mucho en el paisaje. Y hay que cuidar de su estética y su integración con su entorno.
¿Cómo ha vivido la pandemia?
Nos adaptamos bien en la compañía. Estuvimos teletrabajando desde el primer día y hemos viajado muchísimo menos.
En sus libros anteriores a la pandemia hablaba del miedo como el motor principal de los grandes negocios del planeta. ¿Ha podido pasar algo de esto con el coronavirus, al menos al principio?
El coronavirus es otra hostilidad ambiental que ha puesto a prueba de la Humanidad, como otras a lo largo de la historia. Y estoy convencido de que detrás de este virus vendrán otros. El terrorista ha aprendido que es más fácil hacer daño al planeta con un virus que con una bomba o un cuchillo. Tendremos que aprender a convivir con el virus. Si hubiéramos tenido veinte veces más unidades de UCI no habría necesitado confinamiento. Si hacemos eso, estaremos más preparados. Lo que no podemos hacer es meternos debajo de la cama cuando venga otro virus porque nos cargaremos la economía y nos moriremos de hambre.
La pandemia ha enriquecido a algunos laboratorios y compañías sanitarias.
Sí, esto es normal. En todas las crisis está el avispado que se beneficia y el desgraciado al que la mata y lo arruina. Hace dos años una consultora nos hizo un informe según el cual Ayesa no tenía mucho futuro porque las que tenían futuro eran las ingenierías del automóvil y de la aviación. El informe decía que estábamos demasiado centrados en el sector público y en las energías. Ha llegado la pandemia y ha pasado lo contrario. Cerraron automoción y aviación y nosotros hemos ayudado a digitalizar al sector público y crecimos un 4 por ciento. No es posible prever el futuro. Uno lo que debe tener es cintura y capacidad de adaptación.
El turismo se ha visto que es un sector muy frágil. ¿Vamos bien orientados?
Andalucía debe conservar el turismo pero no sólo puede tener turismo. Hay que apostar por la agricultura y la tecnología. Andalucía puede ser líder de alimentación en el mundo. Todas las crisis pueden ayudar a darnos un empujón en lo que necesitamos.
Decía en una entrevista en 2009 que si fuera picapedrero ya estaría jubilado pero que podía aportar mucho a su empresa con 68 años. Ahora, que tiene 80, ¿piensa lo mismo?
Cuando te jubilas muy pronto, te acabas arrepintiendo. Hay muchos compañeros míos que se ha jubilado mucho antes y que están muertos o pasándolo muy mal con enfermedades. En mi curso eramos ochenta y tantos y nos reunimos una vez al año para comer. En la última comida se habían muerto ya treinta y tantos. De los 50 la mitad no pudo asistir por algún tema de salud. Y de los 25 que fuimos al día siguiente se murió otro. Esos 25 eramos los que decidimos seguir trabajando y no jubilarnos.
Las personas mayores tienen menos ambición.
Y menos egoísmo. Cuando tienes una edad avanzada, eres menos egoísta. El dinero importa mucho menos, ya no pinta nada, se puede vivir de una manera mucha más austera y puedes aportar mucho a la sociedad. Mi hermano, que es ingenerio como yo, se jubiló y se metió de voluntario en la Cruz Roja y el Banco de Alimentos. Y no para. Y da cursos de informática y está ayudando a la sociedad. Se trata de tener una actividad. Lo que no puedes es quedarte viendo la tele.
Usted ha escrito 14 libros. Hábleme del último, titulado «Qué somos».
Siempre he sido una persona interesada en la ciencia y creo que la ciencia actual no ha dado respuesta a lo más importante, a la realidad. Piensa que todo son partículas y que son los átomos los que dirigen la vida y eso no tiene sentido. Siguiendo a Descartes y Leibniz he concluido que el gran fallo de la Física es que ha ignorado el espíritu. Los seres vivos tenemos dos dimensiones: la fisiológica y la espiritual, con miedos, ilusiones y emociones. Sabemos cómo funciona el estómago pero no el cerebro. La ciencia dice que las emociones son reacciones químicas y no ha sabido indagar en esto. La percepción que tenemos de la realidad es engañosa. Somos protones, electrones y neutrones pero somos algo más: ¿Por qué usted es periodista y yo ingeniero si estamos hechos de lo mismo? Por el orden. Cuando escribo, el orden que es abstracto es lo que define que puedas escribir el Quijote o una novela mala del oeste.
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