Migue Amoedo
Migue Amoedo - MAYA BALANYA
ENTREVISTA

Migue Amoedo: «El cine sevillano trabaja más con el ingenio que con los medios»

Este sevillano del Parque Alcosa obtuvo en febrero el Goya a la mejor dirección de fotografía por «La novia»

SEVILLAActualizado:

Migue Amoedo (Sevilla, 1976) nació en el seno de una familia humilde del barrio sevillano del Parque Alcosa. Cuando planteó a sus padres —encargado de la construcción y ama de casa—, que quería dedicarse al cine ya sabía que no podrían pagarle los estudios en Madrid, por lo que sólo les pidió apoyo emocional. Con becas de la Junta de Andalucía y de la Escuela de Cine de Madrid, completó su formación tras haber pasado por la Facultad de Comunicación de Sevilla, donde creó un cineclub con Fernando Franco y Nacho Arenas. En la capital, esos amigos compartieron apartamento y un futuro prometedor. Hoy, cada uno de ellos ha logrado un Goya: Amoedo como director de fotografía por «La Novia», Franco por la fotografía de «La herida» y Arenas por el sonido de «El Desconocido». Un trío de ases.

-Estudió la carrera de Comunicación Audiovisual en la Universidad de Sevilla y completó su formación como director de fotografía en Madrid ¿Hace falta una Escuela de Cine en Sevilla?

–Ahora hay una saturación de escuelas de cine en todo el territorio nacional y no creo que el mercado pueda absorber a tantos técnicos.

–Hace 15 años se mudó a Madrid. ¿Hubiera tenido la misma trayectoria profesional en el cine español de haberse quedado en Sevilla?

—... creo que no.

—¿Que le recomendaría a un joven sevillano que quiera dedicarse al cine?

—Que se abra al mundo porque los grandes directores de fotografía son viajeros y el sueño de cualquier director de fotografía es trabajar en EE.UU. Así que, ya salgas de un pueblo de la India o del Parque Alcosa en Sevilla, como yo, hay que moverse porque es una profesión de gente que tiene que estar muy al día, muy atenta a nuevas tendencias visuales y estéticas, tienes que estar en el planeta Tierra, en el mundo, no en Sevilla. Otra cosa que recomiendo es dominar el inglés porque yo, que he rodado en China y Dubái, he tenido muchos problemas porque mi inglés no era bueno, ya que nunca tuve profesores nativos y ahora he tenido que aprenderlo a marchas forzadas.

—Paco Cabezas, otro sevillano que es director de cine, ha acabado en Los Ángeles rodando películas con Nicolas Cage y Sam Rockwell. ¿Quiere usted también ir a la «meca» del cine?

—No tengo por qué. Ahora estoy haciendo un documental internacional y me voy dos semanas a rodar a San Francisco. Si he elegido este tipo de profesión es por sentirme libre y poder buscar siempre los proyectos más interesantes y atractivos que me permitan desarrollar mis capacidades como director de fotografía.

—¿Le ha abierto muchas puertas el Goya o ya las tenía abiertas?

—Me han salido bastantes proyectos a raíz del Goya. Ahora me permito el lujo de elegir lo que quiero hacer. Yo he recibido el premio como el reconocimiento a una línea de trabajo, lo cual es un apoyo para mí y mi equipo. Me siento muy recompensado con este Goya y gracias a él, mi trabajo es más respetado.

—¿Qué hace exactamente un director de fotografía?

—Es el lugarteniente del director de la película, su mano derecha, el que traduce a decisiones técnicas y estéticas los planteamientos narrativos que tiene un director en la cabeza. A través de la iluminación, las cámaras, la sección de óptica... intentamos materializar la imagen o los conceptos de esa imagen.

—¿Cómo empieza a trabajar cuando le dan un guion?

—Primero hago una lectura llana del guion, realizo un desglose de las ideas principales y de las necesidades logísticas para interiores o exteriores, veo si hay necesidad de montar un decorado... Después hago una segunda lectura en la que intento buscar sugerencias de imágenes distintas, que impacten... El fin último al que aspiro es ser transparente y que la emoción de los actores llegue como suya, que los paisajes hablen por sí solos.... aunque yo ayude con mi trabajo.

—¿Ha pensado en dirigir una película o escribir guiones?

—Soy feliz siendo director de fotografía. Desde el principio tuve claro que me gustaba la imagen y lo supe desde que entendí que había una persona dedicaba a crear el fotograma. En la Facultad de Ciencias de la Información de Sevilla encontré un par de libros sobre dirección de fotografía que me abrieron los ojos sobre la figura del director de fotografía: «Maestros de la Luz», de Dennis Shaefer y Larry Salvato, y «El lenguaje de la luz», de Carlos Heredero.

—¿Cómo pasó de hacer spots publicitarios a ser director de fotografía de series de televisión como «Vis a vis», «El ministerio del tiempo», «Gran reserva» o «Desaparecida»?

—Me di cuenta de que las series en España eran terreno baldío porque no cuidadan su fotografía. De hecho, las series estaban desprestigiadas y los directores de fotografía no querían hacer series pero yo pensé que para comenzar era un escenario perfecto. Las series se han quedado como el gimnasio donde los directores de fotografía hacen músculo.

—Ahora los grandes guionistas están en las series de televisión. ¿Hay más oportunidades para un director de fotografía en las series?

—La series te permiten contar relatos de período largo, desarrollar las tramas de una forma más compleja y los personajes de una manera más profunda, y eso me atrae. Por otra lado, las series tienen que mejorar su calidad visual porque nuestras competencia no son las series de otras cadenas, sino las series americanas y de otros países, que lo están haciendo muy bien. La serie «Vis a vis» la ha comprado Channel 4, una cadena británica, y será la primera serie española que emitan en Reino Unido con los subtítulos en castellano, lo cual es bastante flipante. Nuestro peor error sería quedarnos parados. Hay que quitarse los complejos y salir al mercado internacional. Yo apostaría por exportar series de televisión españolas, que tienen una altísima calidad. El beneficio es proporcional al número de espectadores y no es lo mismo que una serie lo vean 40 millones que 100 millones. El mercado latinoamericano tiene 400 millones de espectadores. Allí ya están viendo «Vis a vis».

—En España hay dos tipos de cines: el de las grandes «majors», como Antena 3 o Telecinco, y el de las películas pequeñas independientes. ¿En qué liga le gusta a usted jugar más?

—Cuando juegas en la liga de las grandes «majors» tienes hipotecas. Mientras puedo permitírmelo, me interesa un cine más arriesgado, con una clave más estética porque en un ámbito de libertad surgen los proyectos más interesantes.

—¿En Sevilla sólo se pueden hacer películas pequeñas independientes?

—...y parece que en España también. Quitando a Mediaset y Antena 3, financiar una película es difícil para el resto de productoras, por lo que hacen un cine de francotiradores, con pequeño presupuesto e intentando levantar el proyecto con el apoyo de los actores. Ese último cine es el camino de los valientes y puede salir bien.

—¿Ha participado en algún proyecto cinematográfico financiado con crowdfunding?

—Sí, yo he trabajado mucho gratis (risas). He aportado muchas veces mi trabajo en películas hechas con crowdfunding, como ocurrió con películas como «10.000 noches en ninguna parte». También lo he hecho en documentales, como en «A story for the Modins», que fue una cosa hecha entre amigos y ganó un Goya en 2013 como mejor cortometraje documental. Hay proyectos en los que te embarcas por el amor a la profesión y por amistad con la gente que lo lleva adelante. Ahora le llaman crowdfunding pero los técnicos de cine llevamos haciéndolo toda nuestra vida. En realidad, hacemos algo más romántico porque no aspiramos a recaudar dinero después de participar en esos proyectos.

–El cine andaluz acapara muchas nominaciones y premios en las últimas ediciones de los Goya. De Sevilla salieron Alex Catalán, Alberto Rodríguez, Gervasio Iglesias, Paco Cabezas, Alfonso Sánchez... ¿Cómo explica este boom?

—Sevilla es para mí el sitio donde hay más inteligencia y desparpajo a la hora de hacer cine. Me siento heredero de la tradición de trabajar más con el ingenio que con los medios. Esa es una ventaja que te da el salir de Sevilla. Yo noto arte en la forma de hacer cine andaluz. Soy capaz de reconocer un cierto espíritu en las películas que se hacen en Sevilla. Aquí no hay tanta rigidez como en Madrid a la hora de hacer cine. Se nota el acento andaluz en las galas de los Goya y nos reconocemos entre nosotros. Hay una amplia comunidad de técnicos andaluces trabajando en películas nacionales.

—¿El problema del cine andaluz es la financiación?

—Sí. Esperemos que ayude la futura Ley del Cine Andaluza. También hay un problema de estructura porque para hacer películas no sólo hace falta un buen guion y una buena idea, sino también unas empresas de servicios fuertes para facilitar cámaras, iluminación... En Andalucía hace falta tener una visión menos romántica y más empresarial del cine.

—Como director de fotografía tiene que localizar exteriores y ahí juegan un papel importante los incentivos fiscales que dan ciertos países para deslocalizar los rodajes.

—Es necesario aumentar los incentivos fiscales del cine en España pero también hay que tener apego a la industria española porque cuando estalló la crisis muchas productoras españolas fueron a rodar a países donde había más incentivos fiscales, como Hungría. Eso pasó justo cuando más hacía falta el trabajo en España. Cuando yo estaba preparando la película «Kamikaze» apostamos finalmente por rodar seis semanas en España y buscamos nieve en los Pirineos. Después esa película se ha paseado por medio planeta.

—El mundo del cine, que ha recibido importantes subvenciones, anda revolucionado al saberse que Almodóvar eImanol Arias tenían empresas offshore. ¿El cine debe estar subvencionado o es mejor reducir el IVA?

—Hace más daño al cine que los espectadores se enteren de que un productor que ha recibido subvenciones tiene una empresa offshore que tener un IVA cultural alto. Por otra parte, entra en juego la solidaridad de los espectadores españoles con su cinematografía, ya que ésta nos permite comunicar y expresar nuestros principios, valores y nuestra forma de vida. El Estado tiene que apoyar al cine pero diferenciando porque hay películas que no son cine. Sin apoyo estatal habría historias que nunca se rodarían y no podría haberse hecho una película sobre García Lorca y «Bodas de sangre» en 2016. Telecinco y Antena 3 nunca hubieran asumido el proyecto de «La novia».