Juan Luis Pérez dirigirá a la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla en la Catedral, el próximo día 20. Archivo

La Orquesta Sinfónica de Sevilla homenajea a San Isidoro con un concierto en la Catedral

SEVILLA. Andrés González-Barba
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Con motivo de la inauguración del Aula San Isidiro, la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla realizará un concierto en la Catedral, organizado por el Cabildo, el próximo día 20. Dirigida por Juan Luis Pérez, la Sinfónica interpretará un programa muy popular con obras de Turina, Mozart y Dvorák, que ayudará a recuperar aquella antigua tradición de grandes conciertos en el templo metropolitano.

La creación del Aula San Isidoro dentro de la Catedral era una deuda pendiente que tenía la ciudad con un santo que aparece junto a su hermano, San Leandro, y a San Fernando, en el escudo de la ciudad. Por ese motivo, el Cabildo catedralicio organizará para los próximos días una serie de actividades culturales como son dos conferencias en la Sala Capitular: «San Isidoro, obispo de Sevilla», por Juan Gil Fernández (el 21 de noviembre), e «Internet, semblanza de la red de redes», por Joaquín Luque Rodríguez (el 23 de noviembre). Estas actividades de «otoño en la Catedral» se culminan con una pequeña exposición y con el concierto de la Sinfónica.

En lo referente a la orquesta sevillana, hay que destacar que el concierto se realizará en el Crucero de la Catedral. A este respecto Juan Luis Pérez siempre guarda un poco de cautela porque «hace dos años tocamos en la Colegiata de Osuna y me acuerdo que cuando hicimos el ensayo sin público aquello sonó terrible, sin embargo, cuando el público llenó la Colegiata el sonido fue mejor porque con la gente se gana en acústica pues se absorbe el sonido que reverbera». También tiene este director experiencia de este tipo de conciertos en ciudades como Madrid, en cuya Catedral la Sinfónica interpretó un programa compuesto por marchas procesionales.

UN PROGRAMA MUY POPULAR

Los responsables del Aula San Isidoro insistieron a la Sinfónica que el programa del concierto del próximo día 20 no tenía por qué ser religioso, «la única condición que pusieron es que éste fuera muy popular», reconoce Pérez. Por este motivo, «elegí obras muy conicidas por el público», como es el caso de «La procesión del Rocío», de Joaquín Turina: «Me pareció muy bonito incluir en este concierto una obra como ésta porque es de un compositor sevillano, además posee un carácter religioso». Respecto al «Concierto para clarinete y orquesta», de Mozart, se trata de otra composición famosa que tiene un talante completamente distinto a la de Turina. Este programa se culmina con la «Sinfonía del Nuevo Mundo», de Dvorák, otra obra muy conocida «de la que uno siempre guarda un cierto miedo acústico, sobre todo en algunos pasajes orquestales». El programa tendrá como propina una pieza para violín solista y orquesta extraida de la banda sonora de «La lista de Schindler», de John Williams.

TEMOR AL FRÍO

Uno de los elementos que más pueden perjudicar a este concierto es el frío porque «aunque lo más negativo para los músicos sea tocar con mucho calor o humedad, el frío te da una insensibilidad en las manos que puede impedirte tocar con precisión. Esta Catedral, a diferencia de la de Madrid u otras, no tiene radiadores, «por lo que esto nos puede dificultar», reconoce Pérez. Sin embargo, el calor del público puede compensar estas deficiencias, además una presencia nutrida de espectadores favorece la acústica.

Por otro lado, Juan Luis Pérez dirigirá el próximo día 23 de diciembre -en un concierto que también será en la Catedral y que organiza el Ayuntamiento-, a la Orquesta Manuel de Falla de Cádiz en un concierto de música sacra. Además ha realizado una grabación del himno de Andalucía con la Orquesta de Málaga y Manolo Sanlúcar.

RECUPERAR UNA VIEJA TRADICIÓN

Con la organización de este concierto en la Catedral de Sevilla se recupera una tradición -que se prolongó hasta finales de los años 70 y principios de los 80- caracterizada por conciertos de primeras orquestas internacionales como la Orquesta Nacional de España o la Orquesta de Leningrado. «Esta hermosa tradición de conciertos en la Catedral de Sevilla se perdió -según Juan Luis Pérez- cuando se creó el Teatro de la Maestranza. Sin embargo, es bonito porque a la gente le gusta la variedad de escenarios. No obstante, hay personas que opinan que la música siempre debe sonar en los auditorios».

Por otra parte, este director y pianista asegura que «como hombre de la cultura estoy encantado de que el Aula San Isidoro realice a partir de ahora muchas actividades culturales que estén relacionados con la Catedral, como exposiciones o conferencias». Además Pérez se siente muy satisfecho por el hecho de que esté colaborando con tantas orquestas este año, porque «eso es como si un pianista toca un día una obra de Bach y luego cambia por una obra de Stockhausen o Falla». En ese sentido, el director reconoce que es importantísimo cambiar de repertorios para desarrollar una carrera más abierta, «que te permita desarrollar muchos estilos».