Visitas teatralizadas a la antigua Fábrica de Artillería
Visitas teatralizadas a la antigua Fábrica de Artillería - J. M. Serrano
Urbanismo y Patrimonio

La nueva vida de las antiguas fábricas de Sevilla

Una veintena de edificios industriales ha sobrevivido al adquirir nuevas funciones y son hoy patrimonio y huella del pasado fabril de la ciudad

SevillaActualizado:

La Sevilla pujante en lo industrial es, lamentablemente, un simple relato del pasado. El presente de la ciudad está más vinculado al sector servicios, el ocio y el turismo y la burocracia administrativa y dista mucho de aquella otra con numerosas fábricas en todos sus puntos cardinales. Buena parte de las mismas, de hecho, ya han desaparecido de la trama urbana a raíz de la reorganización urbanística del último tramo del siglo XX. Pero aún quedan vestigios y un buen puñado de edificios que dan fe de aquella época que se han mantenido en pie gracias a que se han reconvertido y actualmente tienen otras funciones. Siendo ya otra cosa, desde colegios y gimnasios a pisos o sedes administrativas, aquellas viejas fábricas de Sevilla son hoy parte del patrimonio y símbolos vivos de otros años y de la historia moderna hispalense. Hasta una veintena de edificios o instalaciones sobreviven reformadas y transformadas, mientras que otras como la Fábrica de Vidrio de Miraflores, las Naves de la Renfe de San Jerónimo o las propias Reales Atarazanas esperan su turno para superar de una vez el abandono en que llevan años sumergidas.

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  1. La Cartuja-Pickman

    Chimeneas de la vieja fábrica de la Cartuja
    Chimeneas de la vieja fábrica de la Cartuja - Raúl Doblado

    El centro neurálgico de la Exposición Universal de 1992, el monasterio de Santa María de las Cuevas de la isla de la Cartuja, fue también fábrica después de haber sido edificio religioso de primer orden. Y hoy florece como centro de artes y de restauración patrimonial con una longeva y riquísima historia. Tras ser desamortizado en 1836 por Mendizábal, el monasterio se usó como prisión, albergando varios centenares de reclusos, y dos años después, en 1838, el comerciante británico Carlos Pickman solicitó el inmueble a la Junta de Enajenación de Conventos Suprimidos. Los presos fueron trasladados y Pickman adquirió todo el monasterio para convertirlo en su fábrica de loza, que comenzó en a funcionar en 1841 para suministrar a la tienda que había dispuesto con su familia en el centro de la ciudad y para una ingente exportación. El que fuera monasterio cartujo se reformó para servir como instalación industrial y se colocaron hornos con chimeneas en forma de botella, que hoy son uno de los grandes símbolos de la Cartuja. A finales del siglo XIX contaba ya con más de 500 operarios y 22 hornos. En la década de 1950 dejaron de emplearse y se construyeron otros con chimeneas de tipo túnel. Fue declarado Monumento Nacional en 1964 y 18 años después, en 1982, fue expropiado por el Ministerio de Obras Públicas, trasladándose la fábrica a Salteras, junto a la Ruta de la Plata, tras varios cierres y aperturas. El edificio monacal y luego sede central de la fábrica fue restaurado y sirvió de Pabellón Real en la muestra del año 1992. El arquitecto sevillano Guillermo Vázquez Consuegra reformó parte de la antigua fábrica de cerámica para ser la sede del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), que tiene allí sus talleres. Desde el año 1997 comenzó a funcionar como museo al convertirse en sede el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, asumiendo para sí la gestión del personal y las colecciones que han sobrevivido del conjunto monumental de la Cartuja así como del Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla. Depende de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y alberga, además, el Rectorado de la Universidad Internacional de Andalucía.

  2. Fábrica de Tabacos

    Portada del Rectorado, en la antigua Fábrica de Tabacos
    Portada del Rectorado, en la antigua Fábrica de Tabacos - ABC

    Se trata, quizás, del mejor ejemplo de aprovechamiento de un viejo edificio industrial por parte de la ciudad. La Antigua Fábrica de Tabacos es hoy sede central de la Universidad de Sevilla y se levantó en piedra durante el siglo XVIII para albergar la primera fábrica de tabacos establecida en Europa. Constituye una de las más espléndidas representaciones de la arquitectura industrial del antiguo régimen. Es, de hecho, el edificio industrial más importante de España del siglo XVIII. Comenzó su actividad productiva el verano de 1758, mientras que la capilla se concluyó en 1763. Los cigarros fueron elaborados exclusivamente por hombres en los siglos XVII y XVIII, pero ya en el XIX, con el despegue definitivo de los cigarros puros y los cigarrillos, los responsables de la factoría comenzaron a incorporar a mujeres alegando que su productividad era mayor y que, además, el salario servía «de acompañamiento» al sueldo que sus maridos aportaban. Este cambio dio origen a la famosa figura de las cigarreras de Sevilla, inmortalizadas en las fotografías de Laurent, los cuadros de Gonzalo de Bilbao o la famosa ópera «Carmen». Desde mediados del siglo XX, la vieja fábrica tabaquera alberga la sede del Rectorado de la Hispalense y de algunas de sus facultades, después de que Tabacalera Española (creada en 1945) decidiera trasladar la producción a una nueva fábrica en Los Remedios, cerrada definitivamente hace casi once años. El magnífico edificio tiene la calificación de Bien de Interés Cultural desde 1959, con categoría de Monumento Histórico.

  3. Fábrica de Perdigones

    Torre de la vieja factoría de perdigones
    Torre de la vieja factoría de perdigones - Pepe Ortega

    La torre de los Perdigones formaba parte de la antigua fábrica San Francisco de Paula, conocida popularmente en Sevilla como «Fábrica de Perdigones», en la desembocadura de la calle Resolana junto al puente de la Barqueta. La instalación, propiedad de Manuel de Mata y Muñoz, se puso en marcha en 1885 y era una de las muchas fundiciones que funcionaban en la capital andaluza durante el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Estaba dedicada a la fabricación de perdigones (tarea que se ejercía en la propia torre que ha perdurado), balas y zinc en plancha, de donde posteriormente salían las famosas bañeras de zinc de aquella época. En la parte alta de la torre se situaba un horno que fundía el plomo y, una vez lo hacía, se echaba en una especie de colador de metal y pasaba por unos pequeños agujeros. Estas gotas caían en caída libre formando una esfera y gracias a una «piscina» de agua fría, los perdigones se solidificaban con la forma perfecta. Tras su cierre en los años 50 y abandono (dando lugar a un extenso asentamiento chabolista en plena ciudad), las naves fueron derruidas y sólo quedó la deteriorada torre. El espacio, con todo, se recuperó en parte por estar en las inmediaciones de la Exposición Universal de 1992 para darle un mejor aspecto, aunque no fue hasta 2001 cuando se acabó con todas las chabolas y se restauró por parte del Ayuntamiento tanto la parcela al completo, creando un jardín parque con fuentes y un bar, edificios de viviendas y hasta una facultad. Recompuesto en entorno en 2005, se pasó a regenerar la propia torre de la vieja fábrica, a la que se le quiso dar uso público. Se concluyó la reforma en 2007, año en que se inauguró la llamada Cámara Oscura en su cúspide, un nuevo atractivo turístico y ciudadano que permite contemplar la ciudad desde 45 metros de altura.

  4. Fábrica de Artillería

    Vista superior de la Fábrica de Artillería
    Vista superior de la Fábrica de Artillería - J. M. Serrano

    Esta fábrica se asienta en los terrenos de San Bernardo desde tiempos inmemoriales con el mismo fin, la fabricación de armas de manera sistemática y continua. Su fundación se produjo en 1565, justo en el mismo lugar en el que anteriormente se estableció la Fábrica de Fundición de Bronces de Juan Morel, y en el año 1634 fue adquirida por el Estado. Las obras de ampliación y modernización de dicha fundición se iniciaron en 1757 al calor de su enorme rendimiento e importancia, siendo poco después, en 1782, de nuevo ampliada y reestructurada bajo la dirección del arquitecto Vicente San Martín, quien le dio el edificio el carácter barroco y monumental que hoy tiene. Fue en esta fábrica donde se produjo el Cañón Tigre, que arrancaría un brazo al almirante Nelson en el ataque a Tenerife de 1797 y donde se fundieron los dos famosos leones del acceso al Congreso de los Diputados. El edificio, de 22.000 metros cuadrados, dejó de funcionar como fábrica en 1991 y es actualmente objeto de un proyecto de rehabilitación que propone la conservación y restauración de la zona de las fundiciones (conocida como «la Catedral»), para frenar los desperfectos ocasionados principalmente por filtraciones de la cubierta, que llevaban años deteriorando el histórico inmueble, catalogado como Bien de Interés Cultural desde 1985. Además, se han hecho importantes obras para conservar las linternas que aún quedan en pie, como también su cúpula principal. Todo ello para ir dotándolo, como ya se está haciendo, de actividades culturales. Ya se han realizado varias, así como visitas teatralizadas. De hecho, se pretende desarrollar en uno de los edificios que componen el complejo el llamado Espacio Magallanes, un lugar para el desarrollo de empresas culturales apoyado en la efeméride del quinto aniversario de la primera vuelta al mundo, que partió desde Sevilla. El Ayuntamiento ya reabrió hace unos meses la fábrica convertida en un espacio cultural que aspira a ser un enclave similar al Matadero de Madrid. La cultura ha otorgado una segunda vida a Artillería, cuya reforma total, que se está acometiendo por fases, llegará a casi 20 millones de euros cuando ésta culmine.

  5. Catalana de Gas

    Edificio principal de la Catalana de Gas, hoy gimnasio
    Edificio principal de la Catalana de Gas, hoy gimnasio - Díaz Japón

    En la avenida Bueno Monreal de Sevilla, a la vista de miles de conductores que por allí transitan cada día, se encuentra el centro deportivo municipal Galisport, instalación municipal aunque de gestión privada. Pero son muchos los sevillanos que siguen conociendo el edificio y toda la zona en general como «la Catalana», por encontrarse este edificio dentro de la antigua fábrica de la Compañía Catalana de Gas y Electricidad. De aquella vieja y enorme factoría ubicada junto a las vías férreas se conservan las tres edificaciones principales, todas de titularidad pública municipal: además del gimnasio, quedaron otros dos edificios que hoy son sede de la Policía Local y del distrito Sur (en la calle Jorge Guillén) y, por otro lado, el actual centro cívico Torre del Agua en la plaza Vicente Aleixandre, todos ellos muestras más que significativas del magnífico complejo arquitectónico de inspiración neomudéjar que puso en pie el mismísimo Aníbal González entre 1912 y 1915. El mayor de los tres, que era la central eléctrica de la fábrica, es que el hoy alberga el centro deportivo, mientras que los otros dos eran depósitos y talleres. Tras el cierre de la fábrica y la reurbanización completa de esta zona del Porvenir a raíz del soterramiento del tren en 1988, se llegó a decidir el derribo de los edificios a comienzos de los años 90, pero la imposibilidad técnica para acometerlo (fueron sonados los fiascos en ese sentido) terminó por declinar la balanza a favor de su mantenimiento. La propia fuerza de los edificios, a prueba de demoliciones, provocó su supervivencia, de ahí que se optara por darles uso público. En 1995 se estrenaron como lo que hoy son, sirviendo además como vestigios destacados de la factoría incrustados entre nuevos bloques de viviendas.

  6. La Cruz del Campo

    Sede de la cervecera Cruzcampo en la avenida de Andalucía
    Sede de la cervecera Cruzcampo en la avenida de Andalucía - ABC

    La antigua y emblemática fábrica de cervezas Cruzcampo mantiene hoy en la avenida de Andalucía número 1 sus tres edificios principales en pie y con actividad en buena parte de los mismos. El principal alberga la sede de la fundación y la escuela de hostelería que lleva el mismo nombre, mientras que el anexo se convertirá en una especie de museo de la cerveza, con visitas turísticas y zona de degustación, y el edificio más alto, el Palomar, está en pleno proceso de reforma para albergar en verano de 2019 un vivero de empresas vinculadas al sector, a iniciativas culturales y al emprendimiento en general. Así se presentó a finales del año pasado por parte de Heineken, propietaria de la firma desde el año 2000, que invertirá ocho millones de euros en la nueva reforma de las instalaciones. Antes, en 1991, fue Guinness la que se hizo con la señera marca sevillana, arraigada a la ciudad de manera muy intensa desde que se montase la factoría junto al Templete de la Cruz del Campo en los albores del siglo XX por los hermanos Osborne. El resurgir de la firma en el siglo actual hizo que en 2008 Heineken inaugurara su nueva fábrica a las afueras de Sevilla, al sureste de la ciudad, con instalaciones renovadas y más capacidad de producción después de vender buena parte de sus suelos en Nervión. Pero la parte más antigua de la factoría original, hoy rodeada de barriadas, se ha conservado como ejemplo de arquitectura industrial de principios del siglo XX. Los amplios solares que han quedado en el entorno de la Cruzcampo iban a convertirse en un barrio de diseño a cargo de grandes arquitectos mundiales, pero el ambicioso proyecto inmobiliario, el llamado «barrio inteligente», fracasó con la irrupción de la crisis del ladrillo y los terrenos siguen sin edificar. Hace sólo varios meses que el Ayuntamiento rediseñó la trama urbanística de manera más modesta y se prevé la construcción de unas dos mil viviendas y equipamientos públicos alrededor de la cervecera, una de las estampas industriales más sevillanas que perduran, la de la fábrica de la Cruz del Campo.

  7. Hytasa

    Edificios administrativos en la antigua Hytasa
    Edificios administrativos en la antigua Hytasa - Juan Flores

    Este verano se cumplieron 77 años de que empezaran a funcionar las primeras máquinas en la fábrica de Hilaturas y Tejidos Andaluces, la conocidísima Hytasa, protagonista de una auténtica revolución industrial en plena posguerra que ha marcado a fuego la historia del barrio del Cerro del Águila y de buena parte del devenir de toda la ciudad. La construcción de este complejo textil se englobó en los planes de industrialización de Sevilla puestos en marcha por el General Queipo de Llano para promover la recuperación económica del país y aprovechando la producción algodonera de la baja Andalucía. Cuando la fábrica se puso en marcha, contaba con 32.000 metros cuadrados, 600 telares automáticos y 5.000 husos de hilar algodón. El capital social inicial ascendía a diez millones de pesetas. Como se le otorgó el monopolio algodonero nacional (nadie lo podía exportar ni venderlo a otra empresa), el negocio se expandió a una velocidad de vértigo, multiplicando suelo, telares y husos y haciendo que proliferaran desmotadoras por toda la Andalucía occidental: Sevilla capital, Lora del Río, Arahal, Utrera, Huelva... Su crecimiento fue vertiginoso. Se instaló incluso una central térmica de 5.000 vatios hora para, «mientras toda España trabajaba con limitaciones», poder mantener los tres turnos. Pero la liberalización del mercado del algodón y la apertura del país en los años 70 dejó al aire sus debilidades y la compañía entró en crisis. La puntilla llegó desde Bruselas cuando en 1996 se exigió a España la devolución de los 4.200 millones de pesetas repartidos en ayudas públicas tanto a Hytasa como a Intelhorce. Fracasado el último intento por reflotar la industrial Hytasal, se echó el cierre definitivo a la fábrica que ahora da nombre a la vieja avenida Héroes de Toledo, donde buena parte de las naves se han reutilizado para sedes de la Junta de Andalucía, un centro deportivo, empresas o hasta una sala de teatro que han vuelto a dar vida a unas vastas instalaciones que son historia de Sevilla.

  8. Cros Pirotecnia

    La Pirotecnia es hoy un centro universitario
    La Pirotecnia es hoy un centro universitario - Pepe Ortega

    La Fábrica de Pirotecnia Militar de Sevilla, en los terrenos situados entre los barrios del Porvenir y la Juncal, era una industria bélica dedicada a la producción de municiones, aunque desde 2008 los edificios que quedaron de ella son la sede de la Facultad de Derecho y de la de Ciencias del Trabajo de la Universidad de Sevilla después de una importante reconversión. Tras la creación de las intendencias en España, Sevilla fue considerada sede de la Intendencia del Ejército de Andalucía. José Manuel Arjona, administrador militar y alcalde entre 1825 y 1833, realizó varias propuestas en este ámbito, entre ellas la concesión de para usos militares de una zona en la Enramadilla. Allí se instaló la fábrica de cápsulas y chimeneas y como campo de tiro con baterías por parte de las escuelas prácticas de artillería. En 1847 se montaron los laboratorios y la Escuela Central de Pirotecnia, de artificieros, en la zona que había servido como campo de tiro, junto a la fábrica de cápsulas. Y a partir de 1848 funcionó también como fundición. En 1868 este complejo fabril pasó a llamarse Pirotecnia Militar. La nave del Paraguas y otros talleres, así como la torre del reloj, son de 1937, y en 1940 el arquitecto Juan Talavera y Heredia reformó el edificio. La Pirotecnia cerró en 1966 y los locales vacíos fueron dados en 1974 al Parque y Maestranza de Artillería de Sevilla, hasta que ya en el siglo XI se reurbanizó toda la zona, se construyeron pisos, oficinas, un centro comercial y un parque, y además se reformaron los viejos inmuebles que hoy son aulas universitarias. La fábrica también fue conocida –al igual que esa zona concreta de la ciudad- como la Cros Pirotecnia, debido a que en el número 2 de la calle Enramadilla se situó en torno en 1910 la fábrica de abonos Unión Española, que pasaría a convertirse en 1930 en San Carlos S.A. Vasco-Andaluza y ser ésta posteriormente absorbida por Sociedad Anónima Cros.

  9. Matadero

    Colegio Ortiz de Zúñiga, en el antiguo matadero
    Colegio Ortiz de Zúñiga, en el antiguo matadero - Rocío Ruz

    El antiguo Matadero de Sevilla fue construido para sustituir al de San Bernardo en 1916 por José Sáez y López sobre terrenos donados por el Marqués de Nervión seis años antes, tanto para esta cuestión como para levantar una prisión, la de Ranillas. A causa de la Primera Guerra Mundial, eso sí, no empezó a funcionar hasta 1921. Es de estilo neomudéjar y sus ladrillos vistos con azulejos y teja plana lo convierten en un edificio típico de la arquitectura regionalista sevillana. A este matadero traían el ganado para su despiece y cada tipo de ganado tenía un edificio propio preparado para dar muerte al animal, aunque también sirvió en su día para que la población se cobijase por las inundaciones del arroyo Tamarguillo o incluso para que algún novillero saltase de noche sus tapias para lidiar alguna res. El matadero incluía también oficinas y viviendas del administrador y una portería. Tras dejar de funcionar en los años 70, en 1980 se decidió rehabilitar la zona principal, en la que un año después se inauguró un colegio. En la actualidad, en estas instalaciones de la avenida Ramón y Cajal esquina con la Ronda del Tamarguillo se encuentran el citado colegio Ortiz de Zúñiga, el conservatorio profesional de música Francisco Guerrero, abierto en 1988, y el centro de adultos San Juan de la Cruz, mientras que en todas las naves de lo que era la zona trasera de las instalaciones, la que estaba dedicada al ganado de reses, se erigió un instituto (conocido popularmente como «Matadero») y, junto a él, la sede de la Delegación Provincial de Educación de la Junta de Andalucía. Todo un «campus» educativo funciona hoy en el viejo matadero.

  10. Comisaría Algodonera de Tabladilla

    Vieja Algodonera de Tabladilla, hoy sede de Agricultura
    Vieja Algodonera de Tabladilla, hoy sede de Agricultura - ABC

    Una Real Orden de noviembre de 1923 dictó las normas para la constitución y funcionamiento de la Comisaría Algodonera del Estado en la ciudad de Sevilla, acordándose la adquisición de los terrenos donde había de construirse la factoría de desmontaje y de la maquinaria necesaria para su funcionamiento. El proyecto inicial de este complejo industrial en estilo neomudéjar es obra de Lorenzo Ortiz Iríbar conformando un conjunto de pabellones cuyos usos eran fábrica textil, almacenes y oficinas, pero es José Espiau y Muñoz el que se encarga de su construcción respetando el diseño de Iríbar. Posteriormente, en 1935, también se le encarga su ampliación, en un estilo racionalista en la composición general pero con elementos decorativos neomudéjares como rasgos de identidad del conjunto. Tras el cese de su actividad industrial, el complejo entró en un periodo de abandono y paulatina ruina hasta que en 1989 se propuso su rehabilitación para albergar a la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía, encargándose de este proyecto el estudio de arquitectura de González Cordón y recuperando algunas de sus viejas naves, demoliendo otras y añadiendo un nuevo edificio de oficinas. Si bien su pasado industrial ya quedó prácticamente en el olvido, la mezcla de estilos regionalista, racionalista y contemporáneo, fruto de las distintas fases históricas por las que el complejo pasó, así como su valor patrimonial, hacen que el conjunto sea único y digno de estudio y conservación. No en vano, hay que destacar la importancia que este complejo industrial supuso para la capital andaluza y su entorno. A sólo unos metros, dentro del mismo sector urbanístico, sobrevive otro buen ejemplo de recuperación del pasado industrial. Situado en la esquina de la avenida Manuel Siurot con la calle Cardenal Illundain se encuentra los antiguos almacenes del Banco Español de Crédito, hoy restaurado. Era un complejo que casi abarcaba la manzana, entre almacenes y viviendas, una de las cuales terminaba en un edificio de dos plantas con un torreón que forma la esquina y que hoy es un hotel. El estilo es inconfundible regionalista y barroco, combinando el ladrillo visto, los azulejos y el hierro de forja.

  11. La Hispano Aviación

    Una de las naves de la Hispano Aviación, hoy centro deportivo
    Una de las naves de la Hispano Aviación, hoy centro deportivo - Google

    La Hispano Aviación fue una antigua fábrica española de aviones de combate ubicada en el barrio de Triana, concretamente en San Jacinto, desde donde aún se puede ver la rotulación del viejo acceso remozado. La empresa (Hispano Aviación S.A.) desarrolló su actividad sobre lo que fue una anterior factoría de hierros y maderas desde 1939, cuando echó a andar tras la Guerra civil con antiguo personal de la factoría que funcionaba en Guadalajara, hasta 1972, tras ser absorbida por CASA un año antes. Los aviones eran transportados parcialmente desensamblados para posteriormente montarlos en las pistas de Tablada, donde un gigantesco hangar señalaba el nombre de la potente compañía. En la actualidad, el antiguo recinto de la fábrica alberga múltiples edificios de viviendas, tanto aquellas construidas para los propios obreros de aquella factoría como otras edificadas o reformadas con posterioridad al cierre de ésta. Además, los edificios que albergaban la maquinaria industrial y los almacenes se reformaron y fueron convertidos en instalaciones deportivas, de cuya gestión se encarga la empresa privada Galisport por concesión administrativa del Ayuntamiento. Otra sección de la fábrica que parió el primer avión reactor de España, el famoso HA-200 «Saeta», alberga hoy instalaciones deportivas de titularidad pública.

  12. Cerámica Santa Ana

    Interior del Museo de la Cerámica de Triana
    Interior del Museo de la Cerámica de Triana - J. J. Úbeda

    El actual Museo de la Cerámica de Triana, inaugurado por el Ayuntamiento en 2014 en colaboración con la Junta de Andalucía para conservar y promocionar la tradición cerámica de la ciudad, se dispuso en unas antiguos hornos, los de la Fábrica de Cerámica de Santa Ana, en la confluencia de Callao con Antillano Campos y que tiene sus orígenes en el último cuarto del siglo XIX. El industrial del barro Antonio Gómez compró en 1870 unos alfares de García-Montalván para la producción cerámica en Triana, donde esta actividad contaba con enorme arraigo. El negocio pasó luego a su viuda, conociéndose como fábrica de la Viuda de Gómez, y ya en 1906 tomó el nombre de su nuevo dueño, Manuel Corbato. Éste, a su vez, la traspasó en 1920 a su cuñado, Manuel Montero Asquith. A partir de 1939, concluida la Guerra Civil, dirigieron la fábrica los hermanos Rodríguez Díaz ya con el nombre de Cerámica Santa Ana en honor de la patrona de Triana. El conjunto fabril incluía un edificio con siete hornos que se mantuvieron activos hasta finales del siglo XX, así como las instalaciones de la fábrica, los almacenes, pozos y depósitos de pigmentos. El proyecto de conversión en centro-museo se planteó 2009 y tras un concurso de ideas municipal resultó ganadora la propuesta «Paisaje Alfar». Así, los hornos fueron restaurados y se han conservado incluso los recorridos y las relaciones de las distintas profesiones que se aunaban en la misma localización. Toda una recuperación respetuosa con el pasado del edificio, que en cierto modo se mantiene. Es uno de los pocos casos.

  13. Fábrica de La Casera

    Antigua sede de la factoría de La Casera
    Antigua sede de la factoría de La Casera - ABC

    En la esquina de Santo Domingo de la Calzada con Luis Montoto, a la sombra del gigante que a su lado es el hotel Los Lebreros, se mantiene lo que era la sede de la fábrica de gaseosas «El Progreso Industrial», que también contaba con varias naves que ocupaban lo que hoy es la manzana del hotel. Sólo ha quedado el edificio principal. Naves y sede administrativa fueron levantadas en 1929 por Antonio Arévalo Martínez, en pleno auge del regionalismo sevillano, que tantos ejemplos ha dejado también en el barrio de Nervión. En estas instalaciones se fabricaba principalmente agua carbónica, esto es, el clásico «sifón», estando operativa hasta 1950, año en que la adquirió La Casera. La conocida firma de gaseosas hizo toda una reforma tecnológica de envasado y fabricación, introduciendo esencias a este producto que darían nuevos sabores a esta bebida tan común en las mesas españolas de la segunda mitad del siglo XX. La Casera trabajó a pleno rendimiento hasta finales de los 90, cuando entró en una profunda crisis que obligó a vender finalmente la marca al grupo Pepsi para poder mantener los puestos de trabajos y la propia firma. La producción se trasladó a un polígono industrial en la salida a Alcalá de Guadaíra y el edificio de Nervión fue vendido para poder liquidar las deudas. No es de extrañar, por tanto, que la piqueta entrase con rapidez a llevarse por delante las naves, derribadas para levantar un bloque de oficinas. Al otro lado de Santo Domingo de la Calzada se mantiene la antigua sede central, en cuya planta baja ahora funciona un restaurante.

  14. Fábrica de Maderas de los Ayala

    Puerta principal de la vieja fábrica de maderas
    Puerta principal de la vieja fábrica de maderas - Google

    Poco queda de la antigua factoría, pero una llamativa huella se hace presente en el rincón que conforman las calles Torres y Antonio Susillo, donde se mantiene la vieja puerta principal de las instalaciones fabriles. Las mismas se levantaron en los antiguos suelos del convento de San Basilio, que acabó derruido tras las desamortizaciones decimonónicas. Entre sus cuatro muros, terrenos ahora aprovechados para pisos, se construyó primero la fábrica de harinas de los Ayala, que luego fue de maderas. Mantuvieron la entrada del viejo edificio religioso, donde el azulejo aún refleja la palabra «maderas» bajo otro azulejo de la Virgen de la Esperanza, que da nombre a todo el barrio y el distrito. La antigua fábrica es hoy un conjunto residencial, si bien conserva esa singular portada con puerta de forja y mezcla de las etapas religiosa e industrial, además de un patio que coincide con el del convento. Contaba con un segundo patio de dimensiones más reducidas, que ahora coincide con la casa 51 de la calle Relator, indicando su orientación una portada con acceso de medio punto y hornacina vacía y cegada en la calle Parras.

  15. Industrias Sombrereras Españolas

    fachada principal de la vieja fábrica de Sombreros
    fachada principal de la vieja fábrica de Sombreros - Google

    Uno de los mejores ejemplos de integración del patrimonio industrial en la trama urbana actual es el de Industrias Sombrereras Españolas, en la calle Arroyo, cuya fachada se ha mantenido «envolviendo» un núcleo residencial de nueva construcción. La historia industrial de las sombrererías sevillanas se remonta al siglo XIX, cuando varias empresas competían por un negocio en el que cada vez pesaba más la exportación. Ya en 1930, ante la moda de ir descubierto y la caída de ventas, varias empresas españolas se fusionaron para crear Industrias Sombrereras Españolas S.A. (ISESA), las sevillanas Fernández y Roche (fundada en 1885) y Herederos de Carmelo Palarea, además de una compañía barcelonesa y otra granadina. Las cuatro formaron una poderosa empresa con sede en Sevilla, concretamente en la calle Castellar, en la conocida Fábrica de Sombreros diseñada por el arquitecto regionalista Espiau y Muñoz que hoy permanece por completo abandonada y ha sido okupada varias veces. Mientras que la más céntrica dependía más de Fernández y Roche, la factoría de la calle Arroyo, según parece, fue la sede de la otra gran empresa sombrerera sevillana, la de Herederos de Carmelo Palarea. Tras la creación de ISESA este edificio funcionó como segunda fábrica de la empresa sombrerera en la ciudad hasta 1954, cuando la producción se centralizó en Castellar. Afortunadamente, cuando llegó la hora de levantar edificios en las instalaciones abandonadas, la protección patrimonial incluyó la fachada de la fábrica, que ha quedado bien integrada, sirve de acceso al complejo residencial y destaca en la avenida gracias a la zona verde que tiene detrás. La conservación de este pequeño porcentaje del edificio original sirve de magnífico testigo del pasado industrial de Sevilla.

  16. Fábrica de Sedas de Santiago Pérez

    Antigua fábrica de sedas de Santiago Pérez, hoy pisos
    Antigua fábrica de sedas de Santiago Pérez, hoy pisos - ABC

    La casa y taller para esta fábrica de sedas se levantó en la avenida de Miraflores esquina con calle Los Polacos en 1917. La factoría surgió debido a la existencia de gran cantidad de plantaciones de moreras y criadores de gusanos de seda que existían en Los Rosales y San José de la Rinconada. Su actividad industrial no tuvo excesiva duración, tan solo hasta el año 1928, cuando su propietario falleció y la industria decayó de manera precipitada, pero por una u otra cuestión, el inmueble se mantuvo y después se protegió la fachada del edificio, que se encuentra en buen estado de conservación y mantiene en casi toda su integridad el diseño original. En el interior se han construido viviendas, pero el exterior permite contemplar cómo fue la Fábrica de Sedas. A sólo unos metros de la misma se construyó entre 1920 y 1921 el famoso Garaje Miraflores según el diseño del arquitecto Ramón Balbuena, amplios locales que se podían alquilar para dejar un vehículo y que en su momento acogieron también el primer surtidor de gasolina de Sevilla. Tras pasar por varios propietarios, actualmente el garaje se ha convertido en una promoción de viviendas que ha conservado la fachada del mismo con el azulejo de letras azules sobre fondo amarillo que indica su origen.

  17. Fábrica de Tejidos de Enrique Ramírez

    Fábrica de Tejidos de la calle Torneo, hoy sede autonómica
    Fábrica de Tejidos de la calle Torneo, hoy sede autonómica - ABC

    Este edificio se encuentra ubicado en la calle Torneo esquina con Bazán, Mendigorría y Pizarro, la periferia de la ciudad en el momento de su construcción, en 1908, y junto a las antiguas vías férreas que conectaban con el norte y separaban el barrio de los Humeros de la ribera del Guadalquivir. Su diseñador fue también Aníbal González, que hizo una fuerte apuesta por una arquitectura singular, especialmente en su dinámica fachada principal y en el tratamiento de sus elementos cerámicos exteriores de decoración. Se ha hablado incluso por parte de los expertos en el acercamiento del insigne arquitecto al secesionismo vienés en este edificio. Es realmente llamativo el uso del azulejo que, aunque utilizado en mínima medida, le confiere al edificio un claro carácter modernista. En él instaló su fábrica de tejidos Enrique Ramírez Pérez definitivamente en 1910, con una ampliación en 1920. Tras el cierre de la factoría por Ramírez llegada la década de los 30, fueron los almacenes de tejidos Alsesa los ocupantes del espléndido inmueble. Entre 1990 y 1992, el edificio fue rehabilitado para uso administrativo siendo actualmente la sede del Instituto Fomento de Andalucía (IFA) y después de la actual agenda Idea de la Junta de Andalucía. Se respetaron las fachadas y se hizo una completa reforma del interior para adaptarlo a sus nuevos usos administrativos, que hoy le han dado una segunda vida.

  18. Fábrica Corominas

    Fábrica de ácido carbónico líquido del Porvenir
    Fábrica de ácido carbónico líquido del Porvenir - Google

    También en el mismo barrio del Porvenir, muy cerca del complejo de la Catalana de Gas pero al otro lado dela avenida Felipe II, se encuentra otro edificio de origen industrial levantado por Aníbal González: la antigua fábrica Corominas. Construida entre 1919 y 1921, estaba dedicada a la fabricación de ácido carbónico líquido para gaseosas y bebidas carbonatadas. En las crujías que se disponen a la calle Exposición y Paz se ubica la zona de fábrica, compuesta de una sala de máquinas, sala de tubos gasógenos, almacén de carbón y cuadra, además de la torre, que ya ha desaparecido como parte de otras dependencias. Las oficinas, viviendas y comedores ocupan la doble crujía de la calle Porvenir, situándose además la entrada a la fábrica y la portería. El edificio de Corominas se ajustó al perímetro de la parcela, cuidando su fachada como si el uso fuese residencial. Sin embargo, a diferencia de los edificios residenciales, el arquitecto mantuvo en el diseño técnicas que se utilizaban en la arquitectura industrial europea y americana, que propugnaban las teorías de máxima higiene. De ahí que se incluyesen en el diseño unos grandes ventanales en la fachada de la calle Paz. En la actualidad, y tras una amplia reforma realizada en 1995, el inmueble está ocupado por los servicios de publicaciones y de audiovisuales de la Universidad de Sevilla, que lo adquirió varios años antes rescatándolo del abandono.

  19. Almacenes Singer

    Acceso principal a los almacenes Singer
    Acceso principal a los almacenes Singer - Raúl Doblado

    Este edificio de la calle Lumbreras fue construido en 1913 por el arquitecto regionalista José Espiau y Muñoz sobre suelo segregado del contiguo convento de Santa Clara y fue taller de montaje y reparación de máquinas de coser de la conocida marca Singer. Como indica un mosaico de azulejos colocado en la parte superior de la entrada principal, el promotor de su construcción fue Nicanor Balbontín Balbás. Este industrial era dueño de una fundición de hierro ubicada en el número 23 de la calle Goles, que fabricaba las púas que posteriormente se instalaban en las máquinas de coser fabricadas en esta nave. Cerrada la factoría, ésta fue salvada de la ruina en el año 1998 gracias a un plan de rehabilitaciones de la Gerencia de Urbanismo, que invirtió 65 millones de pesetas de la época en su rehabilitación para convertirla en un centro formativo y sede de la Oficina de Promoción de la Artesanía perteneciente a la Dirección General de Empleo y Economía del Ayuntamiento de Sevilla. Con todo, esa instalación también se clausuró hace varios años por la falta de fondos para afrontar su funcionamiento. Ha sido este mismo año cuando el Ayuntamiento ha presentado una nueva iniciativa para el histórico edificio, que se convertirá en un centro de moda flamenca en alianza con espacios de «coworking» y espectáculos. Este espacio tiene una superficie de 690 metros cuadrados y actualmente está sin uso. Su estado de conservación es bueno, pero presenta patologías de humedades y problemas de instalaciones, por lo que requiere una inversión de 250.000 euros. El inversor que ha presentado la idea del centro de la moda flamenca afrontaría este gasto a cambio de una cesión administrativa del inmueble que está en fase de tramitación.

  20. Lonja del Barranco

    Interior del mercado gourmet Lonja del Barranco
    Interior del mercado gourmet Lonja del Barranco - Juan Flores

    Esta antigua lonja para la venta de pescado, constituye junto al puente de Triana y la antigua estación de Plaza de Armas, uno de los pocos ejemplos de la arquitectura de hierro de Sevilla. Su construcción se llevó a cabo entre 1876 y 1883, año en que se inauguró. Hay quienes atribuyen esta obra al célebre ingeniero francés Gustave Eiffel, autor del símbolo de París. No obstante, la ficha técnica existente en la Gerencia de Urbanismo señala a la empresa sevillana Portilla, White y Cía como autora del proyecto y ejecución de la que fue Lonja del Pescado. Con un total de 700 metros cuadrados de superficie diáfana, dicho espacio se materializó en un conjunto de cuatro naves que se presentan adosadas entre sí, cubiertas por bóvedas de cañón realizadas en hierro galvanizado, y con una estructura vertical a base de columnas de fundición. A lo largo de su historia este singular edificio ha sido utilizado para diferentes actividades, usándose como oficina de información turística y como centro de exposiciones, incluso como mercadillo infantil los fines de semana. Eso sí, también ha habido épocas en los que ha permanecido sin uso alguno a pesar de su privilegiada ubicación. Desde 2014, este edificio alberga en su interior un mercado gourmet de especialidades gastronómicas, la denominada Lonja del Barranco. Este centro cuenta con más de una veintena de puestos gastronómicos y especializados, más una terraza abierta a orillas del Guadalquivir. En su interior además, se programan actividades culturales tales como conferencias, eventos, presentaciones y exposiciones. Se trata, además, de un verdadero referente en las visitas de ocio de los turistas que ahora pueblan esa zona.