Óscar Cisneros, decano electo, concede una entrevista a ABC en su despacho
Óscar Cisneros, decano electo, concede una entrevista a ABC en su despacho - Vanessa Gómez
Nuevo decano del Colegio de Abogados

Óscar Cisneros: «Es una vergüenza que la cuarta capital de España no tenga Ciudad de la Justicia»

Se muestra más preocupado por las deficientes condiciones de los juzgados de los pueblos, pero «esto no da votos» a los políticos

SevillaActualizado:

En siete días, Óscar Cisneros Marco tomará posesión como decano del Colegio de Abogados de Sevilla, relevando en el cargo tras 24 años a José Joaquín Gallardo. Y tras más de dos décadas, la capital andaluza sigue teniendo la misma carencia, una Ciudad de la Justicia. «Es una vergüenza que la cuarta cuidad de España no la tenga».

Es rotundo en este sentido este especialista en Derecho Mercantil y director del Bufete Cisneros, que fundara en 1945 su padre, José Ramón Cisneros Palacios, quien le enseñó todo en esta profesión y quien actualmente da nombre a la ciudad deportiva del Sevilla F.C., de cuya junta directiva también ha formado parte el decano electo, tras ganar el pasado mes de noviembre las elecciones a Francisco Baena Bocanegra y Silvia Muñoz Valera.

Óscar Cisneros y su junta de gobierno, aunque tomará posesión el próximo 28 de marzo, ya trabaja en hacer realidad las 18 medidas a las que se comprometieron. Sin embargo, el tema recurrente de la entrevista concedida a ABC es las carencias y deficiencias en las infraestructuras judiciales en la capital y en los pueblos de Sevilla.

De partida, el decano electo lamenta el «secretismo» con el que las administraciones competentes, Junta de Andalucía y Ayuntamiento, están actuando sobre el posible proyecto de Ciudad de la Justicia en Palmas Altas, después conocerse a través de una información de este periódico.

Palmas Altas, un proyecto viciado

«Hasta ahora los poderes públicos no nos han dicho nada ni nos han convocado, por lo que estamos faltos de información», expresa Cisneros Marco, quien confía en que se tengan en cuenta a todos los colectivos profesionales, incluidos abogados y procuradores.

Desconoce las instalaciones de la sede actual de Abengoa y la Universidad Loyola, si bien, lo que ha podido pulsar el próximo responsable del Colegio de Abogados de Sevilla entre los profesionales del sector es su lejanía y lo que es «fundamental», la ausencia de vías de accesibilidad y comunicación con esta zona, cuestiones que deben ser «prioritarias».

Frente a Palmas Altas, desde el Colegio de Abogados siempre se ha apostado por configurar la Ciudad de la Justicia en torno al Prado de San Sebastián, por las magníficas comunicaciones y por la existencia de terrenos para ello.

Además, el decano electo considera «una barbaridad» que la idea de la sede de Abengoa contemple dejar la Audiencia en su sede actual. «Sería un proyecto viciado de partida con la separación de sedes judiciales».

«La Universidad forma a grados en Derecho, pero no a abogados»

A pesar de todo, Óscar Cisneros sólo quiere que se haga, aunque la llegue a ver su sustiuto: «Es de justicia que la cuarta ciudad de España y la cuarta entidad colegial del país cuenten con una Ciudad de la Justicia». Además, supondría un ahorro anual de casi seis millones en alquiler para la Administración andaluza.

Más allá de la capital, la principal preocupación del futuro decano de los abogados sevillanos es la pésima situación de los órganos judiciales en los pueblos, «abandonados de la mano de Dios». «Son los grandes olvidados de la corporación y merecen una especial atención». Cisneros reconoce que esta batalla es más difícil porque «no da votos» a los políticos como sí lo hacen la construcción de hospitales, colegios o carreteras.

Cisneros tiene hecha una radiografía del estado de las sedes judiciales en los pueblos de la provincia, desde las caracolas en Sanlúcar la Mayor hasta el nuevo edificio de Morón de la Frontera, pasando las deficientes condiciones de Marchena. «Es nuestro compromiso y hay que luchar por ello», admite.

El decano y su equipo, en el que se encuentra como vicedecano Adolfo Cuéllar, ya trabajan en un primer paquete de medidas a poner en marcha, donde la formación ocupa un puesto relevante. El proyecto «Lázaro» de acompañamiento a abogados jóvenes fomentará que éstos sean guiados y enseñados por letrados más expertos.

«La Universidad forma a grados en Derecho, pero no a abogados», detecta Cisneros, sobre todo, en materia de deontología, por lo que también publicarán una guía práctica de deontología profesional.

Otra de las ideas avanzadas es el Centro de Mediación y Arbitraje, para lo que pretenden contar con la colaboración de la Cámara de Comercio. «En Sevilla hay que meter la cultura del arbitraje», manifiesta el futuro decano.

El Defensor del Abogado

Una de las medidas estrellas de la candidatura de Cisneros fue la creación de la figura del Defensor del Abogado, que canalizará de alguna manera las tensiones que a veces surgen entre letrados y tribunales. Y para ello buscan un profesional externo a la junta directiva del Colegio, de prestigio, bien considerado y respetado, y con experiencia. Ya barajan varios nombres para este puesto, cuyas funciones y competencias quedarán recogidas en un estatuto.

Cisneros, que se comprometió a reducir a dos mandatos el periodo máximo para estar en un cargo en el Colegio, aboga por trabajar por aumentar las compensaciones que reciben los abogados del Turno de Oficio, que el pago sea pronto y rápido y que se aumente el porcentaje que recibe la institución para infraestructuras. Aunque advierte de que estas cuestiones no son competencias del Colegio, sino de la Junta de Andalucía.