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Ocio, negocio, deporte y arte en la serenidad del estreno

El caballo, los enganches, el jamón, la cerveza, el flamenco, mucho calor y un cielo plomizo fueron los protagonistas del primer día de la Feria de San Miguel que se celebra hasta el domingo en el recinto de Los Remedios. El público tampoco faltó; poco, pero no faltó, como la tranquilidad y la ausencia de incidentes.

SEVILLA. Amalia Fernández Lérida
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Otra Feria se despertaba ayer en el recinto de Los Remedios. Sólo caminado hacia ella se notaba ya que no era la de Abril. El tráfico estaba como siempre; y por supuesto no había bullicio por las calles ni trajes de flamencas.

La Feria de San Miguel es más tranquila, pero más completa que la que recuperamos del XIX. Aquí se mezclan en pocos metros para tantas cosas, negocio, ocio, deporte, arte y curiosidad, mucha curiosidad porque es la primera vez y no se sabe lo que está por llegar.

Desde las nueve de la mañana, los caballos, preciosos y valiosos ejemplares, empezaron a hacerse notar, y sin esforzarse, en las distintas pruebas y competiciones de la programación, a la vez que los ganaderos hacían sus tratos y en los expositores de daban los últimos retoques para mostrar al público los productos.

CERVEZA EN 13 SEGUNDOS

En las casetas, muy elegantes con sus lonas beis, también comenzaba el ajetreo.

Pero quienes sudaban la gota gorda eran los hombres que participaban en el Campeonato de España de Carreras de Camararero. Ellos y el jurado, que, al final, recibió la «lluvia» de cerveza del ganador Adrián Tejero Márquez. Batió el récord del anterior campeón de España y el suyo propio, transportando en una bandeja una botella de cerveza fría y dos vasos llenos a lo largo de cien metros durante 13,88 segundos. Una buena marca, sobre todo para los clientes y para su familia, si es que en casa es tan rápido ayudando en las faenas. «¡Claro que lo soy!», asegura él. «Es que, es que... el pobre trabaja mucho y no tiene tiempo», titubea Carmen, su mujer.

A Juan Robles, presidente de los hosteleros sevillanos, no le alcanzó los salpicones de la bandeja de Adrián y pudo contarnos la satisfacción de todos los patrocinadores por esta celebración, la profesionalidad que hay en el sector sevillano y otros actos que se avecinaba a pocos metros: el concurso de tiradores de cerveza y el de cortadores de jamón.

El arte de cortar jamón depende de muchas cosas: del tamaño de la loncha, el grosor, la limpieza de la presentación, la habilidad natural de cada uno, el cuchillo y «de que cien gramos parezca un cuarto kilo», dice Juan Robles, que sabe de lo que habla en cuestiones gastronómicas.

El concurso de cortadores de jamón ya se pueden imaginar cómo cautivó al público. No paraban de sonar los comentarios de una señora de Dos Hermanas que quería probarlo hasta con pan. «Y si no hay pan, voy yo a buscar un bollo», decía.

Era la caseta de la Consejería de Turismo y en ella se celebraba el Día Mundial del Turismo con numerosos actos promocionales de nuestra tierra.

«LE VEO LARGA DURACIÓN»

«Yo le veo a esta Feria larga duración -comentaba Juan Robles- porque hay calidad y es distinta a todas».

La verdad es que distinta sí es. Tanto por la duración, como por la fisonomía y por la cantidad y variedad de actuaciones y espectáculos.

Se notaba que en el cole no era festivo, ni en el trabajo tampoco, hasta que a eso de las dos y media de la tarde comenzaron a llegar más visitantes que tomaban la alternativa a los turistas y personas de la mal llamada Tercera Edad, que estuvieron por la mañana. Luego, se calmó el recinto, y ya entrada la tarde, la chiquillería se hizo dueña del terreno, y de las atracciones de la mini Calle del Infierno.

Por la noche, los colores y las luces cambiaron para dar paso a una juventud ávida de diversión y de los sones del flamenco fusión programados en el auditorio.

Para hoy están previstas muchas más actividades, también desde la nueve de la mañana y más afluencia de visitantes. Es el ecuador de la Feria que enfila ya el fin de semana.