Mariano Bellver ha muerto este viernes en Sevilla - Raúl Doblado

Muere Mariano Bellver, el gran mecenas de la pintura en Sevilla del último siglo

El coleccionista, que ha donado todo su patrimonio artístico al Ayuntamiento y que acudió a la inauguración de su museo en la Casa Fabiola hace apenas unas semanas, ha fallecido en su casa de la Plaza del Museo a los 92 años

Bellver: «Hace siete meses me dieron seis meses de vida y no sabía si llegaría vivo hasta aquí»

SevillaActualizado:

El gran mecenas de la pintura sevillana del último siglo y principal coleccionista del mundo de la escuela costumbrista, Mariano Bellver, ha fallecido este viernes a los 92 años en su casa de la Plaza del Museo, sólo un mes después de inaugurar la pinacoteca que cedió al Ayuntamiento, tras 14 años de negociaciones, en la Casa Fabiola.

Bellver, empresario dedicado al sector de la Educación que llegó a Sevilla desde Bilbao cuando tenía sólo 12 años, ha dedicado casi toda su vida a la compra de obras de arte y, al no tener herederos directos, decidió donar la mayor parte de su patrimonio a la ciudad de Sevilla, en la que ha desarrollado casi toda su trayectoria profesional. La única condición que puso para entregar su colección a los sevillanos fue que el Ayuntamiento hiciera un museo con todos sus cuadros antes de su fallecimiento para que él pudiera asistir a la inauguración. Su deseo se cumplió el pasado 11 de octubre después de un periplo por las administraciones que, según él mismo denunció en varias ocasiones, estuvo a punto de obligarle a tirar la toalla.

Finalmente, sus obras han acabado expuestas en la calle Fabiola y Bellver ha decidido descansar después de este último logro de su vida, aunque por su cabeza pasaba ya ampliar ese museo con otro lote de obras que también estaba dispuesto a entregar a la ciudad, algo que ahora tendrá que hacer su viuda, María Dolores Mejías.

Este gran mecenas era sobrino del escultor Ricardo Bellver, que fue quien lo inició en su amor por el arte, de manera que los primeros beneficios de sus negocios se destinaron a la compra de obras de pintores románticos y costumbristas españoles. La primera que adquirió fue «Santo Tomás de Villanueva dando limosna a los pobres», de José de la Vega Marrugal, un lienzo que presidía el patio de su casa en la Plaza del Museo, donde Bellver retaba al Bellas Artes de manera discreta poblando todas las paredes de su hogar con obras conseguidas en toda clase de subastas. Por sus pasillos, donde no quedaba un centímetro de pared a la vista, había obras de Gonzalo Bilbao, Cabral Bejarano, Bacarissan, Rico Cejudo, Manuel García y Rodríguez, José Domínguez Bécquer, Nicolás Jiménez Alpériz, García Ramos, Villegas Cordero, Jiménez Aranda o Sánchez Perrier, entre otros. A finales del pasado verano su domicilio quedó prácticamente vacío. Todo fue a parar a la Casa Fabiola, el destino definitivo de una colección que había sido propuesta para otros recintos como el Pabellón Real. Bellver sólo repetía una cosa: «Que sea en un sitio adecuado para las obras que se van a exponer y que sea antes de que yo muera».

Lo ha conseguido por apenas un mes. Mariano Bellver Utrera ha fallecido, tras una larga enfermedad, con su sueño cumplido. Cuando salió el primer cuadro de su casa con destino a su nueva ubicación, dijo que había llorado despidiéndose. Ahora son sus lienzos los han de despedir a su «padre» para siempre.