Marta Moeckel
Marta Moeckel - ABC
EL RINCÓN DE...

Marta Moeckel: «Si donde trabajo descubrieran que mis másteres son falsos, estoy en la calle»

Esta graduada en Derecho cuenta cómo los estudiantes encajan el desprestigio que algunos políticos vierten sobre los másteres

SevillaActualizado:

¿Cuántos másteres tiene o prepara?

Finalicé hace un año un máster en Práctica Tributaria en el Centro de Estudios Garrigues. Actualmente curso un máster en el ejercicio profesional de la Abogacía de la Universidad Internacional de La Rioja y en octubre comienzo otro de mediación civil, mercantil y familiar en la Escuela Internacional de Mediación.

¿Son fundamentales para su curriculum?

Fundamentales no, favorables.

Debe ser frustrante que los curriculum de muchos de nuestros hombres públicos se falseen con absoluta falta de escrúpulos...

Si en la empresa para la que trabajo descubren que mis másteres son falsos, me voy. Hablando en plata: me mandan a la puñetera calle. Los políticos son servidores públicos y tienen que ser un ejemplo de claridad cristalina. Más que frustración se me despierta el mismo impulso que a cualquier jefe cuando detecta una mentira de ese calibre.

¿Cuánto cuesta sacar un máster?

Tiene dos costes. El económico y compatibilizarlo con mi trabajo. Eso significa «pringar» cuando toca descansar. El éxito nunca es un accidente, sino el resultado del esfuerzo.

Pues hay cargos públicos con responsabilidades políticas que los obtienen sin esfuerzo y sin pasar por ventanilla.

Es irónico que se haya tenido que desatar la polémica de los másteres para que empecemos a cuestionar la diligencia con la que desempeñan o no sus funciones, como si antes de esto lo hicieran de maravilla…

Imagino que se pagarán después con ayudas, socorros y prebendas a las universidades...

Porque se ha empezado a tirar de la manta, que sino algunos entes académicos estarían cambiando sus nombres monárquicos por los de algún político. Es curioso de igual modo que han pasado de lo «real» a lo falso.

La mayoría de estos políticos apoyan con tremenda desfachatez políticas de igualdad. Cuando, en este caso, lo que hacen es poner de manifiesto una desigualdad brutal entre ellos y los estudiantes...

Las políticas de igualdad son meros chiringuitos dialécticos. ¿Cree que por decir todos y todas, miembros y miembras, somos más iguales? Mi abuelo decía: igualdad de oportunidades, sí; igualdad de resultados, no. Y esto no lo arregla un observatorio.

¿Sabía que muchos de los currículos de políticos han sido desinflados por ellos mismos por miedo a verse afectados?

Se dice que todo lo que sube, baja. De igual modo, todo lo que se infla, artificialmente, se desinfla… apresuradamente. Eso sí, la ley antiplagio es de 1954, del tiempo del señor que quieren trasladar tras más de cuarenta años de enterrado. ¿Para reformarla no se meten prisa?

¿Teme usted que cuando presente su curriculum a una empresa pongan en duda la validez de sus másteres por la negativa imagen que le han dado los políticos?

Hay algo que temo más. Que entre los candidatos que compitamos se encuentre un hijísimo, primísimo o cuñadísimo de algún politiquillo que tampoco haya pasado por clase y que un par de másteres en su curriculum le den ventaja sobre mí.

¿Sus compañeros no se rebelan contra estas prácticas fraudulentas que tanto les perjudica?

Mire lo que leo en este grupo de WhatsApp: «Oye tened cuidado con los trabajos de fin de máster que por culpa de los vagos estos no van a pasar ni una». Nunca se sabe si uno de nosotros llegará a ser presidente de gobierno. Aunque como usen el mismo programa detector de plagio que para estos tipos, más de uno se salva.

Usted terminó Derecho en Sevilla. Y ahora en Madrid amplia sus conocimientos. ¿Trabajará en Sevilla?

Hay un despacho donde me gustaría meter la cabeza. Desde el Postigo se huele la excelencia. Pero tengo que estar muy preparada para que me fichen...

Reflexionando sobre todo este asunto he llegado a una conclusión: todo lo que nos pasa es producto de evitar el esfuerzo y primar la concesión.

Un líder se hace, no nace. La máxima debería ser: el esfuerzo como forjador de líderes. El carisma y el talento ni se compran ni se conceden.

Aquí tenemos centros donde hay directrices para aprobar a los estudiantes y no cabrear a los padres...

Se le hace flaco favor a los alumnos y para los padres es relajante pero engañoso tapabocas. Así nos va… ¿En qué modernización de Andalucía estamos ya? ¿tercera o cuarta? Me he perdido.