Los asistentes aplaudieron atronadoramente a Abascal cuando les dijo que la reconquista de España ya empezó por el sur con las autonómicas - EFE
Elecciones generales

Vox da otro golpe de efecto y llena en Sevilla con 4.000 personas

«No nos gusta que nos engañen», afirmó Santiago Abascal sobre el acuerdo con el Partido Popular de Andalucía

SevillaActualizado:

Figurantes. Hasta Santiago Abascal reconoce que cuando hace cuatro años se subió en un palé para ganar altura encima de un banco en las calles de Sevilla, la mitad de los diez que le escuchaban por el altavoz eran militantes emboscados de Vox para atraer la atención.

Nada que ver con lo ocurrido en el Palacio de Exposiciones y Congresos ayer. Allí pareciera que regalaran paraguas en una feria de turismo. Pero no, los que hicieron cola una hora antes de que empezara el acto se traían el suyo en un día desapacible y lluvioso. Cuatro mil asistentes. Aforo completo y una sala anexa con una pantalla gigante para verlo de pie. Muchos se quedaron fuera, pero con la lluvia aguantaron poco. ¿Qué atrae a esta gente normal, ni engominados ni facinerosos, jóvenes y no tanto, más hombres que mujeres, para escuchar al líder de la nueva derecha?

Según el partido, que han venido para romper los moldes y no les importa el precio, de los «mitos intocables» de la socialdemocracia «buenista»: las autonomías, la violencia de género, la inmigración ilegal, la unidad indisoluble de España, la defensa de la tauromaquia, la prohibición de los partidos nacionalistas que proponen la secesión… Y no les defraudó. En cuanto el «insomnio de los progres», así le presentó el maestro de ceremonias, hizo acto de presencia, los gritos de «presidente, presidente» atronaron en la sala. Entre los asistentes, Antonio del Castillo para apoyarle.

«Llegaron a convertir como prohibidos los mejores sentimientos del pueblo español», afirma Abascal

«Vivíamos en el fatalismo. Cuando llegó al poder con una mayoría dijo que no se podía hacer nada»; no lo nombra pero se refiere a Rajoy. «No había otro remedio, era el signo de los tiempos», continúa irónicamente. «Llegaron a convertir como prohibidos los mejores sentimientos del pueblo español, como era imposible cambiar la ley de memoria histórica nos condenaron a condenar a nuestros padres o abuelos dependiendo del bando en el que estaban». «Por no poder no se podía ni defender la unidad de España, como si ésta fuera un producto de la Constitución del 78».

Abascal durante el mitin
Abascal durante el mitin - Raúl Doblado

Y todo esto, según Santiago Abascal, se ha acabado con la llegada de Vox y ahora se puede hablar de la islamización que sufre Europa, donde el «multiculturalismo impide la convivencia en muchos barrios». «El CIS cifra en un 30% los españoles que no quieren las autonomías» y ese es otro mito «que los cuatro jinetes del apocalipsis», en referencia a los que participaron en los debates de TV no tocaron, porque entra dentro del «consenso». Para los animalistas tuvo también su parte e hizo sonreír a su público contra los que no ven a la tauromaquia «como expresión de arte». «No hace falta ni agacharse para distinguir un toro bravo de un buey», refiriéndose a la lideresa del PACMA que le daba de comer amigablemente en un vídeo a un buey castrado para denigrar a los toreros, porque «como no viven en el campo no saben distinguir una perdiz de una codorniz».

Ni antiguo ni moderno

Cuando habla de los okupas, o del derecho a la autodefensa, «nuestra casa es un castillo», los gritos en pie de los que ya le ven como inquilino de La Moncloa resuenan tanto que es imposible escuchar cómo terminan sus frases. «Queremos recuperar las cosas normales, lo que decimos no es antiguo, ni moderno, es eterno: el amor a la familia, a la patria», se justifica por el éxito de sus mensajes que según él los medios de comunicación manipulan.

Sobre la experiencia de Vox en el pacto con PP andaluz y Cs afirma que no va bien, «no nos gusta que nos engañen», que se haga sólo una propuesta no de ley sobre la defensa de los toros y «digan que votamos con los de Podemos» o que se dote de presupuesto a la Ley de Memoria Histórica. Sin embargo, para los andaluces sólo tuvo palabras de agradecimiento: «Sois los adelantados de la reconquista, la vanguardia de toda España. Frente a la Andalucía islamizada de Blas Infante nosotros reivindicamos la de Isabel la Católica y eso no lo ha dicho nadie en décadas».

«No estáis aquí por mí, ni por los candidatos, a uno le abruma la responsabilidad, estáis aquí por España. Es el legado y el futuro de nuestros hijos. Nos lo podéis demandar si nos desviamos de nuestra cometido. Vox es más que un partido. Es también un movimiento cultural», concluyó.

Al líder de Vox le precedieron por orden de intervención los siguientes teloneros: María José Piñero, la presidenta de Vox en Sevilla, que hizo una reivindicación muy social del programa político, sin olvidarse que «ahora en España podrá recuperarse el sentido de patriotismo».

Le siguió el militar retirado «adelante mi almirante», le gritaban sin dejarle hablar, Agustín Rosety Fernández de Castro. «Durante los 40 años que he servido en la Infanteria de Marina he cumplido con mi deber de defender la integridad territorial de España. Vox ha sido el único partido que ha sabido defenderla», proclama. «La izquierda se ha vuelto loca de remate, ha abandonado la defensa de los trabajadores y se dedica a temas completamente ajenos a sus interereses», prosigue. «Los pescadores no están preocupados por el heteropatriarcado capitalista, ni las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado por el cambio de nombre de las calles o dónde está enterrado Franco» y levanta los aplausos de los presentes.

Tomás Fernández Ríos, candidato por Huelva al Congreso, en un tono muy militar, habla de «reclutar un ejército de gente buena, de gente responsable, para que enarbole la espada de la honestidad. La guerra sólo acabará cuando nuestro presidente cruce la puerta de La Moncloa».

Por último, la candidata de la provincia de Sevilla, Reyes Romero, no tuvo pelos en la lengua para afirmar sin complejo alguno que «vaya panda de fachas que nos hemos juntado en Sevilla. Y eso a pesar de las alertas antifascistas». Luego dio las cifras de cómo el partido sube: dos mil afiliados ya en Sevilla y 50.000 en toda España.