Carga de las secciones de la torre eólica - Foto y vídeo: J. M. Serrano
Industria

La mayor torre eólica del mundo se fabrica en el Puerto de Sevilla

La empresa GRI Towers embarca las primeras secciones del prototipo para la multinacional norteamericana General Electric

SevillaActualizado:

Un gigante de metal ha partido este martes del Puerto del Sevilla con rumbo a Rotterdam. Los talleres de la empresa GRI han construido la mayor torre eólica marina del mundo, cuyas secciones se han empezado a embarcar hasta su transporte hasta el punto de origen, donde se hará el testeo antes de iniciar la producción en serie. Con 135 metros de altura -treinta más que la Giralda- y 8,5 de diámetro, es el prototipo de mayor envergadura que se ha fabricado hasta el momento y ha sido por encargo de la multinacional norteamericana General Electric, que a su vez en uno de los principales proveedores internacionales de molinos eólicos marinos completos.

El encargo ha supuesto todo un hito para la ingeniería y la operativa del sector metalmecánico, que crece en el muelle de la ciudad. Las empresas de este ámbito que se han asentado en los suelos de los antiguos astilleros afrontan retos cada vez más ambiciosos, como este enorme pilar de acero, que se ha fabricado en cuatro secciones de 250 toneladas de peso cada una, como explica a ABC Juan José Porras, gerente de la factoría.

Operativa general del embarque de la torre
Operativa general del embarque de la torre - J. M. Serrano

Desde el puente el Centenario, los sevillanos han podido contemplar los grandes cilindros que ya estaban dispuestos para el embarque. Cinco meses han sido necesarios para darle forma al diseño, un proceso que se ha hecho de forma conjunta con los ingenieros de General Electric. Precisamente «esa labor de coordinación ha sido fundamental para el éxito del proyecto», como señala el directivo. Para que el lector pueda hacerse una idea, la torre sostendrá una turbina de 12 megavatios, la mayor que se ha fabricado hasta ahora. Las habituales que se instalan en los parques eólicos marinos tienen entre siete y diez megavatios y las de los parques terrestres entre cinco y diez. Con esta súper turbina se pueden abastecer unos 16.000 hogares.

El gerente de la compañía, que es una filial del grupo madrileño Gonvarri, aclara que «construir este prototipo nos posiciona, pero no garantiza que la producción en serie se vaya a hacer en Sevilla». Explica que el cliente volverá a sacar el encargo a licitación y el precio será lo que determine su decisión». En este sentido, señala que «la competencia es dura, aunque sólo dos o tres plantas en todo el mundo más tienen capacidad para fabricar este tipo de estructuras».

«Para darle forma a esta primera torre también hubo un concurso muy restrictivo -continúa Porras-, pero logramos hacernos con él por la maquinaria de la que disponemos, la experiencia de nuestros trabajadores y la buena disposición para coordinarnos con el equipo del cliente». La cercanía geográfica ha sido otro punto a favor, pues General Electric cuenta con delegaciones en Barcelona y en Nantes, lo que ha permitido que los desplazamientos sean cómodos.

Superado este encargo, la compañía, que ha alcanzado ya los 250 contratos, afronta nuevos retos como la fabricación, con diseños propios de torres eólicas terrestres más ligeras. «Con ellas reducimos los costes y podemos competir con fabricantes asiáticos», destaca el gerente. Esa es la carrera por el liderazgo, pues «es imposible ganar mediante el coste laboral, hay que hacerlo con la ingeniería». Y por eso mismo les resulta fundamental la creación del centro de innovación que se construirá en el Puerto de la mano de la Universidad de Sevilla. GRI se ha involucrado en esta iniciativa desde el principio y plantea la posibilidad de abrir una oferta formativa para trabajadores propios como para alumnos universitarios.