Tom Horsey en la sede de su empresa en Sevilla
Tom Horsey en la sede de su empresa en Sevilla - Juan Flores
ENTREVISTA

«El miedo al fracaso frena a muchos sevillanos, pero también la envidia si logran triunfar»

El empresario británico y «business angel» Tom Horsey, que ha invertido dos millones de euros en starts up andaluzas,

cree que «la envidia» es otro freno al emprendimiento

SevillaActualizado:

Tom Horsey (Exeter, Devon, Reino Unido, 1973) es co-fundador del grupo Crazy4media, especialista en marketing digital, y lleva trabajando en el sector de la publicidad digital desde 1996. Es uno de los dos co-fundadores del Hub de Movilidad Conectada, asociación de startups que cuenta con más de 70 compañías asociadas de España y Portugal. Este empresario lleva veinte años en Sevilla y cinco apoyando financieramente a proyectos de jóvenes emprendedores andaluces. Ha invertido más de dos millones de euros en unos treinta proyectos que gracias a este respaldo económico tuvieron su oportunidad de salir adelante, aunque algunos de ellos no superaron los dos años de vida. Ahora acaba de crear la incubadora Starts up Labs que las ayuda a desarrollarse y a comercializar sus productos.

¿Sevilla es un buen lugar para crear una empresa?

No es un mal lugar pero también creo que es imposible que salga de ella un gigante empresarial. Sí puede salir una empresa mediana. Sevilla no está cerca de los clientes ni del dinero que te va a dar financiación.

Por su experiencia como empresario y «business angel», ¿diría que los andaluces son emprendedores?

Es complicado generalizar pero creo que lo serían más si perdieran el miedo al fracaso. Es posible que en Andalucía se tengan las mismas ganas de emprender que en cualquier otra zona del mundo, pero aquí la presión es más grande si fracasas que en otros lugares, tal vez por ese círculo familiar y de amistades tan grande del que hablábamos antes. Y estadísticamente sólo el 20 por ciento de los proyectos superan los dos años de vida es decir, cuatro de cada cinco nuevas empresas fracasan. Tú tienes que saber que cuatro de cada cinco cosas que lanzas van a fracasar. En Andalucía hay que ser más valiente para lanzarse.

¿Porque mucha gente se enteraría del fracaso?

Creo que sí. En mi país los círculos familiares y de amistades son mucho más pequeños. Pero en Sevilla es muy amplio y esto es una presión añadida. Incluso diría que no sólo es terrible fracasar sino, en cierto modo, triunfar porque suscita muchas envidias. Nadie de Sevilla puede tener envidia de Zuckerberg pero si sale uno así en esta ciudad, lo conocería todo el mundo y entonces la cosa cambia. Por eso creo que es más fácil emprender fuera de Andalucía que dentro. Es curioso que los triunfadores andaluces en este mundo empresarial y tecnológico se vayan fuera. Creo que no sólo es para estar cerca de la financiación sino también para coger distancia con sus círculos.

Para usted la envidia puede ser también un freno al desarrollo económico

Es la otra cara de la moneda del miedo al fracaso.

Robots y personas

¿Se puede permanecer o vivir al margen de los adelantos tecnológicos?

Lo veo imposible.

¿Cree que la destrucción de empleo por los avances tecnológicos puede recuperarse con otros campos profesionales?

En mi sector, la publicidad on line, la tecnología ha destruido el ochenta por ciento de los empleos en muy pocos años. La inteligencia artificial ha avanzado tanto en cinco años que ejecuta el trabajo que antes desarrollaban varias personas. No creo francamente que todo ese empleo se recupere de otra manera aunque estoy convencido de que surgirán otros cometidos. El factor humano siempre será muy importante pero o reaccionas ante la tecnología, en cualquier sector económico en el que estés, o acabas muerto.

¿Cómo se debe reaccionar?

Subiéndose a ella y tratando de aprovechar sus ventajas, no cerrando los ojos pensando que no nos afectará. Un diez por ciento de la población mundial se dedica profesionalmente al transporte y la movilidad. ¿Se imagina cómo les afectará a estos cientos y cientos de millones de personas la llegada de los vehículos autónomos? En marketing «on line» ha salido una rama nueva que no existía antes en el lenguaje entre hombre y máquina, los interfaces. Eso será una actividad nueva que creará empleo.

¿Un robot podrá hacerle en el futuro una entrevista como la que yo le estoy haciendo?

Seguramente no, pero los robots ya escriben muchas noticias. Son básicas todavía, basadas en resultados, principalmente deportivos, pero es probable que vayan avanzando en complejidad. La mayoría de los artículos de la web de Forbes están escritos por máquinas. Son artículos cortos, sencillos, pero tenga en cuenta que eso es lo que ahora lee la mayoría de la gente.

Emigrantes

Usted llegó legalmente a España con un contrato de trabajo en 1996. ¿Cómo ve la avalancha de emigración que llega a Europa en patera en estos últimos años?

Los emigrantes suelen ser gente más emprendedora porque quien tiene la valentía de abandonar su país y empezar en otro que no conoce creo que tiene ese gen emprendedor. Es un hecho que la mayoría de los fundadores y grandes directivos de las grandes empresas norteamericanas son inmigrantes como Steve Jobs o Zuckerberg. Y otro hecho es que la inmigración, en general, es positiva a nivel económico para el país que la recibe. Al menos, a largo plazo.

¿Por qué cree entonces que triunfó en su país el Brexit?

Este tema me entristece porque hay muchas personas en mi país a las que se les ha cerrado la mente. Es un hecho que un inmigrante mete más dinero de lo que cuesta a un país. Hablo, en general, de un hecho que está comprobado. Hay un millón y medio de británicos en el resto de Europa y tres millones de europeos en Gran Bretaña. Y los británicos tenemos en nuestra cultura salir fuera por nuestra historia imperial; además, salimos a hacer dinero con el comercio. Otra cosa, contestando a su pregunta anterior, es que estamos en un punto en que es preciso poner ciertas reglas a los flujos migratorios para que no generen conflictos sociales. Si no se hace, lo positivo de la inmigración puede diluirse y verse sobrepasado por lo negativo.

¿Habría que cerrar las fronteras si se llegase a un punto de saturación con riesgo de un grave conflicto social?

Creo que no se puede cerrar las fronteras completamente. Las últimas veces que se hizo eso, la cosa acabó en una guerra mundial. Mi madre era holandesa. Nació en 1936 y en 1939 Holanda formaba parte de Alemania. Mi abuelo estaba en un campo de concentración ese año porque su socio era judío. Hay que tener cuidado.