La Policía precintó el espacio al que cayó Valeriano D. J., de 57 años, quien se suicidió tras asesinar a su esposa - jesús spínola / VÍDEO: ATLAS

La mujer degollada por su marido en Monteflor estaba separándose

El marido, de 57 años, que tras asesinar a su esposa se suicidió arrojándose por una azotea, no tenía rasgos de personalidad agresiva

sevilla Actualizado:

La barriada sevillana de Monteflor, situada entre las calles Cisneo Alto y Rafael Cansinos Assens, se tiñó de luto la noche del domingo después de que uno de sus vecinos, Valeriano Díaz Jurado, de 57 años y profesional de la óptica, diera presuntamente muerte a su mujer, Rosario Gallego, de 55 años, degollándola. Tras asesinarla, Valeriano se quitó la vida lanzándose al vacío desde la terraza del mismo bloque, extremos que no obstante deberá corroborar la investigación y los análisis de la Policía Científica que se están llevando a cabo en estos momentos.

Ni a la Junta de Andalucía ni al Ayuntamiento le consta que Rosario hubiera denunciado malos tratos previamente. La Consejería de Igualdad y Bienestar Social de la Junta no tiene constancia de que la pareja estuviera en trámites de separación, aunque la concejala de Familia, Asuntos Sociales y Rehabilitación del Ayuntamiento de Sevilla, Dolores Pablo-Blanco (PP), apuntó ayer que la asesinada estaba en trámites de separación de su marido y sufría «agresiones verbales».

Fue precisamente un hijo del matrimonio, de 18 años, el que descubrió el cadáver de su madre, a la que creyó dormida en el sofá, ya que en la vivienda no había señales de violencia. Según los vecinos, la mujer parecía dormida y arropada con una manta. Al ver que no respondía y que su padre tampoco estaba en la vivienda, el joven retiró la manta y vio que su madre presentaba una herida mortal en el cuello y varios golpes en el cuerpo. Los gritos del joven alertaron a los vecinos, que avisaron a la Policía Local y los servicios de emergencias sanitarias sobre la 1,45 horas de la madrugada del domingo.

En ese momento nadie sabía donde estaba Valeriano, quien se había lanzado al vacío instantes después de asesinar a su esposa. Los propios vecinos reconocían esta mañana que nadie hubiera advertido nada, dado el gran sigilo con el que llegaron los sanitarios y la Policía, de no haber sido por el estruendo del cuerpo del hombre impactar contra el suelo.

Al parecer, Valeriano subió a la azotea, donde se encerró desde dentro y se tiró por la fachada que da a la calle Rafael Cansinos Assens. Una vecina del primero aseguró que el patio interior del bloque y la barandilla de su vivienda están manchadas de sangre, al igual que el pretil de la azotea por el lado en el que se tiró Valeriano, lo que hace pensar que el hombre sufrió alguna herida o autolesión antes de arrojarse al vacío.

El matrimonio, que tenía dos hijos, uno de los cuales estaba emancipado, jamás había protagonizado un escándalo o una discusión y siempre solía vérsele por la barriada de la mano. Los vecinos no habían advertido en Valeriano rasgos de personalidad agresiva o dominante. «Lo que ha sucedido es algo que no se explica nadie», declaró una vecina, que conocía a la pareja desde que eran novios.

El presidente de la comunidad de vecinos, José Miguel Romero, como el resto de los residentes en la zona, mostró su sorpresa por los hechos, ya que —dijo— se trataba de una pareja normal que «iban siempre juntos» y Valeriano era un buen vecino y un hombre educado, al igual que su esposa.

«Valeriano iba de su casa al trabajo, y del trabajo a su casa» y Rosario, que padecía de la espalda y era ama de casa, se estaba reponiendo de esa dolencia de la que había sido operada no hace mucho, según José Miguel Romero.