El arquitecto Rafael Manzano
El arquitecto Rafael Manzano - Raúl Doblado
ENTREVISTA

Manzano: «La vida es entretenida a partir de los 80 si no abandonas la pasión que la llenó»

El arquitecto gaditano sigue involucrado en varios proyectos, entre ellos un hotel en un país oriental

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Rafael Manzano (Cádiz, 1936) estudió arquitectura en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid y fue discípulo de Fernando Chueca Goitia. Arquitecto del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional de la Dirección General de Bellas Artes, fue catedrático de Historia General del Arte en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla, de la que fue decano de 1974 hasta 1978. En 1970, tras la muerte de Joaquín Romero Murube, fue nombrado director del Alcázar de Sevilla, puesto en el que permaneció dieciocho años. Presidió lacomisión de obras del Real Patronato de la Alhambra y el Generalife, que recibió el Premio Schiller de Restauración de Monumentos en 1980.

Es miembro de número la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, las Reales Academias de la Historia y de las Bellas Artes de Granada, Córdoba, Cádiz, Málaga, Écija, Toledo y La Coruña, y la Real Academia Sevillana de Buenas Letras. Recibió lla Medalla de las Bellas Artes en 1972 y es comendador con Placa de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio. En 2010 le fue otorgado el premio Richard H. Driehaus de Arquitectura Clásica por toda su carrera.

¿Tiene algún hermano arquitecto?

Sí, vive en Madrid. Es más moderno que yo, pero nos llevamos muy bien. Tengo otro que es ingeniero naval, que es lo suyo si eres de Cádiz, aunque confío en que no acaben de nuevo con los astilleros.

¿Cómo ve la vida después de los 80?

La veo muy entretenida porque no he dejado mi profesión. Lo importante es no dejar de hacer lo que has hecho en toda tu vida y lo que más te llena.

¿Tiene miedo a la muerte?

Miedo no, pero le tengo respeto. Recuerdo que mi madre siempre decía que se estaba preparando para morir en paz con Dios. Decía mi madre que la eternidad es demasiado tiempo y que la contemplación beatífica acabaría aburriendo muchísimo. Creo que he salido a ella en esto.

¿Qué es lo que más interesante de lo que ha aprendido hasta ahora en estos primeros 82 años de su vida?

La paciencia y la tolerancia te lo da la vida y luego son las virtudes que más útiles te resultan a la larga.

Eduard Punset, fallecido recientemente, decía que en la vida era casi más importante desaprender ciertas cosas que aprender otras.

Punset era un buen amigo mío desde la época de la Transición, porque venía mucho por Sevilla. Era muy amigo de Rafael Atienza y Soledad Becerril. Yo no soy tan culto como lo fue Punset, así que diré que prefiero aprender a desaprender.